La diócesis de Coira sigue esperando a su obispo

Noviembre 25, 2020
Origen: fsspx.news
La ciudad de Coira. En el extremo izquierdo, la catedral y el palacio episcopal

Después de más de un año y medio de espera, parecía que la diócesis de Coira finalmente conocería al sucesor de Monseñor Vitus Huonder el 23 de noviembre de 2020, pero no fue así. El proceso electoral se estancó y no ha salido ningún nombre de las urnas.

Cabe señalar que la diócesis de Coira tiene un privilegio que comparte con muy pocas otras diócesis en el mundo: el capítulo puede elegir al obispo. Este es también el caso, según diversas modalidades, en las diócesis de Basilea y San Galo.

En la diócesis de Coira, la elección la lleva a cabo el capítulo catedralicio. Se hace a partir de una lista de tres candidatos -una terna- propuestos por la Santa Sede. Este derecho del que goza el capítulo es un privilegio eclesiástico.

Monseñor Huonder fue relevado de su cargo por el Papa Francisco el 20 de mayo de 2019. Se designó un administrador apostólico en la persona de Monseñor Pierre Bürcher, en espera de la elección.

Una elección fallida

La elección estaba programada para llevarse a cabo el lunes 23 de noviembre, pero resultó ser un fracaso.

Algunos de los miembros de la diócesis no se anduvieron con rodeos: "un proceso escandaloso", "sabotaje de la elección del obispo". La presidenta del consejo sinodal de Zúrich, Franziska Driessen-Reding, precisó que "como una mujer que piensa democráticamente, simplemente no es concebible rechazar una elección democrática".

El sitio web del Tages Anzeiger publicó el encabezado: "Los conservadores sabotean la elección del obispo". Según este diario, la terna, normalmente mantenida en secreto, incluía a "tres eclesiásticos de postura moderada": el Padre Joseph Bonnemain (72), vicario episcopal residente en Zúrich, miembro del Opus Dei; el Padre Vigeli Monn (55 años), abad del monasterio benedictino de Disentis; y el Padre Mauro-Giuseppe Lepori (61 años), exabad cisterciense de Hauterive.

El Tages Anzeiger afirma, de buena fuente, que "la mayoría conservadora en el capítulo catedralicio considera que los candidatos no están suficientemente 'anclados' en la Iglesia católica romana". El vicario general Martin Grichting ha sido acusado de sugerir que la elección simplemente no se lleve a cabo.

La decisión depende de Roma

De acuerdo con el reglamento, dado que los canónigos no quisieron hacer uso de su derecho de nombramiento, el caso se remitió a Roma. Es poco probable que se designe una nueva terna, sino que, por el contrario, Roma puede decidir nombrar al obispo directamente.

Esta es la primera vez que se presenta tal circunstancia. Es cierto que Monseñor Wolfgang Haas fue nombrado obispo coadjutor -por lo tanto, con derecho de sucesión- en abril de 1988, y que, por esta razón, automáticamente se convirtió en obispo de la diócesis en mayo de 1990 tras la partida de su predecesor, ocasionando que los canónigos no pudieran ejercer su privilegio.

Pero el privilegio, en derecho canónico, no es precisamente un "derecho": es una concesión, que no necesariamente tiene que ser ejercida. Por tanto, es realmente la primera vez que el colegio catedralicio renuncia al ejercicio de este privilegio.