Entrevista con el Padre Niklaus Pfluger sobre el próximo Capítulo General de la FSSPX

Junio 19, 2018
Origen: fsspx.news
Padre Niklaus Pfluger, Primer Asistente General de la FSSPX

El 8 de junio de 2018, el Padre Niklaus Pfluger, Primer Asistente General de la Fraternidad San Pío X, concedió una entrevista al Sr. Brian M. McCall de Catholic Family News (CFN) durante su visita a la Academia para Jóvenes Nuestra Señora de la Salette (Illinois, USA).

CFN: Padre, gracias por tomarse el tiempo para que nuestros lectores comprendan mejor lo que sucederá en el próximo Capítulo General y en la organización de la estructura de autoridad de la Fraternidad San Pío X. Para empezar, ¿podría hablarnos un poco sobre usted? ¿Cómo conoció la obra de la Fraternidad? ¿Cuándo fue ordenado sacerdote? ¿Qué cargos ha desempeñado en la FSSPX?

Padre Pfluger: Nací en Suiza en 1958, un país extremadamente importante en la vida de la Fraternidad. Mi familia siempre buscó sacerdotes tradicionalistas y conservadores, y supimos de la obra de Monseñor Lefebvre en 1974/75 cuando se encontraba dando una serie de conferencias en algunas ciudades suizas. En esa época, "los sacerdotes de Econe" comenzaron a ser conocidos en la parte alemana de Suiza. Mi hermano ingresó al nuevo seminario alemán de la Fraternidad en Zaitzkofen (Baviera, Alemania) en 1975, y después lo hice yo en 1978. Fui ordenado por Monseñor Lefebvre el 1 de julio de 1984, en Zaitzkofen. Durante los últimos 34 años, se me ha pedido desempeñar en varias ocasiones el cargo de Superior de Distrito de los distritos de Suiza y Alemania, Rector del Seminario de Zaitzkofen, Alemania, y, desde el 2006, Primer Asistente de Monseñor Fellay y su vicario General.

CFN:  ¿Puede decirnos a qué se debe su visita a la Academia para Jóvenes Nuestra Señora de La Salette este fin de semana (junio 9-10, 2018), y compartir con nuestros lectores sus impresiones acerca de la obra de formación que la Academia ha realizado durante los últimos 13 años?

Padre Pfluger: Ésta no es mi primera visita, desde luego. Al contrario, he tenido el gusto de visitar varias veces La Salette desde su fundación en 2005. Es muy importante para quienes ocupamos cargos de autoridad dentro de la FSSPX conocer personalmente las casas donde nuestros sacerdotes y hermanos viven y ejercen sus apostolados. El motivo de mi visita este fin de semana se debe a la graduación de la escuela y a la celebración del director, el Padre Michael McMahon, quien ha dirigido la Academia desde hace 13 años. Después de la graduación, el Padre McMahon entregará esta maravillosa obra a su bien preparado sucesor, el Padre Timothy Sick. Un gran número de sacerdotes, amigos y benefactores de todo el mundo han venido a celebrar el extraordinario éxito de La Salette en la formación de la siguiente generación de hombres católicos bajo la guía del Padre McMahon.

Es particularmente importante que animemos a nuestras casas a cooperar de un modo muy profundo para una buena educación cristiana. En La Salette, se está formando una nueva generación de familias católicas y vocaciones religiosas. Creo que "el secreto" de la Academia La Salette es el magnífico balance que existe entre lo natural y lo sobrenatural, el cuerpo y la mente, la unidad de la vida cristiana, el conocimiento y el ejercicio físico.

CFN: Volviendo al tema del próximo Capítulo General, ¿podría explicarnos el origen de las reglas que regulan el gobierno de la FSSPX? ¿Fueron escritas por Monseñor Lefebvre? ¿Han tenido modificaciones importantes desde la muerte de Monseñor?

Padre Pfluger: Monseñor Lefebvre escribió las reglas para la Fraternidad en una época muy particular. Tenía la experiencia de sus años como sacerdote misionero, obispo y Superior General de la congregación misionera más grande de ese entonces (los Padres del Espíritu Santo), además del apoyo de los seminaristas jóvenes que le pedían "hacer algo" contra la terrible crisis de la formación sacerdotal que tuvo lugar después del Concilio Vaticano Segundo. Las reglas expresan perfectamente el espíritu de la Iglesia; pero también contienen algunas características importantes de la personalidad de nuestro Fundador. Son un instrumento excelente para una verdadera reforma de la Iglesia de nuestros tiempos. Básicamente son una respuesta para superar la profunda crisis en la Iglesia, promoviendo un verdadero entendimiento del sacerdocio de Jesús, una fe viva y un espíritu misionero.

Desde luego, el espíritu y los aspectos esenciales de las reglas no han cambiado desde que fueron escritas por Monseñor Lefebvre. Los últimos tres Capítulos Generales modificaron solamente algunas cuestiones prácticas respecto a la administración y organización de la Fraternidad.

CFN: ¿Cuál es el papel del Superior General?

Padre Pfluger: Las reglas de la Fraternidad, que expresan la intención de su Fundador, es decir, Monseñor Lefebvre, nos proporcionan una definición excelente del Superior General y de sus dos asistentes: "El Superior General gobierna y administra la Fraternidad. Las decisiones importantes las consulta con sus asistentes, quienes harán todo lo que juzguen benéfico para preservar, fomentar y aumentar la generosidad, un profundo espíritu de fe, y un celo ardiente en el servicio de la Iglesia y de las almas en los corazones de todos aquellos que tengan un cargo de autoridad y de todos los demás miembros de la Fraternidad" (Estatutos, 5.5).

La Fraternidad tiene una excelente estructura y organización con el Concilio General, los seminarios, distritos, prioratos, etc. El Superior no hace todo el trabajo de los demás superiores y prioratos. Él debe enfocarse en aumentar la generosidad, el espíritu de fe y el celo en el servicio por la Iglesia entre los miembros de la Fraternidad. Después de doce años desempeñando el cargo de Primer Asistente, esta definición también me sirve como un excelente examen de conciencia.

CFN: ¿El deseo de Monseñor Lefebvre era que el Superior General fuera el responsable de las relaciones con las autoridades romanas?

Padre Pfluger: Nuestros Estatutos estipulan claramente que el Superior y sus asistentes tienen que trabajar en aras del llamado reconocimiento papal. Éste es un proceso normal para cualquier instituto nuevo que empieza únicamente como una fundación canónica en una diócesis particular. Es un proceso normal para cualquier institución de la Iglesia. El papel del Superior es guiar y gobernar al Instituto. Esa es la razón por la que Monseñor Lefebvre acudió a Roma para reunirse con los Papas Pablo VI y Juan Pablo II y sus Curias. Junto con la injusta condena de la Fraternidad surgió la indispensable necesidad de que nuestro Fundador mantuviera las relaciones con Roma para eliminar la condena. Aunque Monseñor designó con suficiente antelación su sucesor como Superior General (Padre Franz Schmidberger, quien desempeñó el cargo de 1983 a 1994), como fundador de la Fraternidad y Superior General en el momento en que se realizó la injusta acción, Monseñor permaneció íntimamente involucrado en las relaciones con Roma. Es comprensible que, para la Santa Sede, Monseñor Lefebvre fuera la persona con quien se debía hablar sobre el tema de la solución canónica. Él era el fundador, conocido en todo el mundo católico; hasta su muerte, él fue el encargado de las relaciones con Roma aunque ya no era el Superior General. Su deseo era que, después de su muerte, este cargo recayera en el Superior General, el Padre Schmidberger, y en sus sucesores.

Durante una reunión de sacerdotes que se llevó a cabo en Suiza en 1988, Monseñor Lefebvre nos explicó por qué no había elegido al Padre Schmidberger, el Superior General, para ser consagrado como obispo auxiliar de la Fraternidad: para facilitar el contacto y el proceso de regularización de la Fraternidad. Monseñor consideró, en ese entonces, que sería más fácil para Roma trabajar con el Superior General si éste no era uno de los nuevos obispos.

No es un caso excepcional o inusual para el superior de un Instituto en la Iglesia católica ser el responsable del proceso legal de reconocimiento de las autoridades de la Iglesia. Ni el pueblo, ni el Capítulo, ni la mayoría deberían encargarse de tratar con las autoridades romanas. Ese es el único deber de un Superior, porque la Iglesia católica no es una democracia.

CFN: ¿Cuánto tiempo dura cada mandato del Superior General?

Padre Pfluger: De acuerdo con los Estatutos, el Superior General se elige para un mandato de 12 años de duración.

CFN: ¿Existe algún límite (legal o inspirado en los usos y costumbres) sobre la cantidad de veces que puede elegirse un mismo Superior General?

Padre Pfluger: La práctica en los últimos siglos de la Iglesia es minimizar el mandato de los superiores electos, normalmente hasta seis años sin posibilidad de reelección. Incluso aquellos elegidos ad vitam, es decir, a perpetuidad, suelen estar limitados de algún modo. Monseñor creía que un instituto tan joven como la Fraternidad necesitaba más estabilidad y continuidad, especialmente durante una crisis tan terrible en la Iglesia. Esa es la razón por la que eligió un mandato para el Superior y sus asistentes de doce años de duración sin un límite específico para su reelección.

CFN: ¿El Superior General debe ser alguno de los obispos?

Padre Pfluger: De acuerdo con los Estatutos de la FSSPX, el Superior General no debe ser necesariamente uno de los obispos consagrados por Monseñor Lefebvre. De hecho, Monseñor dejó bien claro que aunque los obispos podían ser elegidos como Superiores Generales, el cargo no debía ser necesariamente ocupado por uno de ellos. Monseñor advirtió que si uno de los obispos llegaba a ser elegido para ocupar el cargo, podría resultar un hecho un poco confuso para las personas, pues tal vez creerían que Monseñor Lefebvre confirió una especie de jurisdicción (autoridad legal para gobernar una porción de la Iglesia) sobre los obispos, cuando, de hecho, siempre dejó muy en claro que no tenía ninguna intención de hacer esto, sino que simplemente los ordenó como obispos auxiliares (un obispo con el poder necesario para conferir los sacramentos pero sin tener una autoridad gobernante específica). Monseñor explicó en el momento de las Consagraciones que actuaba únicamente movido por la necesidad de preservar el sacerdocio tradicional, pero que el Papa era el único que podía conferir autoridad a un obispo. La autoridad que Monseñor Fellay ha ejercido como Superior General se deriva de su elección como Superior General en los dos últimos Capítulos Generales, y no de las consagraciones de 1988.

CFN: Entonces, ¿cualquier sacerdote de la Fraternidad puede ser elegido Superior General o existen otros requisitos?

Padre Pfluger: ¡Actualmente, 462 sacerdotes son candidatos! Según nuestros Estatutos, el Superior General debe ser un sacerdote de por lo menos 30 años de edad, que ya haya hecho sus compromisos definitivos con la Fraternidad San Pío X. Pero, desde luego, eso sólo es el requerimiento legal mínimo. ¿Qué se necesita para un Superior General? Tal vez el proverbio usado en la antigüedad nos lo puede explicar: "Un abad debe ser muy inteligente, muy santo, muy saludable..." Eso significa que debe tener una prudencia superior a la media, pues es la virtud más importante para un líder, y debe tener mucho sentido común y experiencia pastoral. Debe haber mostrado cualidades de liderazgo, aptitudes sociales, y por último, pero no menos importante, un espíritu arraigado de la Iglesia. Debe ser el "Buen Pastor" al igual que Nuestro Señor Jesucristo.

La Academia para Jóvenes Nuestra Señora de La Salette es un internado católico fundado en 2005 por la Fraternidad San Pío X.

CFN: ¿Cuál es el cargo del Primer y Segundo Asistente? ¿Cómo se selecciona a los sacerdotes para estos cargos?

Padre Pfluger: El Primer y Segundo Asistente ayudan y aconsejan al Superior General. Como la Iglesia es monárquica en su gobierno, el Superior General tiene la obligación personal de tomar las decisiones para el bien común de la Fraternidad. Sin embargo, la Iglesia ha enseñado desde siempre que, para fomentar un gobierno bueno y prudente, los monarcas deben buscar el consejo de asesores confiables para tomar decisiones prudentes. Los dos asistentes ayudan al Superior General de este modo, además de apoyarlo en cualquier tarea que él les confíe.

CFN: Algunos críticos de la Fraternidad, procedentes de la supuesta y autoproclamada "Resistencia", afirman que Monseñor Fellay ha admitido a las autoridades romanas que, si tuviera lugar un reconocimiento canónico, los Estatutos de la FSSPX cambiarían para que Roma tuviera el poder de nombrar al Superior General y a sus asistentes, y que ninguno de ellos pertenecería a la FSSPX. ¿Es cierto esto?

Padre Pfluger: ¡Al contrario, en la Prelatura, la cual ha sido propuesta en varias ocasiones por Roma, el Prelado y futuros obispos deben pertenecer a la Fraternidad! No, esta afirmación es una mentira descarada, el tipo de difamación que suele ser difundida por personas externas a la Fraternidad pero listas para juzgar todo lo que sucede dentro de ella. Este tipo de afirmaciones, en vez de ser argumentos serios, carecen de todo tipo de fundamento. Estas personas sólo hablan en contra de la justicia y la verdad, y se oponen a cualquier forma de regularización canónica para nuestra Fraternidad, porque han perdido el espíritu de Monseñor Lefebvre. El espíritu de nuestro fundador es el "espíritu de Nuestro Señor Jesucristo, de la Iglesia y del Evangelio". De hecho, sus inquietudes y oposición visceral a cualquier forma de contacto con Roma o a una regularización canónica están basadas en el miedo debido a una falta de esperanza sobrenatural.

CFN: ¿Quién participa en el Capítulo General?

Padre Pfluger: El Capítulo General se compone de 41 sacerdotes designados por el "cargo" que ocupan dentro de la FSSPX. Este grupo incluye al actual Superior General, al Primer y Segundo Asistente, los obispos, los ex superiores generales, el Secretario General, el Tesorero General, los superiores de distrito, los rectores de los seminarios y los superiores de las casas autónomas. También incluye a algunos de los sacerdotes más antiguos, aunque no ocupen ninguno de los cargos anteriores. El número de este grupo de sacerdotes es igual a un tercio del número total de sacerdotes que pariticipan por virtud de su cargo (entonces tenemos que si son 31 los sacerdotes que ocupan estos cargos, debería haber 10 sacerdotes veteranos).

CFN: ¿Cuál es el formato del Capítulo General y el voto mínimo requerido para elegir a un Superior General y para aprobar otras cuestiones?

Padre Pfluger: El Capítulo General comienza con un breve informe del Superior General saliente. Luego los participantes eligen al nuevo Superior (que puede ser el mismo que el saliente) por una mayoría de dos tercios. Después sigue la elección del Primer y Segundo Asistente, para lo cual se requiere una mayoría simple (al menos 50% más 1 de los votos).

CFN: ¿Se discutirán en este Capítulo General el estado de las relaciones con las autoridades romanas?

Padre Pfluger: Repito que, si intentamos ser fieles a nuestros Estatutos, debemos aceptar el rol particular del Superior General en el manejo de las relaciones y la regularización con la Santa Sede. El Capítulo General tiene también un papel específico, a saber, la elección del Concilio General y la revisión y análisis de la implementacion de nuestros Estatutos en la vida de la Fraternidad.

Como preparación para el Capítulo, todos los miembros de la Fraternidad tuvieron la oportunidad de presentar por escrito, con fecha límite del 31 de diciembre del año pasado, sus críticas y preocupaciones. El Secretario General se encarga de hacer circular estas observaciones entre siete Comisiones distintas dentro del Capítulo para someterlas a revisión. Al inicio del Capítulo, los participantes revisan estas observaciones para determinar si realmente se trata de temas que deberían ser discutidos en el Capítulo (no todas las cuestiones personales o particulares son temas adecuados para el Capítulo). Posteriormente, las siete Comisiones encargadas de analizar las observaciones proponen los elementos a todo el Capítulo para ser estudiados.

Desde luego, el Superior General es motivado por un interés sincero para escuchar los distintos puntos de vista y opiniones de todos los participantes.

CFN: ¿En este Capítulo se discutirán otros temas importantes?

Padre Pfluger: Hay muchos asuntos importantes a tratar: la formación y la vida sacerdotal, la vida común y la santificación de nuestros miembros, la importancia y naturaleza rápidamente cambiante de los modos de comunicación en el mundo moderno. Pienso que lo más importante es el delicado acto de malabarismo que existe entre lo que somos (una sociedad sacerdotal de vida común) y lo que hacemos (nuestras obras, el apostolado). ¿Cómo podemos llevar a cabo todo el trabajo que se nos pide cuando existen tantas necesidades graves en la Iglesia y en el mundo entero con nuestros recursos limitados?

CFN: ¿Qué pueden hacer los fieles antes y durante el Capítulo para apoyar?

Padre Pfluger: ¡Gracias por hacerme esta pregunta! Los seis meses anteriores al Capítulo, rezamos en todas nuestras casas la Invocación al Espíritu Santo ("Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles...") así como una invocación al Inmaculado Corazón de María y a nuestro santo patrón, San Pío X, para un Capítulo fructífero y efectivo. Todos los fieles están invitados a ofrecer sus propias oraciones y sacrificios por esta intención, para que Dios Todopoderoso bendiga y proteja a la Fraternidad fundada por Monseñor Marcel Lefebvre como una obra de la Iglesia Católica.