El Rin no desemboca en el Volta

Abril 14, 2021
Origen: fsspx.news
Cardenal Philippe Nakellentuba Ouédraogo, arzobispo de Uagadugú

El líder de la Iglesia católica en Burkina Faso aprovechó las ceremonias pascuales para defender la prohibición emitida por la Congregación para la Doctrina de la Fe de bendecir las uniones entre personas del mismo sexo, y denunciar los "grupos de presión" que, en su opinión, tratan de imponer a los africanos una forma de vida contraria a la moral natural.

Aunque el reciente recordatorio romano sobre la imposibilidad de bendecir las uniones entre personas del mismo sexo provocó la ira de algunos católicos alemanes y austríacos, incluso dentro del episcopado, en África, tuvo lugar un movimiento inverso.

¿Debería verse esto como un signo de los tiempos? Si bien el catolicismo en Europa continúa disminuyendo y los (sumamente) escasos llamamientos a la fe de Roma dividen una opinión mayoritariamente secularizada, es en el continente africano, donde el catolicismo está creciendo -como se muestra en la última edición del Anuario estadístico de la Iglesia- que está teniendo lugar una revuelta de un nuevo tipo, más tradicional.

El 3 de abril de 2021, en su homilía pronunciada con motivo de la celebración de la vigilia pascual, el cardenal Philippe Ouédraogo, arzobispo de Ouagadougou (Burkina Faso) invitó a los cristianos a protestar contra todas las formas de uniones homosexuales.

El alto prelado burkinés instó a las familias cristianas africanas a oponerse a los proyectos legislativos que están emergiendo paulatinamente en varios países del continente, apoyados, según sus palabras, por "grupos de presión" que quieren imponer el matrimonio homosexual.

"Si ellos pueden adoptar ciertos puntos positivos aportados por la modernidad, las familias cristianas deben, por el contrario, oponerse al imperialismo de ciertos grupos de presión y asociaciones que apoyan y quieren imponer el matrimonio homosexual y el libertinaje", afirmó el arzobispo de Uagadugú.

Monseñor Ouédraogo también aprovechó la oportunidad para condenar una vez más la poligamia y el adulterio, generalizados en África, y explicó que la "indisolubilidad" del matrimonio cristiano sigue siendo un "punto fijo" para la Iglesia y el Magisterio: un recordatorio sumamente necesario debido a la confusión que reina sobre este tema desde el último Sínodo sobre la Familia.

Finalmente, el cardenal burkinés deploró "la insidiosa imposición de los métodos anticonceptivos antinatalistas" a mujeres y jóvenes: "todo cristiano debe, como San José, acoger la vida humana, estar disponible a ella y protegerla", exhortó, afirmando que en Pascua, la familia humana, "desintegrada por el pecado, es reconstituida en su unidad por el poder redentor de la muerte y resurrección de Cristo".

Una postura firme y valiente desde el punto de vista de la fe, y que no está aislada. En el pasado, los episcopados africanos han expresado en varias ocasiones sus reservas y preocupaciones sobre los distintos proyectos de ley destinados a despenalizar las uniones entre personas del mismo sexo.