Estados Unidos: la objeción de conciencia médica bajo amenaza

Abril 30, 2021
Origen: fsspx.news

Tres meses después de su llegada a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quiere obligar a los trabajadores de la salud a atender la solicitud de las personas que desean cambiar de sexo. Los infractores serían declarados culpables del delito de "discriminación basada en el sexo".

"Mi alma entera está puesta en esto: unir a Estados Unidos, unir a nuestro pueblo, unir a nuestra nación". Así habló el sucesor de Donald Trump en la ceremonia de su investidura en Capitol Hill el 20 de enero de 2021.

Tres meses después de su primer discurso, Joe Biden presentó una apelación para eliminar la objeción de conciencia de los trabajadores de la salud que se niegan a realizar ciertos procedimientos quirúrgicos, como la reasignación de sexo, o incluso el aborto.

Todo comenzó en 2016 cuando el gobierno de Obama emitió una orden ejecutiva para la aplicación de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (Patient Protection and Affordable Care Act).

Lo que se busca es obligar a los cirujanos a realizar operaciones de reasignación de sexo, sin posibilidad de oponerse a ello por motivos religiosos o incluso médicos.

Más de 19,000 profesionales de la salud de nueve estados, así como varias organizaciones religiosas, interpusieron apelaciones contra el decreto presidencial, lo que redujo significativamente su alcance, ya que dos tribunales federales suspendieron el decreto.

Dos jueces más fallaron en contra de la orden ejecutiva en 2019 y 2021. En enero pasado, un juez de Dakota del Norte otorgó una suspensión permanente a médicos, hospitales, clínicas y grupos católicos.

No obstante, el 13 de abril, la administración de Biden apeló esta decisión y pidió que la orden ejecutiva permaneciera en vigor. Por tanto, desde el 20 de abril, la administración presidida por el católico Joe Biden pretende imputar el delito de "discriminación basada en el sexo" a cualquier practicante que se niegue a ceder ante las demandas de los pacientes "transgénero".

"Esto es malo para los pacientes, los médicos y la libertad religiosa", advirtió Luke Goodrich. Según las declaraciones de este abogado, vicepresidente del grupo Becket, que defiende los intereses de los médicos y los hospitales católicos, "pediremos otra decisión que proteja a los pacientes, que esté en armonía con la investigación médica actual, y que garantice que los médicos no se verán obligados a violar sus creencias religiosas o sus criterios éticos".

Parece que algunos estadounidenses están excluidos de la unión deseada por el nuevo presidente...