La crisis de la fe en Alemania según Benedicto XVI

Julio 28, 2021
Origen: fsspx.news

Joseph Ratzinger concedió una entrevista a la revista mensual Herder Korrespondenz, que será publicada en el próximo número de agosto, con motivo de sus setenta años de sacerdocio. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1951.

En esta entrevista relata sus primeros pasos en el sacerdocio, como capellán.

En un pasaje de la entrevista hace una declaración severa sobre la fe en Alemania, particularmente entre aquellos que tienen cargos de responsabilidad.

Ya desde aquella época, el futuro cardenal Ratzinger creía que existía una necesidad de "desmundanizar" la Iglesia. En efecto, ese año de capellanía le permitió constatar que muchas funciones relativas a la estructura y la vida de la Iglesia son ejercidas por personas que no comparten en absoluto la fe de la Iglesia.

Entonces se dio cuenta de que "la fe y la incredulidad estaban mezcladas de una manera extraña, e inevitablemente esto surgiría en algún momento y causaría una ruptura que enterraría la fe".

Desde entonces, el problema se ha vuelto aún más evidente. En las instituciones eclesiásticas: hospitales, escuelas, Caritas, etc., muchas personas están involucradas en posiciones decisivas que no comparten la misión interior de la Iglesia. Esto se refleja sobre todo en anuncios y declaraciones públicas.

La expresión "Iglesia oficial" se inventó para expresar el contraste entre lo que se requiere oficialmente y lo que se cree personalmente. El término Iglesia oficial insinúa una contradicción interna entre lo que la fe quiere y significa realmente y su despersonalización.

Desafortunadamente, es muy cierto que los textos oficiales de la Iglesia en Alemania están moldeados en gran parte por personas para quienes la fe es solo oficial. En este sentido, una gran parte de estos textos están vinculados a esta Iglesia oficial.

Seis décadas después, durante su viaje a Alemania como Papa, Benedicto XVI vio "el creciente alejamiento de la vida de la Iglesia de segmentos importantes de bautizados". "Para lograr su misión", dijo en aquel famoso discurso de Friburgo, "la Iglesia siempre tendrá que alejarse de su entorno, 'desmundanizarse', por así decirlo".

Mientras en los textos oficiales de la Iglesia solo se exprese la función, y no el corazón y la mente, el éxodo del mundo de la fe continuará. La palabra secularización indica la parte negativa de este movimiento.

La acusación lanzada por el Papa Emérito es particularmente grave: sugiere un distanciamiento de la fe por parte de los responsables de la Iglesia, que ha durado décadas. Este distanciamiento explica la suficiencia de la teología alemana, que se ve a sí misma como la solución a todos los males de la Iglesia, dejando atrás las posiciones tradicionales.

Según Joseph Ratzinger, esto solo refleja un pensamiento más o menos pagano, para el que la fe no es más que un vestido que sirve de pretexto y camuflaje.

Sin duda, esta dramática situación podría atraer más la atención de Roma y especialmente del sucesor de Pedro, que el estado de la Misa Tradicional, considerada como un verdadero veneno del que hay que deshacerse lo antes posible.