La Iglesia en Alemania al borde del precipicio

Septiembre 18, 2019
Origen: fsspx.news

El episcopado alemán parece querer lanzarse, aun en contra de la opinión misma del Papa, expresada tímidamente, hacia la brecha abierta de la sinodalidad despreciando la disciplina de la Iglesia universal. Los obispos más conservadores que se oponen al proyecto son una pequeña minoría, y algunos vislumbran la posibilidad de un cisma abierto en todo el Rin.

El Papa Francisco fue interrogado el 10 de septiembre de 2019, durante el vuelo de regreso de su viaje al Océano Índico, sobre la oposición a la que se enfrenta por parte de los círculos conservadores de católicos estadounidenses. Francisco respondió que no tenía "miedo de los cismas".

Pero la Conferencia Episcopal de Alemania (DBK) parece dirigirse, a través de un proceso sinodal alentado por el Papa, hacia lo que podría constituir el primer paso en la creación de una iglesia independiente de la Iglesia universal, tanto en su disciplina como en su práctica.

De hecho, el pasado 19 de agosto, el episcopado alemán rechazó la propuesta conjunta del Cardenal Rainer Woelki, arzobispo de Colonia, y Monseñor Rudolf Voderholzer, obispo de Ratisbona. Los dos prelados conservadores habían propuesto un camino alternativo al proceso sinodal apoyado por el Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y presidente de la DBK.

Presentaron una "renovación espiritual completa y exhaustiva compatible con la Iglesia universal y su fe", con el fin de excluir de la discusión las cuestiones heterodoxas: el acceso a la comunión sacramental para los "divorciados y vueltos a casar", la recepción de la homosexualidad, la ordenación de hombres casados, etc. Pero según la información recopilada por Catholic News Agency, el proyecto conservador fue rechazado por una abrumadora mayoría: 21 votos contra 3.

El Cardenal Woelki advirtió contra una "Iglesia que adapta su fe al mundo, lo cual no es el sello del Espíritu Santo", y contra la tentación de que la DBK actúe "como un parlamento", sin ningún vínculo ni control del papado, y en detrimento del poder del obispo en su diócesis.

Los frutos de la colegialidad de Vaticano II

Durante una de sus intervenciones en el Concilio Vaticano II, el 17 de octubre de 1963, Monseñor Lefebvre vislumbró los peligros que la colegialidad representaba para el gobierno de la Iglesia. A través de la colegialidad, explicó, "el gobierno personal de un solo Pastor en la Iglesia se iría sustituyendo por unos Colegios nacionales o internacionales, poco a poco. Varios Padres han mencionado el peligro de disminuir el poder del Soberano Pontífice, y estamos totalmente de acuerdo con ellos. Pero, de ser eso posible, prevemos otro peligro, aún más grave: la amenaza de la desaparición gradual del carácter esencial de los obispos, es decir, su carácter de "verdaderos pastores, cada uno de los cuales alimenta y gobierna su propio rebaño, según un poder adecuado inmediato y pleno en su orden. Las asambleas nacionales con sus comisiones enseguida e insensiblemente apacentarían y gobernarían todos los rebaños, de modo que los sacerdotes y los laicos se encontraría entre dos pastores: el obispo, cuya autoridad sería teórica, y la asamblea con sus comisiones, que, de hecho, mantendría el ejercicio de la autoridad". (¡Yo Acuso al Conciclio!)

Los frutos de la colegialidad parecen haber madurado completamente en Alemania. Hannibal ad portas...