Filipinas: un proyecto de ley sobre el divorcio se desliza en el Congreso

Agosto 24, 2021
Origen: fsspx.news
“Proteger y defender la santidad de la vida y el matrimonio” dice esta pancarta contra el proyecto de ley

Un proyecto de ley que busca la legalización del divorcio recibió luz verde para ser examinado por el parlamento filipino. Aparte de la Santa Sede, el archipiélago es el último país donde el divorcio todavía está prohibido por la ley.

El 17 de agosto de 2021, la Comisión para la Familia decidió incluir el Proyecto de Ley sobre el Divorcio en la agenda de la Cámara de Representantes, la cámara baja del Congreso de Filipinas.

Para Edcel Lagman, diputado progresista y líder de la oposición en el Congreso, el texto cuyo objetivo es la legalización del divorcio consiste únicamente en restaurar una práctica que ya existía en el período prehispánico (y, por tanto, precatólico) impuesta por los japoneses entre 1942 y 1945.

"Hoy es la oportunidad histórica para que innumerables esposas maltratadas y abandonadas recuperen su humanidad, su dignidad y su libertad", declaró el diputado, quien también lucha por el acceso de las mujeres a la anticoncepción y al aborto desde una edad temprana.

El proyecto prevé el divorcio en seis casos:

- separación legal durante al menos cinco años desde la presentación de la petición de divorcio;
- cambio de sexo;
- diferencias familiares irreconciliables;
- violencia doméstica;
- divorcio realizado en el extranjero;
- declaración de nulidad de matrimonio hecha por un tribunal religioso reconocido.

Por su parte, el representante de la lista de partidos de la lucha ciudadana contra la corrupción (CIBAC) y vicepresidente de la Cámara, el conservador Eddie Villanueva, expresó su consternación por un proyecto que, de ser aprobado, sería "catastrófico para las familias".

Dos visiones opuestas del mundo

Apoyándose en la fuerza de los números, Edcel Lagman justifica así el proyecto de ley: "Es difícil creer que todos los demás países se equivocaron colectivamente al instituir el divorcio absoluto con diversos grados de liberalidad y limitaciones. Un error colectivo está más allá de la comprensión. La unanimidad incorrecta sobre una institución familiar tan crucial desafía la razón y la experiencia", dijo.

La razón dada no deja de ser interesante: una opinión universal tiene un cierto peso y difícilmente puede contradecirse. Pero primero debe tenerse en cuenta que "todos los países" no es igual a "todos los hombres", lo que disminuye significativamente la fuerza del argumento.

Además, en el orden moral, no es imposible detectar errores muy extendidos en determinados períodos: el derecho de vida o muerte del padre sobre su propio hijo era casi universal en la Antigüedad. Y hoy el aborto se hace eco de ello.

Finalmente, dado que el divorcio era ampliamente rechazado hasta hace algunos siglos, el argumento se vuelve en contra de su autor.

Para Villanueva, por otro lado: "cualquier ley que minimice la inviolabilidad y el estatus de la familia como institución social es intrínsecamente inconstitucional y contraria al valor filipino profundamente arraigado de la preservación y la lucha por el matrimonio", declaró.

Y agregó que, si bien entiende que algunos matrimonios están en desorden, sigue convencido de que el divorcio nunca será la solución. "Los recursos legales disponibles como la separación judicial, la anulación o la declaración de nulidad del matrimonio son suficientes para remediar esto".

"La acción política más urgente en este momento no es el Proyecto de Ley sobre el Divorcio, sino que el gobierno simplemente necesita hacer más accesibles los recursos existentes, especialmente para los pobres, a fin de que el proceso sea menos costoso y más rápido en la resolución del caso", agregó.

Ahora el proyecto de legalización del divorcio está en manos de la Cámara de Representantes, que deberá examinarlo en los próximos meses.

Aunque la influencia del catolicismo sigue siendo considerable en Filipinas, la secularización está ganando terreno y, además, la coalición gobernante no es cercana a la Iglesia: por lo tanto, no es seguro que el archipiélago siga siendo durante mucho tiempo el último país, junto con el Vaticano, que prohíbe el divorcio.