La impresionante cúpula de Brunelleschi cumple seis siglos de existencia

Julio 01, 2020
Origen: fsspx.news

La cúpula de la catedral de Florencia acaba de celebrar su cumpleaños número 600. Construida entre 1420 y 1436 por Filippo Brunelleschi, esta obra maestra de piedras y ladrillos es considerada un marcador de la era moderna y un símbolo del Renacimiento.

En el prólogo de su tratado titulado De pictura, Leon Battista Alberti (1404-1472), uno de los grandes nombres del Quattrocento, explica haber comprendido, al ver la cúpula de la Catedral de Santa María de la Flor, algo que nunca hubiera imaginado antes: que el hombre del Renacimiento podría superar en el arte las obras maestras del pasado.

Para lograr su objetivo, Brunelleschi tuvo una magnífica idea, que explica Monseñor Timothy Verdon, canónigo de la catedral, profesor de historia del arte en la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y director del Museo dell'Opera del Duomo situado en Florencia (Italia).

Durante una entrevista concedida a Vatican Insider el 12 de junio de 2020, el especialista recuerda que, a principios del siglo XV, "todos creían que Brunelleschi construiría su cúpula apoyándola sobre andamios de madera, sobre los cuales se colocaría la cubierta de piedra y ladrillo".

La cúpula de mampostería más grande jamás construida

Sin embargo, Brunelleschi eligió otro camino: "antes de comenzar el trabajo real, explica Monseñor Verdon, se construyó el soporte para la futura cúpula, el cual consistía en un polígono que medía más de 40 metros de altura".

En la parte superior de esta estructura, Brunelleschi decidió colocar hileras de piedras, dejando espacios vacíos de 4 a 5 metros, luego, con ayuda de una grúa gigante, el arquitecto elevó alrededor de cincuenta vigas de diez metros de largo, y las insertó en estos espacios vacíos. Posteriormente, se colocaron paneles de madera sobre estas vigas, creando una plataforma de trabajo adecuada para la construcción de la cúpula. De este modo, Brunelleschi sorprendió a toda la ciudad toscana con una solución simple y efectiva.

Ad augustias, per angustias: para lograr su cometido, el arquitecto tuvo que trabajar inmerso en un ambiente de sospechas y acusaciones. Giorgio Vasari explica que, durante las obras, todas las semanas llegaban al Opera del Duomo cartas anónimas en las que muchos colegas arquitectos celosos acusaban a Brunelleschi de errores graves y predecían el colapso de una cúpula... ¡que todavía se puede admirar seis siglos después!

El epílogo de la construcción de la cúpula sucedió el 25 de marzo de 1436, con la consagración de la catedral por el papa Eugenio IV. En esa ocasión, Guillaume Dufay compuso un motete para cuatro voces, Nuper Rosarum Flores: "Antes, te ofrecían guirnaldas de rosas, por la gracia del pontífice romano, y a pesar de un invierno salvaje, oh Virgen celestial, para ser un adorno perpetuo: este templo construido brillantemente está dedicado a ti con piedad".