Hacia un octavo consistorio

Septiembre 01, 2021
Origen: fsspx.news
Consistorio del 5 de octubre de 2019

Con la reducción prevista del número de cardenales electores a lo largo de 2022, la convocatoria de un octavo consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales es una probabilidad que figura nuevamente en el primer plano de las noticias vaticanas.

En Roma, la pregunta se susurra en todas las bocas: ¿cuándo tendrá lugar el próximo consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales electores?

Cabe señalar que, por el momento, no hay razón para apresurarse, como dirían los guardias suizos. En efecto, a finales de agosto de 2021, los cardenales que pueden entrar en cónclave para elegir un nuevo obispo de Roma son 122, sin incluir al cardenal Giovanni Angelo Becciu, privado el 27 de septiembre de 2020 de sus prerrogativas, y cuyo juicio se está llevando a cabo actualmente en el Vaticano.

Entre estos electores, 13 fueron creados cardenales bajo Juan Pablo II, 39 bajo Benedicto XVI y 70 bajo el pontífice reinante.

Ciento veintidós, es más o menos el número máximo de cardenales electores fijado por el Papa Pablo VI en ciento veinte.

En teoría -y salvo que exista alguna incapacidad- el 29 de diciembre de 2022, el número de cardenales electores bajará a 110, debido a la aplicación del motu proprio Ingravescentem aetatem que estipula que los cardenales que alcancen la fatídica edad de ochenta años automáticamente pierden su derecho a elegir al sucesor de Pedro.

Por lo tanto, el cardenal Angelo Scola perderá sus derechos como elector a partir del 7 de noviembre. Y a lo largo de 2022, otros 11 porporati sufrirán la misma suerte, incluidos los cardenales Ravasi, Bertello, Maradiaga y Vingt-Trois, por mencionar solo los más conocidos.

Esto significa que la probabilidad de convocar un nuevo consistorio ordinario público en los próximos meses no es infundada: sería el octavo para el pontífice argentino.

La oportunidad de seguir imponiendo su marca en el Sacro Colegio, internacionalizándolo todavía más, a expensas de los altos prelados italianos de la Curia, que definitivamente siguen rechinando los dientes en los pasillos del palacio apostólico.