Jubileo del aniversario 800 de la muerte de Santo Domingo

Marzo 04, 2021
Origen: fsspx.news
Muerte de Santo Domingo, monasterio de Santa Maria Novella, Florencia

Domingo de Guzmán, nacido alrededor de 1170 en Caleruega, España, y fundador de la Orden de los Frailes Predicadores (OP), fue llamado por Dios el 6 de agosto de 1221.

Para conmemorar los 800 años del dies natalis de Santo Domingo, el 6 de enero de 2021 se inauguró un año jubilar en la Basílica de Santo Domingo de Bolonia, que alberga sus restos mortales. El jubileo finalizará el 6 de enero de 2022.

El programa jubilar ofrece una peregrinación, en diez etapas, a través de los Apeninos y las colinas del centro de Italia. La ruta está inspirada en el último viaje de Santo Domingo en 1221, que lo llevó de Roma a Bolonia, donde murió el 6 de agosto, mientras presidía el capítulo general de la orden.

La peregrinación, de Roma a Bolonia por la antigua Via Francigena, "sigue los pasos de Santo Domingo en su último viaje", explica la web dominica, y atraviesa Rieti, Viterbo, Bolsena, Bagno Vignoni, Montepulciano, Siena, Florencia, Fiesole.

Con motivo de la toma de hábito de dos dominicos, el 26 de diciembre de 1981 en Ecône, Monseñor Marcel Lefebvre habló en su sermón sobre el santo predicador: "Santo Domingo, que se había iniciado como sacerdote secular, y que había recorrido la diócesis con su obispo, conservó de esta formación clerical, de esta formación sacerdotal, una impresión muy profunda de su sacerdocio.

"Por eso, cuando en 1206 algunos de sus compañeros se unieron a él para ir a predicar el Evangelio contra los herejes albigenses que invadían todo el Languedoc, Santo Domingo se esforzó por construir una sociedad llena de celo apostólico, y cuando fundó su primera casa en la iglesia Saint-Romain de Toulouse, el espíritu de su Orden ya estaba fijado en su mente y en el espíritu de sus compañeros.

"Nos asombra pensar que su primera casa fue fundada en 1215 y que, en 1221, entregó su alma a Dios. En el espacio de seis años, tuvo tiempo tanto para predicar su misión, convertir a miles y miles de herejes, hacerlos volver a la Iglesia católica y, al mismo tiempo, convocar un capítulo general en Bolonia, para que su Orden fuera reconocida por Inocencio III y por Honorio III. Su Orden se expandiría por Europa en el transcurso de unos pocos años, y cuando murió dejó una congregación próspera, una Orden bien establecida. (…)

"Esta vida apostólica, la quiso en la forma en que Nuestro Señor mismo la describió y la quiso para sus discípulos. Partirían de dos en dos, nunca solos, para apoyarse en el fervor de su predicación, brillando por la pobreza de su vida, porque su Orden sería también lo que se conoce como Orden mendicante; es decir, vivir de lo que la gente da, de lo que se les ofrece, confiando en la santa Providencia y recorriendo los caminos para predicar a Jesucristo.

"Lograrían grandes conversiones, no solo en Europa, sino, después de la muerte de Santo Domingo, en todos los países del mundo, y en particular en América del Sur y Central. Los dominicos fueron grandes misioneros.

"Podemos resumir la espiritualidad de Santo Domingo en dos palabras que él mismo expresó: los miembros de su Orden deben ser cum Deo et de Deo (con Dios y de Dios). Pequeñas y sencillas fórmulas, como las empleó su fiel discípulo Santo Tomás de Aquino, también miembro de su sociedad.

"Cum Deo et de Deo!" De Deo, porque quieren pertenecer completamente a Dios; cum Deo, porque quieren estar unidos con Dios, unidos en Dios; precisamente por esta oración, por la contemplación, deben unirse a Él de manera permanente, continua, ferviente; tendrán que arder con el amor de Dios, para poder convertir a las almas, para comunicar a Dios a las almas. Este es el ideal que Santo Domingo tenía para sus apóstoles, para sus discípulos".

En la historia de la Iglesia, cuatro dominicos se convirtieron en papas: el Beato Inocencio V (1225-1276) y Benedicto XI (1240-1304), San Pío V (1504-1572) y el Siervo de Dios Benedicto XIII (1649-1730).