La Iglesia reafirma su rechazo al suicidio asistido

Octubre 02, 2019
Origen: fsspx.news

Al recibir en audiencia a los miembros de la profesión médica, el Papa Francisco expresó una vez más su rechazo a la eutanasia y al suicidio asistido, en un momento en que estas prácticas tienden a trivializarse en las sociedades occidentales secularizadas.

El 20 de septiembre de 2019, el Sumo Pontífice recibió en audiencia a la Federación Nacional de Médicos y Cirujanos Italianos (FNOMCEO). Esta organización se opuso enérgicamente a la eutanasia en el debate que anima a la península sobre este tema. El Papa alentó a toda la comunidad médica transalpina a trabajar por el respeto hacia la vida en su etapa final.

"La medicina está al servicio de todos los hombres, y ustedes, médicos, deben estar convencidos de esta verdad de acuerdo con una larga tradición que tiene sus raíces en las ideas de Hipócrates", dijo el Papa Francisco, antes de agregar: "esta es precisamente la razón por la que deben preocuparse por las trampas a las que está expuesta la medicina actualmente".

El sucesor de Pedro se centró en la situación del final de la vida en Italia. Desde el 14 de diciembre de 2017, una ley invita a todos los italianos que hayan alcanzado la mayoría de edad a redactar directivas anticipadas, para que sean aplicadas en su persona en caso de enfermedad terminal o de una afección grave e incurable que comprometan a corto plazo el pronóstico vital.

Según esta ley, el paciente tiene derecho a rechazar cualquier tratamiento médico, incluida la hidratación y nutrición artificiales: los profesionales de la salud tienen el deber de implementar los cuidados paliativos, "hasta la sedación profunda y continua". Este es un primer paso en el camino hacia la eutanasia, que no puede ser aceptado.

Sin embargo, la ley italiana considera el suicidio asistido como un delito y la eutanasia como un homicidio. Pero la Conferencia Episcopal de Italia pronto vio en la ley de 2017 la introducción "de facto" de un pseudoderecho a la eutanasia.

En ese entonces, el presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Gualtiero Bassetti recordó que la hidratación y la alimentación artificiales no pueden considerarse como un ensañamiento terapéutico: "son cuidados proporcionales, obras de misericordia corporal".

Entendemos mejor la intervención del Papa argentino el 20 de septiembre, que se lamentó con los cirujanos y dentistas sobre "la tentación de usar los medicamentos para cumplir el deseo del paciente de terminar con su vida, brindando asistencia para el suicidio o provocando la muerte directa por eutanasia".

Para Francisco, tales prácticas siguen siendo inaceptables en términos de moralidad católica: "son caminos precipitados hacia elecciones que no son, como podría parecer, una expresión de la libertad de una persona". Y el Santo Padre concluyó afirmando que "no hay derecho a disponer arbitrariamente de la vida: por tanto, ningún médico está autorizado a ejercer un derecho que no existe".

La justicia es lenta, pero inevitable. Sabias palabras que los legisladores harían bien en recordar teniendo presente el juicio que les espera a todos los hombres de este mundo.