El viaje del Papa a Irak: el sueño del diálogo y la realidad de la persecución

Abril 07, 2021
Origen: fsspx.news
El interior de la catedral de Bagdad

El Papa Francisco recorrió Irak durante tres días, del 5 al 8 de marzo de 2021, con motivo de su 33° viaje apostólico, desde Bagdad a las llanuras de Ur, luego a Mosul, Erbil y Qaraqosh en el norte martirizado por los yihadistas.

5 de marzo en Bagdad

A su llegada al aeropuerto internacional de Bagdad, el viernes 5 de marzo, el Soberano Pontífice fue recibido por el cardenal Louis Raphaël Sako, patriarca babilónico de los caldeos, así como por el primer ministro iraquí Moustafa al-Kazimi.

Luego acudió al palacio presidencial para una ceremonia oficial de bienvenida y una entrevista de cortesía con el presidente de la república de Irak, Barham Salih.

En el palacio presidencial, el Papa se dirigió a las autoridades, a los miembros de la sociedad civil y al cuerpo diplomático, en una tierra que es la "cuna de la civilización, estrechamente vinculada, a través del Patriarca Abraham y de muchos profetas, a la historia de la salvación y a las grandes tradiciones religiosas del judaísmo, el cristianismo y el islam":

"Vengo como un penitente que pide perdón al Cielo y a los hermanos por tantas destrucciones y crueldades. Vengo como un peregrino de paz, en nombre de Cristo, Príncipe de la paz".

Finalmente, el Papa se reunió con los obispos, sacerdotes, religiosos y seminaristas del país, en la catedral sirio-católica de Nuestra Señora de la Intercesión en Bagdad donde, el 31 de octubre de 2010, víspera de Todos los Santos, el grupo terrorista islamista irrumpió en medio de la celebración de una misa.

Dos sacerdotes y 46 fieles murieron, otros 56 resultaron heridos. Familias enteras fueron tomadas como rehenes y luego asesinadas, un tercer sacerdote murió a causa de sus heridas. El ataque fue reivindicado por un grupo del movimiento de Al Qaeda.

Monseñor Yousif Thomas Mirkis, arzobispo caldeo de Kirkuk, en el norte del país, dijo a Vatican News: "El Papa contempló una Iglesia martirizada y la gente se emocionó mucho al ver que el Papa les dedicó palabras cercanas. Él, que viene de tan lejos, ha sido tan cercano, es realmente un verdadero padre para un pueblo que no ha podido salir desde hace 11 años del estancamiento de este fanatismo que se ha desarrollado".

"Hace 11 años, hubo 48 muertes en esta iglesia, incluidos dos sacerdotes, y muchos heridos. Y cuatro años después, 120,000 personas han abandonado la llanura de Nínive y las 13 ciudades y pueblos cristianos para buscar refugio en otro lugar. Así que hay una historia llena de dolor, muy difícil de aceptar".

6 de marzo en Nadjaf y Ur: el sueño de Francisco

El sábado 6 de marzo estuvo marcado por dos eventos: la reunión matutina con el gran ayatolá Ali al-Sistani y la reunión interreligiosa de la tarde.

La fraternidad humana, de Abu Dabi a Bagdad

Según escribió Sandro Magister en su blog Settimo Cielo, el principal objetivo de este viaje era este encuentro con al-Sistani, porque el Papa quería que el gran ayatolá chiíta firmara el documento co-firmado en Abu Dabi, en 2019, por él y el gran imán sunita de Al-Azhar, con el fin de "mostrar al mundo cómo la 'fraternidad humana' predicada por el líder de la Iglesia católica puede unir incluso a las dos corrientes del islam históricamente enemigas".

En este sentido, la visita fue un fracaso ya que el gran ayatolá no firmó. El único consuelo para Francisco es que Irak ahora celebrará un "Día Nacional de la Tolerancia y la Coexistencia" cada 6 de marzo, como anunció el primer ministro Moustafa al-Kazimi. Este día nacional se hará eco del que las Naciones Unidas lanzaron el 21 de diciembre de 2020, el "Día Internacional de la Fraternidad Humana", que se celebra cada 4 de febrero "a favor de la paz, la tolerancia, la inclusión, el entendimiento y la solidaridad", como resultado de la Declaración de Abu Dabi "para la paz mundial y la convivencia común".

Durante la conferencia de prensa que dio en el avión de regreso, el 8 de marzo, Francisco dijo que aunque la Declaración de Abu Dabi no fue firmada con los chiítas, algún día sucederá, según él.

Y aprovechó para renovar sin titubear su apego a este documento que es un "primer paso" en el "camino de la fraternidad. […] ¡Cuántos siglos faltan para llegar al final del camino!"

E insistió, asumiendo todos los "riesgos" del diálogo interreligioso promovido por Vaticano II: "Es importante la fraternidad humana, como seres humanos todos somos hermanos. Debemos avanzar con otras religiones. El Concilio Vaticano II dio un gran paso adelante, seguido por la institución. […] A menudo hay que correr riesgos para dar este paso.

"Hay algunas críticas, a saber, que el Papa no es valiente, que no está consciente, que da pasos fuera de la doctrina católica, que está a un paso de la herejía. Estos son los riesgos. Estas decisiones se toman siempre en oración, en diálogo, pidiendo consejo. Esto es una reflexión, no un capricho. Esta es también la línea del Concilio Vaticano II".

Con motivo de la publicación de la Declaración de Abu Dabi, el Padre Davide Pagliarani, Superior General de la Fraternidad San Pío X, recordó en un comunicado de prensa el 24 de febrero de 2019: "Desde hace más de cincuenta años, el ecumenismo moderno y el diálogo interreligioso vienen presentando al mundo un Cristo disminuido, irreconocible y desfigurado. […]

"Es una verdad de fe que Cristo es Rey de todos los hombres, y que quiere reunirlos en su Iglesia, su única Esposa, su único Cuerpo Místico. El reino que Él establece es un reino de verdad y gracia, de santidad, justicia y caridad y, por consiguiente, pacífico.

"No puede haber verdadera paz fuera de nuestro Señor. Por lo tanto, es imposible encontrar la paz fuera del reino de Cristo y de la religión que Él fundó. Olvidar esta verdad es construir sobre arena, y Cristo mismo nos advierte que tal empresa está destinada a perecer (cf. Mt. 7, 26-27)".

Este sueño de una fraternidad humana, al margen de Jesucristo, está animado por el diálogo interreligioso promovido por Vaticano II, como recordó Francisco en el avión de regreso. Se alimenta de otro sueño, el de ver algún día al islam sufrir la misma transformación que la Iglesia durante el Concilio.

Esto es lo que Benedicto XVI afirmó en su discurso a la Curia romana el 22 de diciembre de 2006: "En un diálogo que se intensificará con el islam, tendremos que tener presente que el mundo musulmán se encuentra hoy con gran urgencia ante una tarea muy similar a la impuesta a los cristianos desde la Ilustración y para la que el Concilio Vaticano II aportó soluciones concretas para la Iglesia católica al final de una larga y difícil búsqueda. […]

"Es necesario celebrar las conquistas reales de la filosofía de la Ilustración, los derechos humanos y en particular la libertad de la fe y de su ejercicio, reconociendo en esto los elementos igualmente esenciales para la autenticidad de la religión.

"Al igual que en la comunidad cristiana, ha habido una larga investigación sobre el lugar correcto de la fe frente a estas convicciones, una investigación que ciertamente nunca se concluirá definitivamente, por lo tanto, el mundo musulmán también, con su propia tradición, se encuentra ante el gran deber de hallar las soluciones adecuadas al respecto. El contenido del diálogo entre cristianos y musulmanes consistirá en este momento en particular en el encuentro de este compromiso con vistas a encontrar las soluciones adecuadas".

Claramente, se invita a los musulmanes a escribir su propia Dignitatis humanæ sobre la libertad religiosa, basada en los logros de la filosofía occidental de la Ilustración.

Se puede apreciar aquí el realismo de tales sueños que olvidan los tres pilares de la interpretación del Corán, fijados a principios del siglo XI para eliminar sus inconsistencias, y que siguen estando vigentes hoy.

El tercero consiste precisamente en "cerrar las puertas del ijtihad", es decir, frenar el esfuerzo de la reflexión sobre la religión y el trabajo de interpretación. Prohíbe cualquier examen crítico del Corán y de la religión. (Ver Explicación del islam, FSSPX.Actualidad, marzo de 2019).

La oración de los hijos de Abraham

En la tarde del 6 de marzo, en Ur, la ciudad natal de Abraham, Francisco presidió una reunión interreligiosa. Como subrayó Jeanne Smits en su blog: "en el discurso del Papa "Dios fue invocado como el 'Altísimo', pero no como la Santísima Trinidad, y Nuestro Señor Jesucristo estuvo ausente en los textos. No podía ser de otra manera, porque el objetivo era hacer hincapié en la fraternidad de las denominadas religiones "monoteístas" de las que Abraham es presentado como el fundador".

El mismo sincretismo para la oración común de los "hijos de Abraham" dirigida a "Dios Todopoderoso y Creador, para que todos puedan decir la misma oración sin parecer someterse a otras religiones". No se hizo distinción entre los diversos creyentes de la fe "abrahámica", ni con "otros creyentes y todas las personas de buena voluntad".

Para esta oración interreligiosa, acompañaron al Papa los representantes de las comunidades cristianas y musulmanas, pero también los creyentes de las religiones yazidí, sabea y zoroástrica que rezaron todos juntos. Cabe señalar que este encuentro, que debía reunir a todos los "hijos de Abraham", se llevó a cabo sin los judíos cuya presencia en Irak es muy arriesgada.

Para aquellos que se sientan tentados a pensar que estas declaraciones y oraciones interreligiosas son solo palabras sin consecuencias concretas, se recordará que la construcción de una "Casa de la familia abrahámica", en Abu Dabi, debería completarse en 2022, reuniendo en el mismo sitio una iglesia, una mezquita y una sinagoga.

Al regresar a Bagdad al final del día, el Papa Francisco celebró una misa en rito caldeo en la Catedral de San José, en presencia de una pequeña audiencia que incluía al presidente Barham Salih y varios dignatarios musulmanes.

7 de marzo en Mosul

El domingo 7 de marzo, tras haber aterrizado en Erbil, capital del Kurdistán iraquí, Francisco viajó a la ciudad de Mosul, capital de la provincia de Nínive y capital de la Alta Mesopotamia.

El Santo Padre presidió una oración por las víctimas de la guerra que ha devastado el país y esta ciudad martirizada en particular. La tribuna instalada para recibirlo fue en una plaza enmarcada por las ruinas de cuatro iglesias, entre ellas la iglesia católica de la Inmaculada Concepción, testigos de la destrucción de una ciudad ocupada por el Estado Islámico de 2014 a 2017 y escenario del exilio de muchos cristianos.

El Papa fue recibido por Monseñor Michael Najeeb, arzobispo caldeo de Mosul, un sacerdote católico y un musulmán que dio testimonio sobre la paz y la convivencia entre las religiones. El padre dominico Michael Najeeb emprendió una labor de digitalización de manuscritos, algunos de los cuales datan del siglo XI. En 2014, cuando Daesh llegó a Mosul, logró organizar el rescate de cientos de manuscritos para que no fueran destruidos por los islamistas.

Tomando la palabra, el Papa rezó de manera sincretista: "Señor Dios nuestro, en esta ciudad, dos símbolos dan testimonio del deseo perpetuo de la humanidad de acercarse a ti: la mezquita al-Nouri con su minarete al-Hadba, y la Iglesia de Nuestra Señora de la Hora, en la que hay un reloj que durante más de cien años ha recordado a los transeúntes que la vida es corta y el tiempo precioso".

Posteriormente, Francisco visitó Qaraqosh, una gran ciudad cristiana en la llanura de Nínive, donde vivían cerca de 50,000 cristianos antes de 2014, y que ha sufrido mucho en los últimos años debido a la guerra y los abusos del grupo Estado Islámico. Su herencia religiosa e intelectual cristiana ha sido destruida en gran parte por los terroristas.

En la catedral, destrozada por Daesh, fue recibido por el patriarca de Antioquía de los católicos sirios, Monseñor Ignace Youssef Younan: "La multitud que lo recibió, como padre y pastor, pertenece a los cristianos que fueron desarraigados en 2014 de sus hogares en Qaraqosh, Bartella, Baashika, Karamless y otras aldeas de la llanura de Nínive. Entre ellos también se encuentran algunos de nuestros vecinos: árabes musulmanes, kurdos, shahbaks, turcomanos, yazidis y kakais".

Monseñor Younan, que reside en el Líbano, donde se encuentra su patriarcado, pertenece a la Iglesia católica siríaca, que surgió de la comunidad siríaca de Antioquía. Esta última rompió relaciones con Roma y Constantinopla en el Concilio de Calcedonia en 451. Se reconectó con Roma desde el siglo XVII. Sus fieles se encuentran principalmente en el Líbano, Siria e Irak.

Francisco habló sobre la herencia espiritual insustituible de esta comunidad cristiana que se mantuvo en la fe a pesar de las pruebas: "Tienen ante ustedes el ejemplo de sus padres y sus madres en la fe que adoraron y alabaron a Dios en este lugar. Ellos perseveraron con firme esperanza en su camino terrenal, confiando en Dios que nunca defrauda y que siempre nos sostiene con su gracia".

"¡No están solos! Toda la Iglesia está cerca de ustedes, a través de la oración y la caridad concreta. Y en esta región, muchos les han abierto las puertas cuando lo han necesitado", dijo el Papa en señal de consuelo. "El perdón es necesario para permanecer en el amor, para seguir siendo cristianos", instó el soberano pontífice.

Para el último tramo de su viaje apostólico a Irak, el Papa Francisco celebró una misa el domingo 7 de marzo en el estadio Franso Hariri, en Erbil, capital del Kurdistán iraquí. Se reunieron alrededor 10,000 personas, y estuvieron presentes las principales autoridades provinciales. La misa fue representativa de la diversidad étnica que convive en esta provincia, con lecturas y cantos en árabe, caldeo, kurdo, inglés e italiano.

Cerca del altar se instaló una estatua de la Virgen María, traída de la ciudad de Karamless: decapitada y con las manos destrozadas hace unos años por los yihadistas de Daesh durante su ofensiva en la llanura de Nínive, esta estatua está en proceso de restauración.

A partir de la lectura de San Pablo, Francisco explicó que el poder y la sabiduría de Dios se expresan sobre todo "por la misericordia y el perdón: no quiso hacerlo con demostraciones de fuerza o imponiendo en alto su voz, ni por medio de largos discursos o demostraciones de ciencia incomparable. Lo hizo dando su vida en la cruz.

"Dios reveló su sabiduría y poder divinos mostrándonos, hasta el final, la fidelidad del amor del Padre, la fidelidad del Dios de la Alianza que sacó a su pueblo de la esclavitud y lo guio por el camino de la libertad. […] Dios no nos deja morir en nuestro pecado. Incluso cuando le damos la espalda, nunca nos deja solos. Nos busca, nos sigue para llamarnos al arrepentimiento y purificarnos. […] Nos fortalece para que sepamos resistir la tentación de la venganza, que conduce a una espiral de represalias sin fin".

El Papa concluyó su homilía encomendando a los fieles presentes "a la protección materna de la Virgen María, asociada a la pasión y muerte de su Hijo, y que compartió la alegría de su resurrección. Que ella interceda por nosotros y nos lleve a Él, poder y sabiduría de Dios".

Luego partió hacia Bagdad, para una tercera y última noche en la nunciatura apostólica, antes de tomar el avión el lunes 8 de marzo por la mañana para regresar a Roma.