La aniquilación y la sublimidad de la infancia oculta en Nazaret (22)

Marzo 26, 2020
Origen: fsspx.news

Mi Salvador, te conozco mejor en la Cruz y en la vergüenza de tu muerte, que en esta humildad y en esta vida oculta. Aunque tu cuerpo está desgarrado y tu rostro cubierto de sangre, y lejos de parecerse a Dios, ya ni siquiera tienes el rostro de un hombre, no estás tan oculto de mí, y veo, detrás de tantas nubes, un rayo de tu grandeza en la resolución constante con la que dominas los mayores tormentos. Tu sufrimiento tiene dignidad, y te obtiene un adorador en la persona de uno de tus compañeros en la cruz.

Pero aquí, solo veo soledad, y en este estado de aniquilación, un antiguo autor tiene razón al decir que te insultas. Se insulta a sí mismo, porque parece no hacer nada, ser inútil para el mundo. Pero Él no rechaza esta ignominia; Él está feliz de que este insulto se agregue a todos los demás que sufrió, siempre que, al esconderse con José y María Santísima, nos enseñe a través de este gran ejemplo que si un día aparece al mundo, será porque desea nuestro bien y quiere obedecer a su Padre.

Jacques-Bénigne Bossuet, Primer Panegírico de San José.