La Rusia ortodoxa y el catolicismo romano (1)

Abril 29, 2022
Origen: fsspx.news

El acto de consagración de Rusia del Papa Francisco, el 25 de marzo de 2022, plantea algunas preguntas sobre la forma en que fue percibido por los ortodoxos rusos.

Como recordó el arzobispo Athanasius Schneider en una entrevista con Diane Montagna para el sitio estadounidense OnePeterFive, el 21 de marzo: "En Fátima, en Portugal, la Madre de Dios reveló esto: Rusia se convertirá a la unidad católica. [En efecto] la dolorosa división entre la Iglesia de Oriente y Occidente ha separado a Rusia de la verdadera Iglesia de Cristo desde hace 900 años". ¿Cómo ven hoy los ortodoxos esta conversión?

El contexto histórico, político y religioso

El 16 de marzo, se celebró un simposio en la Universidad de Friburgo sobre el papel de las Iglesias en la guerra de Ucrania, según informó la agencia suiza cath.ch el 17 de marzo. En esta ocasión, una profesora de la universidad de Innsbruck (Austria), Kristina Stöckl, declaró que el apoyo explícito del patriarca Cirilo de Moscú a la agresión a Ucrania por parte de Vladimir Putin tiene sus raíces en las últimas décadas de evolución de la ortodoxia rusa.

En su opinión, en 1988, antes del final de la URSS, cuando celebrábamos con toda pompa el milenio de la Rus de Kiev y la llegada del cristianismo al país, fuimos testigos de un movimiento de restauración y restitución, con un fuerte acercamiento entre el poder político y la ortodoxia.

Las estadísticas religiosas hablan por sí solas: en veinte años, el número de personas autodenominadas ortodoxas pasó del 31% al 72% de la población, y el número de ateos o personas "sin religión" descendió del 61% al 18%. Ya no había confrontación entre el ciudadano y el creyente.

La reconstrucción completamente idéntica de la catedral de Cristo Salvador en Moscú [1995-2000], destruida por los comunistas [1931], es otro ejemplo de esto.

El metropolita Cirilo, que se convertiría en patriarca en 2009, ya advertía en el año 2000 [año de la llegada de Putin al poder]: "hay que defender los valores de la identidad cultural y religiosa nacional rusa frente a las formas liberales de la civilización occidental". Según él, el debate teológico debía ejercerse contra el crisol de las culturas y las civilizaciones.

En 2012 tuvo lugar una nueva etapa. Ese año fue el de la tercera elección de Putin como presidente de la Federación Rusa. Fue una elección dolorosa, la más difícil para Putin, en medio de una fuerte protesta popular, en particular a través de las manifestaciones del colectivo feminista "Pussy Riot", que no dudó en invadir las iglesias para proclamar sus demandas.

Para los dignatarios ortodoxos, este acto constituyó una blasfemia. La retórica sobre la defensa de los "valores rusos" se intensificó. Se obtuvo del Estado una ley que castiga el ataque a los sentimientos religiosos, con penas de tres años de prisión.

La guerra del Dombás marcó un nuevo episodio en esta radicalización. El deseo de la región de independizarse de Kiev también tenía un trasfondo religioso. El reconocimiento por parte del patriarca de Constantinopla, Bartolomé, en 2019, de la autocefalia de la Iglesia ortodoxa ucraniana independiente marcó un hito.

A partir de entonces, el patriarca Cirilo, junto con Putin, se erigió en defensor de los valores cristianos. La intervención rusa en Siria, por ejemplo, se hizo en nombre de la defensa de los cristianos. La lucha contra la homosexualidad, el matrimonio para todos, la teoría de género, el aborto o la eutanasia, pero también contra el islam y la inmigración, caracterizan esta reacción. El movimiento contra el aborto en Rusia se lanzó con el apoyo de grupos pro-vida estadounidenses.

Un segundo invitado de este simposio, el dominico polaco Zdzislaw Szmanda –actualmente en Ginebra, pero que vivió muchos años en Ucrania– subrayó algunos rasgos específicos del espíritu ortodoxo ruso.

Según este último, en Rusia, lo colectivo tiene prioridad sobre lo individual; este sentimiento existe tanto entre los partidarios como entre los opositores de la guerra, mientras que, en Ucrania, se ha afianzado el individualismo al estilo occidental.

Además, señaló que los ortodoxos no separan la realidad terrenal de la realidad celestial. Para ellos, se trata de un gran todo, puesto bajo la autoridad divina. Por su parte, el Occidente secularizado, ha evolucionado desde hace mucho tiempo hacia la separación de dos mundos autónomos, el terrestre y el celestial.

Es en este contexto histórico, político y religioso que debemos entender la actitud de los ortodoxos rusos frente a una conversión a la unidad católica.

Continuará...