Fallece el cardenal Schwery

Enero 15, 2021
Origen: fsspx.news

Entre los obispos de Sion, Suiza, en el cantón de Valais, solo dos han recibido la púrpura cardenalicia: Matthew Schiner en el siglo XVI y Henri Schwery en el XX. Este último entregó su alma a Dios el 7 de enero de 2021, a la edad de 88 años.

 

Henri Schwery, nacido en 1932 en St-Léonard, Valais, fue el último de una familia de diez hijos. Pasó dos años en el seminario francés y en la Universidad Gregoriana, antes de ser ordenado sacerdote en 1957. Posteriormente ejerció su ministerio sacerdotal entre los jóvenes, antes de ser nombrado obispo de Sion por el Papa Pablo VI veinte años más tarde, sucediendo a Monseñor Nestor Adam.

Lamentablemente, era un gran admirador del Concilio Vaticano II, y aplicó vigorosamente sus reformas en su diócesis, en particular mediante la introducción del diaconado permanente. La propia elección de su lema episcopal -Spiritus Domini gaudium et spes- hace referencia, discreta pero clara, al Concilio Vaticano II.

Entre su clero, sin embargo, tenía reputación de ser un obispo conservador. Presidente de la Conferencia Episcopal de Suiza, fue él quien organizó el viaje del Papa Juan Pablo II a Suiza en 1984.

Fue creado cardenal por el mismo Papa en 1991, y se convirtió en miembro de varios dicasterios de la Curia romana, lo que lo obligaba a dejar a menudo su diócesis para viajar a Roma. Debido a su estado de salud, tuvo que dimitir en 1995 para ser sustituido por Monseñor Norbert Brunner al frente de la diócesis. Participó en el cónclave que eligió a Benedicto XVI en 2005.

Fue precisamente en el territorio de esta diócesis de Sion, en 1970, donde Monseñor Marcel Lefebvre inauguró el seminario de Ecône, con la autorización de Monseñor Adam. Sin embargo, contaminado por el modernismo imperante, Monseñor Schwery no comprendió ni la utilidad de este seminario, ni la conveniencia de las consagraciones episcopales del 30 de junio de 1988.

Cuando Monseñor Lefebvre entregó su alma, en 1991, ningún representante oficial del Vaticano ni de la Iglesia suiza asistió a su funeral. No obstante, hay que reconocer la valentía de Monseñor Schwery, pues visitó en privado los restos mortales del fundador de la Fraternidad San Pío X, y rezó en el lugar, acompañado por el nuncio apostólico en Berna, Monseñor Edoardo Rovida.