En Alemania, las peregrinaciones también son las más afectadas por el Covid-19

Febrero 16, 2021
Origen: fsspx.news
Marienschrein en Aquisgrán

Dos de las peregrinaciones más prestigiosas, que se remontan al Sacro Imperio Romano Germánico, han tenido que posponerse debido a la nueva ola de la epidemia de Covid-19 que azota Alemania desde hace varias semanas.

El SARS-CoV 2 finalmente golpeó a la tradicional peregrinación a Aquisgrán. Cada siete años, desde 1349, un sinfín de peregrinos de Alemania y de todo el mundo acuden a venerar las reliquias que reposan en el Marienschrein o Santuario de la Santísima Virgen.

Allí se exponen cuatro reliquias emblemáticas: el hábito que vestía la Virgen María durante la Natividad del Verbo Encarnado, los pañales del Niño Dios, la sábana en la que se envolvió la cabeza de San Juan Bautista tras su decapitación y el taparrabos que usó Jesucristo durante la Crucifixión.

Desde hace varias semanas, se había hecho cada vez más claro que la peregrinación no podría realizarse en su formato habitual: si 120,000 peregrinos realizaron el viaje a Aquisgrán en 2014, este año habría sido necesario contentarse con "un marco estricto y muy limitado", por no mencionar "muchas ideas que deberían haber sido rechazadas", explicó el Padre Rolf-Peter Cremer, rector de la catedral, el 4 de febrero de 2021.

Por ello, el Ordinario del lugar, Monseñor Helmut Dieser, de acuerdo con el cabildo catedralicio, decidió aplazar la peregrinación hasta junio de 2023: en esa fecha, según tiene la esperanza, el espectro del coronavirus y sus múltiples mutantes ya se habrán alejado.

Otra peregrinación también está pagando el precio del coronavirus: una que reúne a muchos fieles cada año en la abadía de Kornelimünster.

Fundada por San Benito de Aniana, bajo el patrocinio del emperador Luis el Piadoso en 814, la abadía benedictina tiene tres reliquias emblemáticas en su tesoro: el linteum domini, un paño con el que el Señor lavó los pies de sus discípulos durante la Última Cena; el Sindon munda, sudario de Cristo, y el Sudarium Domini, lienzo que enjugó el sudor de Cristo y que fue descubierto en su tumba vacía por San Juan y San Pedro.

La abadía también alberga las reliquias de San Cornelio y San Cipriano. Con el nombre de Monasterium Sancti Corneli ad Indam, el santuario se convirtió rápidamente en uno de los puntos de partida hacia Roma, Tierra Santa o Compostela.

La diócesis de Münster ha indicado que los peregrinos de San Cornelio también deberán esperar hasta el 2023, para poder venerar las preciosas reliquias.