El Vaticano y la indignación de los medios de comunicación estadounidenses

Noviembre 27, 2021
Origen: fsspx.news

La cobertura mediática, altamente supervisada por el Vaticano, de la audiencia del presidente Joe Biden con el Papa Francisco provocó diversas protestas entre la prensa estadounidense y la Casa Blanca, que habrían preferido sacar provecho del evento. El trasfondo: el tema del aborto sigue siendo muy delicado en Estados Unidos. 

La primera visita de Joe Biden como presidente de Estados Unidos al Papa Francisco sin duda será recordada por los medios de comunicación estadounidenses.

En efecto, los periodistas que viajaban con el huésped de la Casa Blanca no tuvieron acceso a la parte más importante del evento, viéndose impedidos de cubrir en directo el apretón de manos inicial y los primeros momentos del encuentro entre los dos jefes de Estado.

El Vaticano explicó que la regla es la misma para todos, periodistas estadounidenses y vaticanistas de Roma o de otros lugares: nadie puede filmar los primeros minutos de los encuentros entre el Santo Padre y sus augustos visitantes, debido al protocolo del Covid-19. Al menos, esa es la razón oficial.

La prohibición de cubrir estos preciosos momentos para "calibrar" el ambiente entre el Papa y su anfitrión, hizo reaccionar a la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, que expresaron su indignación, como lo han hecho los vaticanistas desde hace varios meses, por no poder hacer su trabajo normalmente.

"Los periodistas han cubierto las audiencias papales de los presidentes estadounidenses desde que Woodrow Wilson conoció a Benedicto XV en enero de 1919", reaccionó el corresponsal de CBS News Radio, Steven Portnoy, en Twitter.

"Nuestro equipo de periodistas, todos vacunados y con cubrebocas, es bastante capaz de cumplir con su misión, que es asegurar una cobertura independiente del encuentro entre el primer presidente católico desde hace 60 años, y el jefe de la Iglesia católica", añadió.

Esta disputa parece haber resonado detrás de las puertas de la Casa Blanca, ya que la portavoz presidencial, Jen Psaki, también abordó el tema de las restricciones mediáticas del Vaticano durante una rueda de prensa.

"Lo que les puedo asegurar, es que estamos trabajando, a través de todos los medios a nuestro alcance, para obtener el acceso de la prensa al Vaticano", declaró días antes de la llegada de Joe Biden al Palacio Apostólico.

Y añadió: "Creemos en el valor de la prensa libre. Creemos en la importancia de garantizarles el acceso a los viajes y visitas del presidente al extranjero".

Finalmente, según información transmitida por el diario La Croix, el propio secretario de estado estadounidense se involucró en el asunto: descolgando su teléfono el 28 de octubre, un día antes de la audiencia papal, Anthony Blinken pidió hablar con su homólogo romano, el cardenal Pietro Parolin.

Pero el número "dos" del Vaticano hizo oídos sordos: la regla es la misma para todos, informó el cardenal al diplomático estadounidense.

Al día siguiente, luego de que los 83 autos ingresaron al Vaticano, incluidas dos limusinas blindadas, que constituían el cortejo presidencial, el secretario de estado proporcionó a la prensa un puñado de fotos de la visita y un video bastante editado de Joe Biden y de la primera dama: un escaso premio de consolación.

Anthony Burr, experto en relaciones públicas y medios, y fundador de Burr Media, presentó su análisis en Newsweek, el día después de la visita de estado: "el Vaticano parece haber aprovechado la oportunidad para 'gestionar' la visita utilizando como pretexto el protocolo sanitario vigente desde principios de 2020".

Y se pregunta: "¿Esta censura está relacionada con el tema del aborto? Muy probablemente. El apoyo de Biden al derecho al aborto contrasta marcadamente con la actitud del Papa Francisco, que continúa asumiendo la oposición de la Iglesia Católica a lo que esta considera como un "asesinato".

"Las transmisiones en vivo siempre capturan todos los matices, ya sean comentarios o rasgos del lenguaje corporal, por tanto, al evitar que los medios transmitan en vivo, el Vaticano puede controlar la narrativa como mejor le parezca".