Herederos de la Comuna de París atacan una manifestación católica

Junio 09, 2021
Origen: fsspx.news
Iglesia de Notre-Dame des Otages

Con motivo del 150 aniversario de la ejecución perpetrada por la Comuna de París de diez eclesiásticos, trescientos fieles se reunieron el sábado 29 de mayo de 2021 para recorrer los 4 kilómetros que separan la plaza de La Roquette -sitio de la antigua prisión donde fueron encarceladas las víctimas- de la parroquia de Notre-Dame des Otages, construida en el lugar donde 49 personas fueron fusiladas por los federales ateos, militantes y anticlericales.

Entre estas cincuenta víctimas se encontraba Monseñor Georges Darboy (1863-1871), arzobispo de París, así como una decena de sacerdotes y seminaristas, a los que se sumaron 35 gendarmes, todos fusilados el 24 de mayo de 1871 por orden de la Comuna de París.

El historiador Jean Sévilla no duda en calificar a la Comuna como perteneciente a "la izquierda de la extrema izquierda". Un movimiento revolucionario anárquico nacido de la derrota de 1870 que cobró muchas víctimas y fue sangrientamente reprimido por Adolphe Thiers.

El alcalde de París decidió conmemorar el 150 aniversario de esta triste página de la historia de Francia, con más de 50 eventos. Fue así que se organizó una procesión el sábado 29 de mayo entre la Plaza de la República y la muralla de los federales, en Père-Lachaise.

Así fue como esta reunión de católicos entró en contacto con los herederos de la Comuna.

Estos últimos no soportaron ver esta manifestación pacífica en conmemoración de la brutal ejecución de un obispo y sus sacerdotes. El tono se elevó rápidamente. Pasó de los insultos: "¡Abajo los casquetes!", a gritos más agresivos.

"¡Abajo los versalleses!" En memoria de los batallones que se encargaron de reprimir a la Comuna y que venían de Versalles.

Fue un verdadero acoso: pancartas rotas y pisoteadas, puñetazos, lanzamiento de botes de basura, botellas, alambradas, según relata un testigo.

Cegados por la rabia, empujaron a hombres de sesenta años haciéndolos caer y ocasionándoles varias heridas. La fuerza policial no pudo contener a los atacantes. Los fieles tuvieron que refugiarse eventualmente en una iglesia durante una hora, antes de ser evacuados en parejas.

El odio anticatólico permanece intacto en los círculos revolucionarios y de izquierda, que no dudan en atacar a familias, niños y ancianos en nombre de un ideal mortal, violentamente opuesto al orden cristiano.