La ordenación de las mujeres es ahora una falta inscrita en el derecho canónico

Junio 09, 2021
Origen: fsspx.news
El Libro VI revisado

El 1 de junio de 2021, el Papa Francisco aprobó una versión revisada del derecho de la Iglesia que penaliza explícitamente el hecho de conferir órdenes sagradas a las mujeres. Al hacerlo, Roma acaba de poner un obstáculo al Camino sinodal en el que se encuentra inmersa actualmente la Iglesia de Alemania.

"Es una gran decepción y otra bofetada para nosotras las mujeres". Agnes Wuckelt está teniendo mucha dificultad para tragar la píldora de la revisión del Libro VI del Código de Derecho Canónico, que trata sobre las sanciones, infracciones y penas en la Iglesia.

Nos podemos imaginar la amargura de la vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Católicas de Alemania (Kfd) -asociación feminista militante por la ordenación de las mujeres- ante la lectura del canon 1379 §3, que presenta el intento de ordenar a una mujer como una falta punible con pena hasta de excomunión.

El texto dice así: "Tanto el que pretenda conferir un orden sagrado a una mujer como la mujer que pretenda recibirlo, incurre en la pena de excomunión 'latae sententiae' reservada a la Santa Sede; el clérigo responsable también puede ser castigado con la exclusión del estado clerical".

Latae sententiae es un término legal que significa que se incurre automáticamente en la pena, tan pronto como se establece el delito, sin necesidad de sentencia. El término "reservado a la Santa Sede" significa que la excomunión solo puede ser levantada por el Papa.

Cabe señalar que el canon dice "orden sagrado", término que incluye el diaconado, el sacerdocio y el episcopado. Hasta ahora, el canon había sido menos explícito, refiriéndose únicamente a la "simulación del sacramento" al que se adjuntaba el hecho de conferir las órdenes sagradas a las mujeres.

Un procedimiento habitual en la modificación del derecho canónico

En 2007, la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), entonces encabezada por el Cardenal William Levada, emitió un decreto general que fulminaba la excomunión mayor para este tipo de ordenaciones, que de todos modos son inválidas. En ese entonces, varias "ordenaciones" de mujeres, a menudo realizadas por obispos no católicos, llegaron a los titulares.

Este decreto ahora está incorporado en la nueva versión del canon 1379.

Aunque es costumbre incorporar decretos recientes en la revisión del derecho canónico, este canon tiene el efecto de una ducha fría al otro lado del Rin. Porque, en el marco del Camino sinodal, los cambios más solicitados se refieren a la bendición de las parejas del mismo sexo y a la ordenación de diaconisas.

Sobre el primer punto, la Santa Sede recordó el pasado mes de marzo, a través de la CDF, el carácter ilegítimo de las bendiciones de las uniones antinaturales, pero sin que se definieran sanciones específicas: en respuesta, muchas uniones fueron bendecidas unos días después por un clero alemán que ya no duda en desafiar abiertamente al Vaticano.

En cuanto al segundo punto, para cortar de raíz las solicitudes de concesión del orden sagrado a las mujeres, que adornan los documentos preparatorios del Camino sinodal, Roma sin duda quiso actuar con anticipación, incluyendo esta nueva infracción en el código de derecho canónico.

A partir de ahora, el hecho de que un obispo cruce la línea roja significa que será castigado con una excomunión que tendría el efecto de hacer más visible un cisma latente: de esta forma, Roma obliga a la Iglesia de Alemania a tomar conciencia de sus responsabilidades.

Cabe preguntarse, cum grano salis, si el pontífice argentino, que ha participado personalmente, y en numerosas ocasiones, en la promoción de la mujer dentro de la Iglesia, leyó realmente el canon revisado antes de firmar su promulgación el 1 de junio...