Francisco presenta Traditionis custodes como "un reordenamiento constructivo"

Octubre 08, 2021
Origen: fsspx.news

En una larga entrevista de una hora y media de duración, transmitida el 1 de septiembre de 2021, en la radio española Cope, el Papa Francisco respondió a una serie de preguntas sobre su pontificado.

Cuando se le preguntó sobre el Motu proprio Traditionis custodes, que limita drásticamente la celebración de la Misa Tridentina, el Papa Francisco negó haber tenido la intención de asestar un golpe: "Yo no soy de dar golpes sobre la mesa, no me sale. Más bien soy tímido".

Recordó que recientemente se había llevado a cabo una evaluación exhaustiva [una encuesta entre los obispos cuyos resultados no se dieron a conocer. Nota del editor]. Dicha encuesta reveló, según el Papa, que "una cosa hecha para ayudar pastoralmente a quienes han vivido una experiencia anterior, se fue transformando en ideología.

"Entonces había que reaccionar con normas claras", dijo. El Papa Francisco también declaró que ha "trabajado mucho con gente tradicionalista de buen sentido común", sin dar nombres.

También quiso explicar nuevamente el espíritu de las medidas tomadas: "Si usted lee bien la carta [que acompaña al Motu proprio] y lee bien el decreto [el Motu proprio], va a ver que simplemente es reordenar constructivamente, con cuidado pastoral".

Esta "reordenación constructiva" del Motu proprio no fue percibida de este modo por los más afectados, es decir, las comunidades anteriormente adscritas a la Comisión Ecclesia Dei, ahora disuelta.

El 30 de julio, Philippe Maxence en el sitio web L'Homme nouveau indicó una diferencia en el trato por parte del Papa con respecto a la Fraternidad San Pío X y las comunidades Ecclesia Dei: "Si el Papa Francisco ha tomado tal decisión, es porque considera que existe el riesgo de la constitución de una Iglesia paralela y un creciente cuestionamiento del Concilio Vaticano II.

"Sin embargo, cabe destacar que estas medidas no conciernen a la Fraternidad San Pío X fundada por monseñor Lefebvre, a la que Francisco ha concedido tantas autorizaciones que está reconocida de hecho en la Iglesia.

"No obstante, es dentro de esta Fraternidad que se siguen haciendo críticas constantes a Vaticano II. La severidad mostrada hacia los católicos dentro de las estructuras eclesiales y la moderación hacia los de afuera no deja lugar a cuestionamientos".

Más adelante, Maxence señala el problema doctrinal de fondo: "Si, contrariamente a lo que pensaba Benedicto XVI, la misa tradicional no puede ser la lex orandi (la ley de la oración) de Vaticano II, como es la misa de Pablo VI, entonces los que critican este Concilio como una ruptura radical con la Tradición se encuentran justificados en su enfoque.

"Nos encontramos, por tanto, en una situación que pone en tela de juicio no solo Summorum Pontificum de Benedicto XVI, sino también su discurso de diciembre de 2005 sobre las dos hermenéuticas".

¿Cómo ve el Papa a las comunidades Ecclesia Dei?

En cuanto a las comunidades Ecclesia Dei y la Fraternidad San Pío X, conviene remitirse a una entrevista concedida a Res Novæ, el 14 de junio, un mes antes de la publicación de Traditionis custodes, por Monseñor Carlo Maria Viganò. Con su conocimiento interno de los círculos romanos, el ex nuncio apostólico en Estados Unidos abordó el tema sin andarse con rodeos.

En su opinión, el enfoque del Papa es principalmente "político: tolera a las comunidades Ecclesia Dei porque mantienen a los conservadores alejados de las parroquias y al mismo tiempo mantiene el control sobre ellas obligándolas a limitar su disensión al nivel estrictamente litúrgico, garantizando su fidelidad a la ideología conciliar".

Según el diplomático romano, "en el caso de la Fraternidad San Pío X se trata de una operación más sutil: el Papa Bergoglio mantiene relaciones 'de buenos vecinos' con ella, y aunque, por una parte, reconoce ciertas prerrogativas de sus superiores que prueban que los considera como miembros vivos de la Iglesia, por otra parte, podría querer intercambiar su completa regularización canónica por la aceptación del magisterio conciliar.

"Es evidente que se trata de una trampa insidiosa: una vez firmado un acuerdo con la Santa Sede, desaparecería la independencia de la que goza la Fraternidad en virtud de su posición de legalidad incompleta, y con ella su independencia económica.

"No olvidemos que la Fraternidad posee bienes y recursos que garantizan el sustento y la seguridad de sus miembros. En un momento en el que el Vaticano atraviesa una grave crisis financiera, esos bienes sin duda atraen a muchos, como hemos visto en otros casos, empezando por los Franciscanos de la Inmaculada y la persecución del Padre Mannelli".

A la pregunta: "¿Cree que el estatuto de protección (dependencia de la Congregación de la Fe y no de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada) deseado por Joseph Ratzinger antes y después de su acceso al pontificado soberano para las sociedades de vida apostólica que practican la misa tradicional está en peligro hoy?", monseñor Viganò respondió claramente y sin ambigüedades:

"La posición canónica de las comunidades Ecclesia Dei siempre ha estado en peligro: su supervivencia depende de su aceptación, al menos implícitamente, de la doctrina conciliar y la reforma litúrgica. Aquellos que no se adaptan a esto y critican el Concilio Vaticano II o se niegan a celebrar o asistir al rito reformado son puestos ipso facto en condición de ser expulsados.

"Los mismos superiores de estas sociedades de vida apostólica terminan siendo vigilados por sus clérigos, a quienes se les aconseja encarecidamente que se abstengan de criticar y que de vez en cuando den señales tangibles de alineación, por ejemplo, participando en las celebraciones de la llamada 'forma ordinaria'.

"Paradójicamente, en el campo doctrinal un sacerdote diocesano tiene más libertad de expresión que un miembro de estos institutos".

Y el prelado romano agregó: "en la mentalidad de quienes ostentan el poder hoy en el Vaticano, lejos de favorecer el redescubrimiento del rito tradicional, las excentricidades litúrgicas de determinadas comunidades [Ecclesia Dei] le dan un carácter elitista y confinan este rito al "pequeño mundo viejo", a donde quisieran relegarlo los artesanos de la Iglesia del Papa Bergoglio.

"Volver normal la celebración de la misa católica, según los preceptos del Motu proprio Summorum Pontificum, sin relegarla a una "reserva litúrgica" ni confinarla a espacios específicos, daría la impresión de que cualquier fiel puede asistir a ella sin ningún otro título de pertenencia que ser católico.

"Por el contrario, este castillo burocrático kafkiano encierra a todos los conservadores en un recinto obligándolos a seguir las reglas de confinamiento y a no exigir nada más que lo que la gracia soberana se digna concederles, casi siempre con la oposición mal disimulada del obispo diocesano".

Los superiores de las comunidades Ecclesia Dei reunidos en Courtalain para preparar su nota de prensa

Las comunidades Ecclesia Dei piden un mediador

El 31 de agosto, en una reunión llevada a cabo en Courtalain, Francia, doce superiores de comunidades Ecclesia Dei emitieron un comunicado que decía: "Nos sentimos bajo sospecha, marginados, desterrados.

"Sin embargo, no nos reconocemos en la descripción de la Carta de Acompañamiento al Motu Proprio Traditionis Custodes del 16 de julio. […]

"Reafirmamos nuestra adhesión al magisterio (incluido el del Vaticano II y el posterior) según la doctrina católica sobre el asentimiento que le es debido (cf. notablemente Lumen Gentium, n. 25, y el Catecismo de la Iglesia Católica, núms. 891 y 892), como prueban los numerosos estudios y tesis de doctorado realizados por varios de nosotros en estos 33 años".

Asimismo, solicitan un mediador, apoyándose en la misericordiosa solicitud expresada en Amoris laetitia: "Rogamos que se abra un diálogo humano, personal, lleno de confianza, alejado de las ideologías o de la frialdad de los decretos administrativos. Nos gustaría conocer a una persona que sea para nosotros el rostro de la maternidad de la Iglesia.

"Nos gustaría poder hablarle de los sufrimientos, los dramas, la tristeza de tantos fieles laicos en todo el mundo, pero también de sacerdotes, religiosos y religiosas que han dado su vida por la palabra de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Se les prometió que 'se tomarían todas las medidas para garantizar la identidad de sus Institutos en la plena comunión de la Iglesia Católica'. [...]

"El papa Francisco 'invita a los pastores a escuchar con afecto y serenidad, con el deseo sincero de entrar en el corazón del drama de las personas y de comprender su punto de vista, para ayudarles a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la Iglesia" (Amoris laetitia, n° 312). [...]

"Hoy escuchamos hablar de visitas disciplinarias apostólicas para nuestros Institutos. Solicitamos encuentros fraternos donde podamos explicar quiénes somos y las razones de nuestro apego a determinadas formas litúrgicas. Por encima de todo, deseamos un diálogo verdaderamente humano y misericordioso: '¡Ten paciencia conmigo!' [...]

"Con confianza, hacemos un llamamiento, en primer lugar, a los obispos de Francia para que abran un verdadero diálogo y nombren un mediador que será para nosotros el rostro humano de este diálogo.

"'Hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones... Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia 'inmerecida, incondicional y gratuita' (Amoris laetitia, n° 296-297)."

El 3 de septiembre, en el sitio La Porte Latine, el Padre Jean-Michel Gleize, de la FSSPX, profesor de eclesiología en Ecône, comentó esta declaración de la siguiente manera:

"Preocupados por la idea de que sus institutos estén sujetos a visitas apostólicas disciplinarias, lo cual podría conducir a la privación de la posibilidad de celebrar la Misa según el rito de San Pío V, estos firmantes protestan por su adhesión al magisterio del Vaticano II y el posterior, y se dirigen a los obispos de Francia, para implorar su paciencia y escucha, su comprensión y misericordia, en un diálogo verdaderamente humano.

"Ni una palabra sobre la nocividad fundamental de la nueva misa de Pablo VI. Ni una palabra sobre los amargos frutos del Concilio. Ni una palabra sobre la espantosa aceleración de la crisis de la Iglesia bajo el Papa Francisco.

"¿Y la comunión a los divorciados vueltos a casar? ¿Y el escándalo de la Pachamama? La diplomacia, si es que la hay, raya aquí en la ingenuidad o la inconsciencia, por no decir en la hipocresía. ¿Qué dirán los pobres y valientes fieles que asisten a estos institutos?

"¿Qué exigen en última instancia todos estos superiores mayores? Exigen libertad, la libertad de seguir celebrando el rito de la antigua Misa, en medio de todos los que celebran el rito de la nueva Misa.

"Sin embargo, esta libertad es imposible. Y lo que llama la atención, al leer esta carta, es la ausencia de toda referencia a la verdad que presenta: la verdad de la oposición fundamental que prohíbe que el nuevo rito de la Misa de Pablo VI conviva pacíficamente con el rito de la Misa de siempre.

"¿Por qué existe tal oposición? Repetimos esta evidencia: la ley de la oración es la expresión de la ley de la fe. Ahora bien, el nuevo rito de la Misa de Pablo VI es la expresión de una nueva creencia, que se opone a la antigua.

Monseñor Lefebvre lo repitió en varias ocasiones, especialmente en su homilía durante las ordenaciones sacerdotales del 29 de junio de 1976: "Estamos convencidos de que precisamente este nuevo rito de la Misa expresa una nueva fe, una fe que no es la nuestra, una fe que no es la fe católica. Este nuevo rito supone otra concepción de la religión católica, otra religión".

En espera de los métodos de aplicación del Motu proprio

El 6 de septiembre comenzaron las visitas ad limina de los obispos de Francia, y continuarán en las próximas semanas. Sin duda alguna, el Motu proprio formará parte de las conversaciones que los prelados mantendrán con el Papa y los presidentes de los distintos dicasterios romanos.

Una oportunidad para ver cómo se aplicará concretamente Traditionis custodes en la propia Roma, será la peregrinación del movimiento Summorum Pontificum programada del 29 al 31 de octubre, donde el arzobispo Salvatore Cordileone de San Francisco (Estados Unidos) celebrará una misa pontifical el sábado 30 a las 11:30 horas en el altar de la Cátedra, en la Basílica de San Pedro.

Cabe señalar que el 5 de agosto, en Catholic News Agency (CNA), este prelado estadounidense dijo sentirse "entristecido" por las críticas dirigidas al Papa tras la publicación de Traditionis custodes.

Es cierto que autorizó una celebración mensual de la misa tradicional en su catedral, pero expresó claramente su apoyo al "Papa Francisco en su preocupación por asegurarse de que quienes se sienten atraídos por formas más tradicionales del culto católico, afirmen también la validez de la forma Novus Ordo de la Misa y, en última instancia, del propio Concilio Vaticano II".