Francisco y los migrantes

Julio 20, 2021
Origen: fsspx.news
El cardenal Luis Antonio Tagle

El 15 de junio de 2021, el cardenal Luis Antonio Tagle, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, habló durante la clausura de la campaña Share the Journey, respaldada por Caritas Internationalis.

Lanzada en 2017 por el Papa Francisco, esta campaña era seguida por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. Dio lugar a un vasto programa de solidaridad a favor de los migrantes, que fue transmitido por las filiales nacionales de Caritas Internationalis.

El cardenal filipino instó a los países a no encerrarse en el egoísmo y el miedo a los extranjeros: "En un momento en el que se supone que el Covid-19 debe conducir a la solidaridad global, el fin de la campaña mundial de Caritas Internationalis es una invitación a seguir compartiendo el viaje con los migrantes, especialmente en este momento tan difícil".

Estas iniciativas muestran la utilidad "de los actos concretos de amor", subrayó, y producen un "orgullo santo" a la Iglesia católica.

"El Santo Padre ha sido una fuente de inspiración para todo esto", continuó el cardenal Tagle, explicando cómo Francisco ha alentado la recepción, protección, promoción e integración, cuatro principios fundamentales que el Papa, en su mensaje para el Día Internacional del Migrante y el Refugiado del 2018, indicó como respuestas a los desafíos planteados por la migración contemporánea.

El domingo 20 de junio, tras la oración del Ángelus, el propio Papa Francisco insistió en recordar el Día Internacional del Refugiado, promovido por las Naciones Unidas ese mismo domingo.

"Abramos nuestro corazón a los refugiados; hagamos nuestros sus dolores y sus alegrías; ¡aprendamos de su valiente resiliencia!", declaró tras citar en su catequesis la petición de ayuda de los migrantes que mueren ahogados en el mar.

"Todos juntos, de esta manera, nos convertiremos en una comunidad más humana, en una gran familia", continuó el Papa Francisco.

¿El sueño de Francisco es la voluntad de Dios?

En su mensaje publicado el 6 de mayo de 2021, con motivo de la 107ª Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, que tendrá lugar el 26 de septiembre, Francisco eligió como tema: "Hacia un nosotros cada vez más grande", deseando, según dijo, "indicar un horizonte claro para nuestro camino común en este mundo".

Este horizonte, dijo el Papa, está presente en el proyecto creador de Dios mismo: "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó. Los bendijo Dios; y les dijo: "Sed fecundos y multiplicaos" (Gn. 1, 27-28).

Y, ante la desobediencia de Adán y Eva, continúa el Papa, Dios ofreció "un camino de reconciliación, no a los individuos, sino a un nosotros destinado a incluir a toda la familia humana, a todos los pueblos: 'He aquí la morada de Dios entre los hombres. Él habitará con ellos, y ellos serán sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos' (Ap 21, 3).

Pero los tiempos de crisis como la pandemia actual, explica el Soberano Pontífice, dividen el nosotros en favor de los "nacionalismos cerrados y agresivos" y del "individualismo radical", e inevitablemente los extranjeros, los migrantes, los marginados que viven en las periferias existenciales pagan un precio muy alto.

Con una exégesis singular y una teología personal, Francisco escribe esta "historia del nosotros" para "lanzar un doble llamado a caminar juntos hacia un nosotros cada vez más grande", un llamado que se dirige a todos los miembros de la Iglesia católica y, en segundo lugar, a todos los hombres y mujeres del mundo.

Para que crezca "una Iglesia cada vez más católica", el Papa Francisco llama a sus fieles a comprometerse "llevando a cabo lo que San Pablo recomendó a la comunidad de Éfeso: 'Uno es el cuerpo y uno el Espíritu, y así también una la esperanza de la vocación a que habéis sido llamados; uno el Señor, una la fe, uno el bautismo" (Ef. 4, 4-5).

"Su Espíritu nos permite abrazar a todos para formar una comunión en la diversidad, armonizando las diferencias sin imponer jamás una uniformidad que despersonalice", el encuentro con los extranjeros proporciona entonces (con la ayuda del diálogo intercultural) "la oportunidad de crecer como Iglesia, de enriquecernos mutuamente".

- Estas conclusiones tan prácticas a favor de la inmigración muestran claramente que son necesarias una exégesis singular y una teología personal para escribir esta "historia del nosotros", que se asemeja mucho a un Evangelio... según Francisco.

A través de este mensaje del Papa, el objetivo es ser menos apóstol y dejar de enseñar la buena nueva del Evangelio, para enfocarnos en establecer "un terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor". Se trata sobre todo de "caminar juntos", no tanto de compartir el tesoro de la fe sino de "ensanchar tu tienda para dar cabida a todos".

Luego, Francisco insta a todos los hombres y mujeres del mundo "a reconstruir la familia humana, a construir juntos nuestro futuro de justicia y paz, asegurándose de que nadie quede excluido".

Haciendo referencia al ideal de la Nueva Jerusalén, "donde todas las personas se unen en paz y armonía, celebrando la bondad de Dios y las maravillas de la creación", el Papa explica que "debemos esforzarnos por derribar los muros que nos separan, y construir puentes que promuevan la cultura del encuentro".

Finalmente, pide a todos que "cuiden la creación que el Señor nos ha confiado y la hagan aún más bella", en consonancia con Laudato si' y Querida Amazonia.

Y concluye diciendo: "Estamos llamados a soñar juntos. No debemos tener miedo de soñar y de hacerlo juntos como una sola humanidad, como compañeros de camino, como hijos e hijas de esta misma tierra que es nuestra casa común, todos hermanos y hermanas".

Los migrantes del Papa y los campesinos de Dios

Ante este entusiasmo del Papa y de su séquito por la "cultura del encuentro", el expediente titulado "El Papa y los Migrantes", publicado en Nouvelles de Chrétienté n° 169, enero-febrero de 2018, no ha perdido nada de su actualidad. El editorial de este número nos permite comprender su significado:

"Desde el inicio de su pontificado, el Papa Francisco ha mostrado una preocupación muy extrema por los migrantes, hasta el punto de que algunos fieles católicos se preguntan si no sería necesario ser refugiados para llamar su atención.

"Las 'periferias exteriores' son objeto de su vivo interés, pero los campesinos de Dios, los que permanecen fieles (en latín: manent), parecen interesarle menos; pues son sospechosos, a sus ojos, de crispación identitaria o de rígido egoísmo.

"Anteriormente, estaba 'la opción preferencial por los pobres', ahora parece que el Papa ha optado preferencialmente por los migrantes, en detrimento de los campesinos. ¿Están estos últimos irritados porque no quieren que los minaretes reemplacen a los campanarios? ¿Son rígidos porque quieren mantener la fe católica? […]

"Las posiciones del Papa sobre la inmigración, predominantemente musulmana, conciernen a la vida o supervivencia de las naciones cristianas. Cuestión vital en lo que a todos respecta.

"El tema central de este número de Nouvelles de Chrétienté muestra que la inmigración no es solo un problema político y económico, sino también religioso.

"Los nuevos principios teológicos, adoptados en el Concilio, sobre la Iglesia y la modernidad, sobre la dignidad de la persona humana, sobre el diálogo interreligioso, son la base de este debate.

"Aquellos que quisieron ver en las controversias sobre las novedades conciliares solo disputas bizantinas, se dan cuenta de que estas novedades teológicas tienen consecuencias concretas, prácticas, vitales".

"Este es un expediente que contiene documentos útiles para comprender este grave problema. Antes que añadir nuevas explicaciones, preferimos dejar hablar al Papa, a los análisis críticos que le han dirigido y, sobre todo, a los hechos y cifras sobre la inmigración que, por sí mismos, merecen todos los comentarios.

"Lejos de ser un signo de estrechez de espíritu y de corazón, permanecer fiel a la fe recibida es la garantía de poder transmitir todas sus riquezas a quienes no han tenido la gracia de recibirla. De esta misión los campesinos de Dios deben enorgullecerse humildemente".

Expediente « Le pape et les migrants », Nouvelles de Chrétienté n°169, enero-febrero 2018, 4 €, pedir a CIVIROMA, 33 rue Galande, F-75005 Paris.