Finanzas del Vaticano: el Papa aprieta las riendas

Enero 08, 2021
Origen: fsspx.news
Torre de San Juan, sede de la Secretaría de Economía

En una carta en forma de motu proprio -la última del año 2020- el Papa Francisco retiró oficialmente a la Secretaría de Estado la gestión de sus fondos, y reforzó el control sobre las finanzas del Vaticano, tras el escándalo de la compra de un edificio de lujo en Londres en la que se vieron involucrados algunos de los más altos funcionarios de la Santa Sede.

Mediante el motu proprio firmado el 26 de diciembre de 2020, el sucesor de Pedro estableció la ley que había mencionado en su carta del 25 de agosto al cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, sobre la transferencia de la gestión administrativa de los "fondos, cuentas bancarias e inversiones, incluso inmobiliarias", desde la Secretaría de Estado a la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA).

Esta es una oportunidad para que el Papa Francisco centralice la gestión de las finanzas del Vaticano en torno a un personal más reducido. Desde esta perspectiva, la Secretaría de Economía vio reforzado su papel, incrementándose con el título de "Pontificia Secretaría para las Cuestiones Económicas y Financieras".

Además, la Santa Sede también reforzó los controles específicos sobre determinadas organizaciones vinculadas a ella, que gestionan cuentas y fondos de donaciones.

Por lo tanto, el motu proprio establecerá un mayor control y una mejor visibilidad del Óbolo de San Pedro, que supervisa las recaudaciones de fondos destinadas a financiar las organizaciones benéficas de la Santa Sede, una organización señalada durante los escándalos financieros revelados por la prensa en 2020.

La "tesorería" del Óbolo de San Pedro, cuya gestión estaba previamente encomendada al subsecretario de Estado, ahora será gestionada por la APSA para tranquilizar a los donadores.

En otras palabras, todas las entidades económicas y financieras —incluidas las que hasta ahora eran administradas por la Secretaría de Estado— "están ahora bajo el control, supervisión y dirección de la Secretaría de Economía", con la única excepción de aquellas entidades para las cuales el Santo Padre ha dispuesto expresamente lo contrario.

Sobre todo, mediante este nuevo decreto, el Santo Padre ha redimensionado las funciones de la oficina administrativa de la Secretaría de Estado, que ya no tendrá que gestionar ni un solo euro, salvo en el contexto de "los recursos humanos necesarios para llevar a cabo las actividades relacionadas con su administración interna, preparación de su presupuesto y balance y otras funciones no administrativas realizadas hasta el momento".

Con estos nuevos arreglos que golpean la Terza Loggia —expresión que designa el piso del Palacio Apostólico donde tiene su sede la Secretaría de Estado— el círculo parece casi completo, y las reformas más o menos finalizadas. Pero los procesos internos están lejos de terminar.