El Vaticano autoriza la ampliación del acuerdo con China

Septiembre 22, 2020
Origen: fsspx.news
El cardenal Pietro Parolin

La Santa Sede ha decidido prorrogar por dos años el acuerdo firmado el 22 de septiembre de 2018 con China, sobre el nombramiento de obispos. Un acuerdo cuyos términos aún se mantienen en secreto, y contra el que se han alzado varias voces dentro de la Iglesia, lamentando el abandono de los católicos chinos en manos de las autoridades comunistas.

El acuerdo provisional de dos años de duración, que supuestamente otorga al Papa la última palabra sobre el nombramiento de obispos, entró en vigor el 22 de octubre de 2018. Si la parte china responde positivamente, lo que Roma da por sentado, el acuerdo será ampliado tal cual, sin modificaciones: "creemos que es prudente prorrogarlo por dos años", declaró a Reuters un interlocutor romano, familiarizado con el tema, el 14 de septiembre de 2020.

Sin embargo, hay poco entusiasmo en el Lejano Oriente, donde muchos católicos temen que China presione al Vaticano para que incluya a Hong Kong en el texto del acuerdo: una posible consecuencia de la imposición de la nueva Ley de Seguridad Nacional, que restringe severamente las libertades —especialmente en materia de religión— de la antigua colonia británica.

Se le prometió a Roma que "no habrá cambios en el texto", enfatizó la fuente anónima de Reuters, quien agregó: "los miembros de la Curia implicados en este caso han propuesto que se renueve el acuerdo, y el Papa ha dado luz verde".

La semana pasada, en Beijing, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, indicó que China estaba dispuesta a renovar el acuerdo, afirmando que "las dos partes continuarán manteniendo una comunicación y consultas estrechas y 'mejorarán sus relaciones bilaterales'".

El 14 de septiembre, el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, dijo a los periodistas que "espera y cree" que Beijing renovará el acuerdo que expira el 22 de septiembre de 2020.

Un acuerdo que no es unánime

Una fachada optimista que el cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, no comparte en lo más mínimo. El alto prelado lleva dos años denunciando sin miramientos un acuerdo cuyo objetivo es, a su juicio, "venderse" y "ofender la memoria de los católicos perseguidos" en China por su fe.

El Padre Bernardo Cervellera, director de la Agencia AsiaNews, se muestra muy escéptico al respecto: "(el acuerdo) ha dado muy pocos frutos hasta ahora, y espero que el Vaticano exija más a los chinos", explicó el religioso.

El 11 de septiembre, detalló amargamente los resultados del acuerdo en Asianews: "China logró gestionar el cierre de iglesias, la destrucción de cruces, la caza de sacerdotes, la sofocación de comunidades no oficiales y la prohibición de la educación religiosa para menores de 18 años, sin ninguna reacción del Vaticano, a excepción de las advertencias no escuchadas del cardenal Joseph Zen de Hong Kong y del cardenal Charles Bo de Yangon".

"No es fácil lidiar con un régimen comunista y ateo que ve la religión como una interferencia, pero lo que tenemos es mejor que no tener ningún acuerdo", expresó el interlocutor romano a Reuters. Y concluyó diciendo: "el camino hacia la normalización diplomática será muy, muy largo". La clave es saber cuál será el precio.