Entrevista al Padre Troadec: al servicio de las vocaciones sacerdotales y religiosas

Julio 02, 2019
Origen: fsspx.news
Padre Patrick Troadec (al centro).

Después de 23 años a la cabeza del seminario Santo Cura de Ars en Flavigny (Francia), el Padre Patrick Troadec se convertirá en Prior de Brest, el 15 de agosto. En una entrevista concedida para DICI, se le preguntó acerca de las lecciones aprendidas durante sus muchos años consagrados a la formación de los futuros sacerdotes y hermanos de la Fraternidad San Pío X.

DICI: En el mes de agosto dejará el cargo de Director del Seminario de Flavigny que había ocupado desde 1996. Durante este largo período ha conocido a una cantidad impresionante de seminaristas y hermanos, ¿no es así?

Padre Troadec: Efectivamente, durante mi mandato recibí a 459 seminaristas y hermanos, un promedio de 20 jóvenes por año.

¿Podría darnos algunos detalles sobre el origen de los candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa?

El Seminario de Flavigny, como todos los otros seminarios de la Fraternidad, es internacional. Esta no es una palabra hueca. De hecho, si bien las tres cuartas partes de los seminaristas y hermanos son franceses, los demás provenían principalmente de Suiza e Italia, pero también de otros países europeos como Inglaterra, Irlanda, Escocia, Polonia, España y Portugal. También recibí a africanos, estadounidenses e incluso a un joven de Sri Lanka.

¿Existe algún tipo de familia en específico donde se originan las vocaciones? 

Los seminaristas provienen de familias de 6 hijos en promedio. Las tres cuartas partes de los franceses recibieron su formación en escuelas totalmente católicas y la gran mayoría tienen madres que se dedicaban a sus hogares.

La Iglesia siempre ha favorecido las familias numerosas y ha alentado a las madres a que permanezcan en sus hogares. Además, siempre ha instado a que los niños asistan a escuelas esencialmente católicas. El análisis del origen de los candidatos al sacerdocio y la vida religiosa confirma la validez de estas prescripciones.

¿Dónde ejercen su ministerio los nuevos sacerdotes?

Casi un 40% de ellos ejerce su ministerio en el extranjero, repartidos en 18 países. La mitad están en Europa y el resto en otros continentes. Hay algunos en los Estados Unidos, Canadá, México, Argentina, Gabón, Kenia, Sudáfrica, Zimbabwe, Singapur, Australia y Nueva Zelanda. Con su sentido católico, Monseñor Lefebvre quería que la Fraternidad acudiera en ayuda de los fieles de todo el mundo, solicitando su presencia para garantizar la salvación de las almas.

¿Ha notado alguna diferencia entre los jóvenes que ha recibido en los últimos años y aquellos que formó hace 20 años?

La mayoría de los seminaristas recibieron gracias excepcionales durante su infancia y adolescencia, que les permitieron desarrollar armoniosamente la gracia de su bautismo. A menudo han sido protegidos del mundo. Sin embargo, son jóvenes de su época y el mundo ha dejado su huella en algunos de ellos.

Cuando yo era seminarista, Monseñor Lefebvre solía decir que el liberalismo prevaleciente nos había afectado. De la misma manera, hoy, el modo de vida de nuestros contemporáneos se refleja en parte en nuestro entorno.

Al llegar a Flavigny, identifiqué una "mentalidad de comida rápida" que afectó a algunos seminaristas, es decir, una dificultad para captar temas difíciles. Ya desde entonces era necesario expresarse de una manera sencilla para hacerse entender. Ocho años más tarde, me encontré con lo que podría llamarse una "tendencia de zapping", es decir, el deseo de permanecer poco tiempo en el mismo tema, vinculado a un deseo recurrente de cambio, y durante aproximadamente ocho años, algunos de nuestros jóvenes se han visto afectados por lo que llamaré "la era del clic", es decir, el deseo de tener una respuesta inmediata a todo. Los campesinos saben que hay un tiempo entre la siembra y la cosecha, pero, hoy en día, todo el que esté familiarizado con Google olvida este hecho fundamental de la naturaleza.

Afortunadamente, el entorno geográfico excepcional del Seminario de Flavigny hace posible que los seminaristas vuelvan a la realidad, viviendo lejos del mundo informático y envueltos en un ambiente propicio para la contemplación.

¿Cuál es la característica particular del primer año del seminario?

Las reglas del seminario fueron diseñadas por la sabiduría de la Iglesia para forjar temperamentos equilibrados. El objetivo principal del primer año es la búsqueda de una unión íntima con Dios. Una de las condiciones para adquirir esta unión es el silencio. Dios habla en el silencio; el ambiente del seminario es un ambiente silencioso. El silencio del seminario no es un vacío, sino una plenitud. Además, el silencio hace posible unir las ventajas de la soledad con las de la vida comunitaria.

Otra característica de la vida del seminario es la vida litúrgica. Como dijo San Pío X, la liturgia es la primera fuente del espíritu cristiano. Hay gracias específicas para cada fiesta. Los seminaristas están en la mejor posición para recibirlas.

Otro elemento importante para los futuros sacerdotes es la vida comunitaria. La Fraternidad San Pío X es una sociedad de vida comunal. Los seminaristas están capacitados en la práctica de las virtudes a través del apoyo mutuo. El hecho de vivir con otros jóvenes animados por los mismos ideales es una ayuda valiosa para los seminaristas. Entre ellos, hay una gran diversidad, una fuente de enriquecimiento: algunos tienen dieciocho años, otros son mayores; algunos solo estudiaron el bachillerato, otros tienen estudios avanzados; algunos nacen en la Tradición, otros son conversos. Hay, como dije, franceses y extranjeros. Existe, por lo tanto, una amplia gama de seminaristas y hermanos, lo que hace que la vida sea muy placentera.

Ahora bien, no debemos idealizar la vida del seminario. No hay vida mística sin vida ascética; no hay unión con Dios sin renuncia. Para ser feliz en el seminario, se debe ser generoso y darse a sí mismo sin reservas. Se tienen que hacer concesiones para llevarse bien con personas que son tan diferentes, porque aunque las diferencias entre los seminaristas pueden ser una fuente de enriquecimiento, también pueden generar desacuerdos. Además, Monseñor Lefebvre nos dejó este inestimable consejo: “[Los seminaristas] se esforzarán por dar a cada uno la misma estima, la misma devoción, especialmente durante la recreación y las salidas. Siempre tendrán primero en cuenta aquello que los une en vez de aquello que los separa... El hombre no puede vivir de ilusiones, esta felicidad se compra a través de la obediencia, la abnegación, la humildad, el olvido de uno mismo y el verdadero celo por el reinado de Nuestro Señor".

Ha hablado de conversos entre los seminaristas. ¿Los casos de los jóvenes conversos que llaman a la puerta del seminario son regulares? ¿Cómo saben de nosotros? 

Luego de un período en el que el reclutamiento se realizó casi exclusivamente dentro la Tradición, desde hace unos diez años, los jóvenes que no nacieron en la Tradición han llamado a la puerta del seminario regularmente.

La mayoría nos descubre gracias a Internet, y muchos han llegado a través de comunidades de Misa Tridentina patrocinadas por obispos diocesanos.

¿Qué atrae a estos jóvenes a querer formar parte de la Fraternidad? 

En general, los dos términos que vienen espontáneamente a la mente de los seminaristas del Seminario Santo Cura de Ars para justificar su ingreso en la Fraternidad son: "coherencia" y "Monseñor Lefebvre". Los jóvenes que llaman a la puerta del seminario aprecian el rigor doctrinal de la Fraternidad y la libertad con que denuncia los errores que se han infiltrado en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y que continúan en la actualidad.

Además, después de haber escuchado los sermones de Monseñor Lefebvre o haber leído algunas de sus obras, han sido conquistados por su espíritu de fe, así como por la profundidad y simplicidad de sus palabras. Ven en él a un hombre de Dios elegido por la Providencia para guiar a las almas en el camino al cielo en el contexto doloroso de la crisis por la que la Iglesia ha atravesado desde hace 50 años.

Mencionó anteriormente que alrededor de 20 seminaristas y hermanos ingresan cada año al seminario. El número de vocaciones parece estancarse, al mismo tiempo que hay más estudiantes en las escuelas de la Fraternidad hoy en día que hace 20 años. ¿Cómo puede explicar la dificultad para fomentar las vocaciones? 

Hay varios parámetros que explican este estancamiento. El factor más importante, sin duda, es el acceso a Internet, que distrae a las almas de lo esencial encerrándolas en lo secundario, lo superficial, lo efímero, lo accidental, lo inmediato, etc. La invasión digital produce desastres entre nuestros contemporáneos. Previene el desarrollo de la vida interior. A esto hay que agregar, desgraciadamente, el importantísimo problema de la impureza que contamina a tantos adolescentes, e incluso a niños, con imágenes impropias y provocativas en tantas películas y anuncios. Cuanto más cedemos a la vida de la carne, más recortamos la vida del espíritu. San Pablo dice que "el hombre sensual no percibe estas cosas que son del Espíritu de Dios" (I Cor 2:14).

Otro gran obstáculo para el surgimiento de las vocaciones es la crítica. Los franceses son muy críticos. El criticismo de los sacerdotes elimina en el adolescente el deseo de entregarse a Dios. El niño cree y obedece; el adolescente admira y elige. Pero el criticismo de los sacerdotes mata la admiración entre los jóvenes.

Las dificultades internas que ha experimentado la Fraternidad ciertamente han contribuido a frenar el impulso de los jóvenes hacia el seminario. Aunque esto no es cuantificable, es innegable. El demonio es el gran divisor; depende de nosotros no caer en su juego.

¿Qué consejo le daría a los padres de familia para alentar el surgimiento de las vocaciones en sus hogares?

Me parece que los dos puntos esenciales para favorecer las vocaciones se resumen en el espíritu de piedad y sacrificio.

El espíritu de piedad nace naturalmente en el niño cuando ve que Dios ocupa el primer lugar en su familia. Cuando el niño descubre que las grandes decisiones de sus padres se toman bajo la mirada de Dios; cuando ve que las pruebas se soportan con un espíritu sobrenatural; cuando se da cuenta de que sus padres tienen en alta estima a las vocaciones sacerdotales y religiosas; cuando los ve siendo respetuosos con los sacerdotes; cuando los escucha decir cosas buenas; todo esto engendra naturalmente en los niños una estima por las vocaciones. Al respirar el perfume sobrenatural desde una edad temprana, el niño adquiere un instinto sobrenatural, lo que facilita enormemente su receptividad al llamado de Dios. Por supuesto, la oración familiar, tan aconsejada por el Papa Pío XII, es parte de esta guía, así como las peregrinaciones, la asistencia a las ceremonias de ordenaciones o toma de sotana, y también la lectura diaria de libros sobre la vida espiritual.

En este espíritu de piedad, es importante que los jóvenes también se unan en un espíritu de sacrificio. Los padres deben comunicar este espíritu siendo firmes ante los caprichos de sus hijos e incitándolos a renunciar no solo a las cosas prohibidas, sino también a ciertas cosas permitidas en un espíritu de expiación por tantos pecados cometidos en el mundo. La falta del espíritu de sacrificio hace al hombre vulnerable y lo deja sin resistencia, especialmente ante los vicios impuros. Paul Claudel le dijo a su amigo Jacques Rivière: “Se dice que la juventud está hecha para el placer; en realidad, está hecha para el heroísmo”. La juventud no está hecha para el placer, porque el placer no es un fin en sí mismo. Tan pronto como el hombre busca autocomplacerse, empieza a buscarse a sí mismo, alimenta su egoísmo, busca satisfacerse y gradualmente se hunde en el narcisismo. El hombre no está hecho para tomar; está hecho para dar; está hecho para darse a sí mismo siguiendo el ejemplo del buen Pastor que dio su vida por sus ovejas. Por eso los seminaristas y sacerdotes fieles a sus vocaciones son tan radiantes. Desarrollemos en nuestros jóvenes el espíritu de piedad y sacrificio para permitirles resistir el mal y encontrar su felicidad en Dios.

La asistencia al santo sacrificio de la Misa es el medio por excelencia para promover el espíritu de piedad y sacrificio. Ver todo lo que Nuestro Señor ha soportado por nosotros durante Su Pasión, verlo inmolado en nuestros altares, nos alienta a seguirlo en el camino de la virtud, que es el camino al Cielo.

¿Qué le diría a los jóvenes para ayudarlos a discernir la voluntad de Dios?

Primero los invitaría a tener un director espiritual. De hecho, una de las mejores maneras de ayudar a los jóvenes a discernir la voluntad de Dios es la dirección espiritual. Esto los ayuda a descubrir la belleza de una vida de unión con Dios y a poner en práctica una estrategia para luchar contra el hombre viejo. También animaría a los jóvenes a participar en buenos movimientos juveniles. Estos ayudan a desarrollar la entrega y generan celo misionero. Finalmente, les aconsejaría que realicen un retiro espiritual al menos cada dos años. El ambiente de los retiros es propicio para el desarrollo de la vida interior y ayuda a ponerse en las condiciones más favorables para escuchar la voz de Dios.

Ha hablado usted de las vocaciones sacerdotales. Pero en Flavigny, también tenía la responsabilidad de la formación de los hermanos. ¿Cuál es su espiritualidad?

Los hermanos son religiosos. Hacen los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, y son asistentes de los sacerdotes. Comparten su vida de oración y comunidad y los relevan en distintas tareas, como la responsabilidad de la sacristía, la dirección del coro, el jardín o los diversos trabajos que se realizan en la casa.

Entre los que yo he recibido, hoy hay 35 hermanos profesos, el 30% de los cuales están en el extranjero. Son muy valiosos, especialmente en las escuelas, pero también en los prioratos e incluso en los seminarios.

Por su regularidad, son un gran apoyo para los sacerdotes. En la escuela, son excelentes intermediarios entre los niños y los sacerdotes, y permiten que estos últimos tengan un efecto más profundo en los estudiantes. En el priorato, apoyan mucho la vida de oración y son muy apreciados por los sacerdotes. Siempre me ha causado una gran alegría sacerdotal ver el desarrollo de las vocaciones de los hermanos en la Fraternidad.

Incluso hoy en día, los jóvenes tienen las cualidades necesarias para ser excelentes hermanos, pero no ingresan a esta forma de vida porque ignoran la naturaleza de esta vocación o porque temen no adaptarse a las demandas de este estado de vida. Es cierto que el espíritu de independencia que se respira en el mundo tampoco fomenta el surgimiento de este tipo de vocaciones. Espero sinceramente que los sacerdotes y los padres de familia valoren más la belleza de esta vocación para fortalecer en la Fraternidad el espíritu religioso que Monseñor Lefebvre quiso transmitirle. Afortunadamente, también tenemos la gracia de contar con las Hermanas de la Fraternidad cuya ayuda también es muy valiosa. 

Dejará el seminario por un priorato. ¡Esto será un gran cambio para usted!

Sí, eso es verdad. Estaré desempeñando un cargo similar al que ocupé antes de estar en Flavigny, pero como la misión principal de la Fraternidad es el sacerdocio y todo lo que se relaciona con él, transmitiré a Brest, a las familias y a los niños los elementos básicos, los cuales permitirán, espero, la aparición de nuevas vocaciones entre los jóvenes. Por lo tanto, mi próxima misión estará dirigida hacia el sacerdocio y a su razón de ser, el santo sacrificio de la misa, del cual recibimos todas las gracias de la redención.

Séminaire International Saint-Curé-d’Ars, Maison Lacordaire, F-21150 Flavigny-sur-Ozerain