Francia: profanan una joya arquitectónica del Camino de Santiago de Compostela

Abril 20, 2020
Origen: fsspx.news

La epidemia de Covid-19, que ocupa todos los titulares, pone en segundo plano los actos anticristianos, como el perpetrado recientemente contra la iglesia de San Saturnino de Séchaud, en la comuna de Port d'Evaux (Charente Marítimo). El obispo de Saintes y La Rochelle denunció "una manifestación de odio a Cristo", y organizó una misa de reparación el 3 de marzo de 2020, unos días antes del confinamiento general del país.

La iglesia San Saturnino de Séchaud, es una joya que da testimonio del arte románico y gótico: construida a lo largo de una de las rutas de peregrinación de Santiago de Compostela, entre los siglos XI y XII, fue ampliada en los siglos XV y XVI, en respuesta a la afluencia de peregrinos.

Durante las guerras de religión, los protestantes destruyeron el monasterio de la fundación real que se encontraba adosado a la iglesia.

A unos cuantos siglos de distancia, en una era donde supuestamente reina la tolerancia, la democracia y los valores de la "Ilustración", el odio anticatólico no se ha debilitado: San Saturnino de Séchaud es la ilustración perfecta de esto.

El 22 de febrero de 2020, en la fiesta de la Cátedra de San Pedro, los feligreses descubrieron "la puerta rota de la sacristía y la iglesia profanada", informó el canal de televisión France 3 Aquitaine.

Según el Padre Maxime Feilho, párroco del lugar, rompieron la puerta del tabernáculo, se robaron las hostias consagradas y dañaron el altar de la Virgen, sin mencionar la desaparición de la custodia y de varios cálices muy antiguos y de gran valor.

La dimensión anticatólica, incluso satánica, de este acto está fuera de toda duda. Esta es la opinión del obispo de La Rochelle y Saintes, Monseñor Georges Colomb, quien inmediatamente denunció una "manifestación de odio hacia Cristo y su Iglesia, una expresión de violencia, cobardía y estupidez".

A petición suya, se celebró una misa de reparación el 2 de marzo siguiente, diez días antes del cierre de todas las iglesias en el país, debido a la epidemia relacionada con el coronavirus.

Este episodio atroz se suma a los 1,052 actos anticristianos registrados por el Ministerio del Interior en 2019.

Un patrimonio católico vandalizado en medio de la indiferencia general: esto demuestra, una vez más, la amnesia específica con la que una gran parte de la clase política y los medios parecen verse afectados, cuando se trata de actos de violencia contra la Iglesia católica, sus ministros y sus lugares de culto.