En una España gobernada por la extrema izquierda, la Iglesia teme por su futuro

Enero 14, 2020
Origen: fsspx.news
Pablo Iglesias Turrión, líder de Podemos (izquierda) y Pedro Sanchez.

La toma de posesión del socialista Pedro Sánchez, el 7 de enero de 2020, marca la llegada al poder de un gobierno de coalición, que incluye la extrema izquierda. La Iglesia católica, a pesar de las promesas hechas durante la exhumación del general Franco, ahora está más que nunca en la mira del nuevo poder ejecutivo.

"Estamos ante una situación crítica en España; el futuro de la Iglesia está en crisis; es hora de rezar: la renovación de la Iglesia no se puede llevar a cabo sin la oración". El cardenal Antonio Canizares, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de España (CEE) no ocultó su preocupación, en vísperas de la toma de posesión de Pedro Sánchez al frente del gobierno, el 7 de enero de 2020.

El Primer Ministro socialista ahora tiene completa libertad para formar un gobierno de coalición sin precedentes con la extrema izquierda, Podemos. Pedro Sánchez obtuvo el 7 de enero 167 votos favorables de los diputados, mientras que 165 votaron en contra de su investidura y 18 se abstuvieron.

Un margen muy delgado que sugiere una legislatura llena de giros y sorpresas para el socialista. Lo que no deja lugar a dudas, sin embargo, es el carácter claramente anticatólico de la nueva coalición, que ha convertido la abolición de las clases de catecismo y la contestación del derecho de propiedad de la Iglesia sobre los edificios religiosos, en su caballo de batalla.

Tres días antes de su toma de posesión, Pedro Sánchez mostró sus intenciones: "En un estado no confesional, es impensable que una religión esté por encima de la ley o disfrute de privilegios que socavan el principio de equidad. Por esta razón, el gobierno hará los cambios legislativos apropiados, en particular para facilitar la recuperación de los bienes registrados erróneamente por la Iglesia".

Este hecho preocupa profundamente a la CEE presidida por el cardenal Ricardo Blazquez, arzobispo de Valladolid: "Sí, debido a la situación actual, estoy muy perplejo y el futuro me parece muy incierto. Le pido al Señor que ayude al nuevo gobierno en su gestión, pero sigo preocupado", declaró el alto prelado.

¿Acaso creía la Conferencia Episcopal de España que su colaboración con Pedro Sánchez, durante la exhumación de los restos del general Franco, podría constituir una promesa de benevolencia? Esto sin tomar en cuenta la saña del PSOE y de Podemos, fieles vástagos de los republicanos españoles, unidos por un odio que permaneció intacto hacia la España católica.