Grecia: el Papa introduce a 46 inmigrantes de Lesbos en Italia

Diciembre 30, 2021
Origen: fsspx.news

El Papa Francisco visitó Chipre y Grecia del 2 al 6 de diciembre de 2021 en un viaje apostólico, donde uno de los temas principales fue el apoyo a los migrantes.

Dos días antes de su viaje, a petición del Santo Padre, la Comunidad de Sant'Egidio llevó a 46 inmigrantes de Lesbos (Grecia) a suelo italiano. Dado que el Vaticano no tiene ni un consulado ni una política migratoria, Max-Savi Carmel, de la agencia cath.ch, se pregunta sobre los aspectos subyacentes de tal acción.

Estos 46 solicitantes de asilo del campo de refugiados de la isla de Lesbos llegaron a Roma el 30 de noviembre de 2021, informó Vatican News el 1 de diciembre. Son originarios de Afganistán, Camerún, Congo, Irak, Siria, Somalia y Sudán del Sur; con tres menores, incluido un niño sirio de 12 años.

Esta operación forma parte del programa "pasillos humanitarios" creado por la Comunidad de Sant'Egidio. Fue realizada en colaboración con las autoridades griegas e italianas, en la continuidad de la acción llevada a cabo por el Papa Francisco durante su anterior viaje a Lesbos en 2016, del que regresó a Roma con 12 migrantes sirios que habían sido confiados a la Comunidad de Sant'Egidio.

El Papa actúa como jefe del Estado del Vaticano, y gracias a los Acuerdos de Letrán, firmados en 1929. Según estos acuerdos, los invitados no europeos del Papa necesitan una visa emitida por Italia.

Una vez en Roma, estos refugiados deben presentar una solicitud de asilo excepcional a la Questura, la policía territorial italiana, que se supone debe conceder su solicitud "en un plazo breve". Esta ley los hace pasar de la condición de solicitantes de asilo, que tenían en Lesbos o Nicosia, a la de refugiados.

Esto les otorga una protección internacional subsidiaria, a cambio de la cual se comprometen a no regresar "hasta nuevo aviso" a su país de origen. Por tanto, dispondrán de permisos de residencia durante diez años.

"Las personas en regla" son preseleccionadas, precisó la Comunidad de Sant’Egidio. Los servicios secretos locales luego certifican que los beneficiarios "no constituyen un peligro para la seguridad". Así pues, disponen de una solicitud de asilo válida o un permiso de residencia temporal.

Razón por la cual, en 2016, cuando la opinión pública le reprochó por haber "preferido a los musulmanes", el Papa respondió que "no había tenido otra opción: había dos familias cristianas pero no estaban en regla".

Una convención obliga a Italia a aceptar en su territorio a "cualquier invitado de la Santa Sede" y a garantizarle los beneficios que otorga a cada uno de sus ciudadanos. El país proporciona a los nuevos refugiados una asistencia individual, de estancia y alojamiento, que ronda los 450 euros.

"Eso es el doble de lo que recibíamos en Grecia", dijo uno de ellos alegremente. Sobre todo porque Sant'Egidio se encarga de alojarlos con familias donde las comidas están garantizadas. "Nuestro desafío es llevarlos en un plazo razonable a la autonomía", aseguró la Comunidad.

Esto implica formación y empleo. Según Sant’Egidio, "los que llegaron de Lesbos en 2016 recuperaron su autonomía a los pocos meses y están totalmente integrados".

Los inmigrantes se distribuirán por distintas regiones de Italia y tendrán la oportunidad de aprender italiano. Una vez obtenido su estatus de refugiados, se beneficiarán de un programa de integración laboral.