En Tailandia, el Papa Francisco visita un templo budista

Diciembre 03, 2019
Origen: fsspx.news

El jueves 21 de noviembre de 2019, durante su viaje apostólico a Tailandia, el Papa Francisco saludó al Patriarca Supremo budista en el Templo Wat Ratchabophit Sathit Maha Simaram en Bangkok. 

Durante su visita a Tailandia, el Papa Francisco expresó al líder del culto budista estas palabras: "En las fuentes del budismo la mayoría de los tailandeses han nutrido y permeado su manera de reverenciar la vida y a sus ancestros, cultivando un estilo de vida sobrio basado en la contemplación, el desapego, el trabajo duro y la disciplina. Estas son las características que alimentan este rasgo distintivo suyo tan peculiar: ustedes son considerados como el pueblo de la sonrisa".

El Papa ha centrado su labor siguiendo la estela de Nostra Aetate, el texto del Concilio Vaticano II dedicado a las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas. Este documento declara: "En el budismo, según sus varias formas, se reconoce la insuficiencia radical de este mundo mudable y se enseña el camino por el que los hombres, con espíritu devoto y confiado, pueden adquirir el estado de perfecta liberación o la suprema iluminación, por sus propios esfuerzos apoyados con el auxilio superior" (No. 2).

El uso de los términos "devoto" y "confiado" es sorprendente incluso a la luz de un conocimiento básico del budismo. La devoción y la confianza se dirigen un ser personal; sin embargo, no existe una deidad personal en el budismo. Además, la liberación perfecta en cuestión consiste en perder la propia personalidad, para dejarse absorber por el "todo" o más bien por su opuesto, la "nada". El Nirvana es una especie de vacío místico que equivale a la extinción del "yo".

¡Qué extraña liberación resulta esta absorción en la nada! En cuanto a la iluminación, es la misma realidad, concebida de otra forma. Finalmente, es absurdo hablar de una ayuda superior en el budismo. No existe el concepto de "ayuda superior" en esta tradición que ignora la gracia divina y la ayuda dada a los hombres para poder salvarse, es decir, la adorable persona de Nuestro Señor Jesucristo.

Como explica claramente Jacques Maritain en su obra Elementos de la Filosofía, si el budismo "declara que la existencia de Dios, como la de un ser sustancial o de un alma inmortal, es incognoscible (agnosticismo), entonces la verdadera tendencia del budismo consiste en negar la existencia de Dios (ateísmo)". Cabe señalar que, en la práctica, el budismo común se ha convertido hoy en una idolatría pura, y de lo más burda.