La Biblia y los descubrimientos modernos (5) : la estela de Poncio Pilato

Agosto 09, 2019
Origen: fsspx.news

Durante una campaña de excavaciones en las ruinas de Cesarea de Palestina, se descubrió una piedra en 1961 con una inscripción que mencionaba a Poncio Pilato. Esta piedra se conservó en el Museo de Israel en Jerusalén, y fue durante mucho tiempo el único rastro arqueológico conocido que contenía el nombre de quien condenó a Cristo a la crucifixión.

Entre los muchos ataques contra la autenticidad de los Evangelios, la negación de la existencia misma de Poncio Pilato se ha formulado en varias ocasiones. Uno de los argumentos es que no se menciona su nombre en las páginas de la literatura antigua. Aunque esto no es totalmente cierto, ya que tres autores hablan de ello: el historiador judío Flavio Josefo (c.37-100), el filósofo judío Filón de Alejandría (20 a. C.-45 d. C.) y el historiador romano Tácito (58-120). Pero no había evidencia arqueológica ni rastro en ningún monumento en Palestina.

La piedra de Cesarea aporta así esta prueba material de la existencia de aquel que presidió el proceso romano de Nuestro Señor Jesucristo y terminó condenándolo a muerte por su escepticismo y cobardía.

La estela había sido reutilizada como escalón en las gradas de un teatro

La piedra fue descubierta en el teatro de la ciudad. Debido a su reutilización como peldaño de una escalera entre los siglos V-VI, se perdió una parte de la inscripción. Sin embargo, esta última pudo restaurarse fácilmente. La inscripción en latín dice: "...]S TIBERIVM ...PON]TIVS PILATVS ...PRAEF]ECTVS IVDA[EA] - lo cual puede traducirse de la siguiente manera: Tiberium... Poncio Pilato... prefecto de Judea...". Tiberium hace referencia al emperador Tiberio (14-37 dC), hijo adoptivo y sucesor de Augusto. En latín, la terminación diferente de la palabra, "um", muestra que puede referirse a un monumento al que se le había dado el nombre del emperador, tal como Cesarea se deriva de César. Queda por determinar qué tipo de monumento se trata.

No puede tratarse de un templo dedicado a Tiberio, porque en latín sería necesario el dativo: a Tiberio. Por lo tanto, lo más probable es que se trate de un edificio civil: Pilato respetuosamente le da el nombre del emperador. El Padre Jean-Pierre Lémonon, autor de un famoso libro sobre Pilato, sugiere que se trata de una plaza pública, un edificio administrativo o incluso una columnata.

Poncio Pilato, prefecto de Judea

Además de proporcionar esta prueba material, el descubrimiento también esclarece el título oficial de Poncio Pilato en la provincia de Judea. Los tres autores citados anteriormente le dieron el título de procurador, mientras que el Evangelio lo designa por el título de gobernador, que sigue siendo impreciso. Pero en esa época el término procurador sólo se aplicaba a una autoridad limitada. El título que corresponde a las funciones que ejerce en el Nuevo Testamento es el de prefecto. Y es este término precisamente el que nos da la inscripción.

Por tanto, podemos traducir esta inscripción mutilada de la siguiente manera: "Para los habitantes de Cesarea, un Tiberium... Poncio Pilato... prefecto de Judea... lo dedica". [O "Poncio Pilato, el Prefecto de Judea, dedica al pueblo de Cesarea un Tiberium"].

Cabe señalar que existe un anillo, descubierto hace cincuenta años, pero que reveló su secreto apenas el año pasado, que también lleva el nombre de Pilato.

La mención de Poncio Pilato en los Evangelios, a pesar de que su recuerdo ha sido tan poco preservado por la historia, es una nueva prueba de su veracidad. Ningún autor posterior podría haber resucitado la memoria de un hombre olvidado y despreciado.