En el Congo, la Iglesia se opone al caos organizado por las milicias yihadistas

Enero 14, 2020
Origen: fsspx.news

El arzobispo de Kinshasa (RDC), el cardenal Fridolin Ambongo Besungu, visitó las poblaciones martirizadas de Beni. Durante su esperada visita por los residentes, el alto prelado congoleño denunció las masacres perpetradas por el Estado Islámico (EI) en la región.

Al visitar la ciudad de Beni los días 27 y 28 de diciembre de 2019, el cardenal Fridolin Ambongo pudo constatar el caos que reina en el este de la República Democrática del Congo (RDC).

Durante la Misa celebrada en memoria de los Santos Inocentes, el Alto Prelado trazó un paralelismo entre el Evangelio del día y la realidad de Beni, donde 213 civiles fueron masacrados en menos de dos meses: "Hoy, la Iglesia celebra la fiesta de los Santos Inocentes. Dirijo mis pensamientos a todas las personas inocentes cuyas vidas han sido brutalmente terminadas. Mis pensamientos están con todas las personas, especialmente aquí en Beni, a quienes he visto con mis propios ojos, ser obligadas a abandonar sus aldeas y sus propiedades, para encontrar refugio en otras partes en condiciones precarias".

El horror se ha convertido en la vida cotidiana de los habitantes de una región donde las masacres a punta de machetes han aterrorizado a las poblaciones desde hace varias semanas. El 27 de noviembre de 2019, se encontraron diecinueve cuerpos mutilados, a solo diez kilómetros de una base de fuerzas de paz.

En dos meses, se han registrado alrededor de quince ataques. La mayoría de las veces se llevan a cabo con armas blancas, y los cuerpos de las víctimas asesinadas son atrozmente mutilados. A estos actos sangrientos hay que sumar los saqueos y violaciones atribuidos a la Allied Democratic Forces (ADF), una secta ugandesa compuesta por musulmanes que se unieron al Estado Islámico bajo el liderazgo de su líder, Musa Baluku.

El fundador de la ADF, Jamil Mukulu, es un ugandés apóstata, convertido al islam y formado en Riyadh, la capital de la monarquía wahabí. Oponente del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, lideró una disidencia armada con el apoyo de los sauditas, sudaneses y el presidente de Sudán y Zaire, Mobutu Sese Seko.

En este contexto, el cardenal Ambongo denunció la "balcanización" de la región: "para el enemigo, el objetivo es sembrar el terror, con el fin de obligar a las poblaciones a huir, dejando así el campo abierto a los demás ocupantes para venir y establecerse".

Monseñor Ambongo también criticó la pasividad de MUNISCO, la "Misión de la Organización de las Naciones Unidas para la Estabilización en la República Democrática del Congo". Asimismo, pidió el apoyo de las autoridades en Kinshasa, para que implementen medios materiales sustanciales para enfrentar estas mortales incursiones.