Francia: El Informe Sauvé o el abuso de los abusos (2)

Enero 16, 2022
Origen: fsspx.news
Prof. Harald Dreßing, coordinador del informe MHG

El 5 de octubre de 2021, la Comisión Independiente sobre los Abusos Sexuales en la Iglesia (CIASE), presidida por Jean-Marc Sauvé, hizo público el informe que le fue encargado por la Conferencia Episcopal de Francia (CEF) y por la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia (COREFF).

El primer artículo se centró en la cifra presentada por la CIASE, a fin de analizarla. Parecía inverosímil, en particular porque el informe asigna un número de víctimas por abusador que es muy poco creíble. 

Las explicaciones presentadas

En lo que respecta a las explicaciones presentadas, el lector un poco informado tendrá la sombría sensación de encontrarse ante una especie de remake o de copiar/pegar. Cuando se analiza lo que sucedía al otro lado del Rin con el nacimiento del Camino Sinodal, no es difícil encontrar similitudes sorprendentes.

El precedente del Camino Sinodal

El episcopado alemán solicitó un estudio independiente a académicos de las universidades de Mannheim, Heidelberg y Gießen, de ahí el nombre de Informe MHG, que consta de 350 páginas. Se especifica que el objetivo de este estudio era "determinar la frecuencia de los abusos, describir sus formas (...) e identificar las estructuras y dinámicas dentro de la Iglesia que podrían favorecer los abusos".

Como era de esperar, estos expertos creen que el problema es principalmente estructural (o sistémico) y, por lo tanto, necesita cambiar el funcionamiento de la Iglesia, considerada responsable:

"Los resultados del estudio muestran claramente que el abuso sexual de menores por parte de clérigos católicos no solo debe ser percibido como el comportamiento desviado de individuos aislados, sino que también se debe prestar atención a las características riesgosas y estructurales propias de la Iglesia Católica, que favorecen los abusos sexuales de menores o dificultan su prevención".

El informe continúa atacando la moral de la Iglesia, y luego el poder del Orden: "La transformación de las estructuras clericales de poder requiere una reflexión fundamental sobre el ministerio sagrado del sacerdote y la forma en que este último ve su papel.

"La sanción de los culpables ​​individuales, el arrepentimiento público de sus actos, la indemnización económica de las víctimas, y el establecimiento de conceptos de prevención son medidas necesarias, pero de ningún modo es suficiente".

"Estos enfoques también pueden llegar a cimentar las estructuras del poder clerical, ya que solo apuntan a los síntomas del desarrollo anormal y, por lo tanto, impiden reflexionar sobre el problema fundamental del poder clerical".

Una copia muy consistente

Quienes hayan leído el informe de la CIASE reconocerán las mismas preocupaciones. La Comisión primero intenta adoptar una actitud tranquilizadora: "Tengan la seguridad de que la Comisión no se dejó llevar por una especie de exceso que la hubiera conducido a extralimitarse en su mandato, o incluso a elevarse por encima de sus mandantes; por el contrario, le parece que esta es la única forma de lograrlo realmente, aunque no se había previsto de esta forma al comienzo de su trabajo".

Sin embargo, en el párrafo anterior la Comisión escribe: "Más fundamentalmente, hemos estudiado las desviaciones, distorsiones y perversiones a las que la doctrina y las enseñanzas de la Iglesia Católica han abierto la puerta, susceptibles de haber favorecido la ocurrencia de la violencia sexual: el 'clericalismo', criticado por el Papa Francisco en su Carta al Pueblo de Dios de agosto de 2018, que incluye la sacralización excesiva de la persona del sacerdote; la sobrevaloración del celibato y los carismas en el sacerdote".

Más adelante, encontramos también uno de los grandes proyectos del Camino Sinodal, la separación de poderes: "Sin tocar ningún dogma, hay materia para reflexionar, según las categorías que se aplican a cualquier organización, incluida la Iglesia católica, por la articulación entre verticalidad y horizontalidad y la separación de poderes.

"Del mismo modo, solo habría beneficios en el desarrollo del proceso de evaluación y control interno, con herramientas tan sencillas como el mapeo de riesgos o la auditoría anual, para avanzar en el gobierno de la iglesia sin socavar ninguno de sus cimientos".

"En este sentido, reforzar considerablemente la presencia de los laicos en general, y de las mujeres en particular, en las esferas de decisión de la Iglesia católica, parece no solo útil sino necesario, respetando el principio de igual dignidad, mismo que además sus líderes, en plenaria por la CIASE, admitieron, ciertamente con diversos grados de entusiasmo".

En otras palabras: la constitución divina de la Iglesia debe ser modificada para asegurar un funcionamiento normal en el mundo de hoy.

La posición de los miembros de la CIASE contiene los siguientes errores:
1. Estas sentencias están formalmente fuera de su competencia.
2. Este es un punto de vista puramente natural...
3. Ignoran la naturaleza divina de la Iglesia y su propósito.

El Informe MHG y el cardenal Marx

En busca de explicaciones reales

El derecho canónico en cuestión

Si buscamos las verdaderas causas, primero debemos mirar el Código de 1983. Este último contiene flagrantes insuficiencias en lo relacionado a la cuestión de los abusos. De esto tenemos el testimonio de Benedicto XVI, así como el de Monseñor Juan Ignacio Arrieta, encargado de reformar el Código en su Título VI, relacionado con los procesos canónicos. Los dos hombres nos cuentan la misma historia.

El secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos explica claramente la génesis de esta reforma que entró en vigor el 8 de diciembre: "Tras la promulgación del código en 1983, aparecieron los límites del Libro VI sobre el derecho penal".

¿Qué límites? "Siguiendo una idea de descentralización, la redacción de las normas penales había quedado entonces muy indeterminada. Se pensaba que correspondía a los obispos y superiores decidir según la gravedad de las circunstancias qué delitos debían ser castigados y cómo castigarlos".

El resultado no se hizo esperar: "La dificultad para muchos de combinar la caridad y el castigo hizo que la ley penal apenas se aplicara. Monseñor Arrieta continúa: "Además, era difícil entender que los obispos reaccionan de manera diferente en situaciones similares".

Y concluye diciendo: "Esta situación ha obligado a la Santa Sede a intervenir, como sabemos, confiando las infracciones más graves exclusivamente a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y otorgando facultades de intervención a otros dicasterios de la Curia".

Una primera adaptación bajo Juan Pablo II

Hay un texto notable de Benedicto XVI, del 11 de abril de 2019, que explica los motivos de esta intervención. El Papa emérito da una explicación, completamente nueva, de la crisis de abusos, y hace varias confesiones sobre el desastre posconciliar. Este es el pasaje relativo al derecho canónico.

Benedicto XVI aborda el tema de los abusos y la insuficiencia de los medios de represión previstos por el nuevo Código de Derecho Canónico: "La cuestión de la pedofilia (...) se planteó hasta la segunda mitad de los años ochenta", por tanto, bajo el pontificado de Juan Pablo II.

Los obispos estadounidenses "pidieron ayuda, porque el derecho canónico, consignado en el nuevo Código (1983), parecía insuficiente para tomar las medidas necesarias. (...) Muy lentamente empezó a tomar forma una renovación y profundización del deliberadamente poco estructurado derecho penal del nuevo Código".

En el origen de esta debilidad deliberadamente intencionada, "había un problema fundamental en la percepción del derecho penal. Solo el garantismo [obligación de garantizar a una persona el goce de sus derechos] fue considerado 'conciliar'. Por encima de todo, los derechos del acusado tenían que garantizarse, en un grado que excluyera cualquier condena. (...) El derecho a la defensa por medio de la garantía se extendió a un punto tal que las condenas eran difícilmente posibles." ¡Qué confesión!

El Papa emérito justifica su acción, explicando la conducta adoptada: "Un derecho canónico equilibrado (...) no solo debe proteger al acusado (...). También debe proteger la fe (...). Pero hoy nadie acepta que la protección de la fe sea un bien jurídico".

Debido a este garantismo, fue necesario sortear la dificultad transfiriendo las competencias de la Congregación del Clero, normalmente responsable del tratamiento de los crímenes cometidos por los sacerdotes, a la Congregación para la Doctrina de la Fe bajo el cargo de "Crímenes Mayores contra la fe". Esto permitió imponer la pena máxima, es decir, la expulsión, que no podría haber sido impuesta en virtud de otras disposiciones legales".

Así, la implacable lógica del personalismo, que antepone el individuo a la sociedad y al bien común, hizo que la justicia de la Iglesia fuera prácticamente inoperante con el Código de Derecho Canónico de 1983. Mientras que el Código de 1917 poseía todos los elementos para castigar a los culpables.

Las otras explicaciones de Benedicto XVI

El Papa emérito, en el citado texto, menciona otras causas para la crisis de los abusos. Sin profundizar en el contenido del artículo "Benedicto XVI rompe su silencio", publicado en FSSPX.Actualidad el 23 de abril de 2019, presentaremos los elementos destacados.

- El contexto social de la liberación de las costumbres

Benedicto XVI recuerda que "en la década de 1960, tuvo lugar un acontecimiento de una magnitud sin precedentes en la historia. Se puede decir que en el transcurso de veinte años, de 1960 a 1980, las normas sobre sexualidad colapsaron completamente".

Estas son las profundas causas de los abusos: la revolución liberal de los años sesenta y la implementación agresiva de una educación sexual cada vez más desenfrenada, acompañada de la irrupción de la pornografía que invadió inmediatamente las pantallas de los cines y, posteriormente, las de la televisión. Desde entonces, los defensores de la pansexualidad empezaron a alabar y promover la pedofilia.

A este análisis hay que añadir la apertura al mundo propiciada por el Concilio Vaticano II, que permitió que estas ideas liberales penetraran más fácilmente en los círculos eclesiásticos. La desaparición del espíritu de sacrificio había producido el mismo efecto.

– La revolución de la teología moral

Paralelamente tuvo lugar un "colapso" de la teología moral y de la enseñanza de la Iglesia en materia de moral, fruto de una verdadera revolución, y producto de un desprecio consciente de la ley natural.

Benedicto XVI escribe: "Hasta antes del Concilio Vaticano II, la teología moral católica se basaba en gran medida en la ley natural, mientras que las Sagradas Escrituras solo se citaban como contexto o fundamento. En la lucha del Concilio por una nueva comprensión de la Revelación, se abandonó en gran parte la opción de la ley natural, y se reclamó una teología moral completamente basada en la Biblia". Otra admisión importante que explica el fracaso de la moral posconciliar. 

– Los ataques contra el Magisterio de la Iglesia

Estos últimos tuvieron como consecuencia que "las cuestiones sobre la moral no se incluyeran en el ámbito de las decisiones infalibles del Magisterio de la Iglesia". Esto se manifestó en el rechazo por parte de casi todos los obispos de la encíclica de Pablo VI sobre la contracepción, Humanae vitae (1968).

Estas causas resultaron, según Benedicto XVI, en una triple ruptura: 

Una ruptura de la formación en los seminarios, que permitió que, "en muchos seminarios se formaran clanes homosexuales, que actuando de manera más o menos abierta han transformado significativamente el ambiente de los seminarios".

En segundo lugar, una ruptura en el reclutamiento de los obispos dado que los criterios para la selección y nombramiento de obispos era el "espíritu del Concilio", lo que condujo a un rechazo de la Tradición.

Finalmente, una ruptura en la legislación canónica, que ya se ha mencionado.

Pero todo esto es rechazado por los obispos actuales, que prefieren las explicaciones naturalistas y anticatólicas de la CIASE, que propone cambiar la Iglesia antes que los corazones.

Otra razón para llamar a su informe "un abuso de los abusos".

Padre Arnaud Sélégny +

(Continuará...)