Laos celebra a sus dos primeros apóstoles

Enero 02, 2021
Origen: fsspx.news
Concatedral de Santa Ana en Nong Seng

Poco antes de Navidad, cuatro diócesis tailandesas y el vicariato apostólico de Savannakhet-Khammouane (Laos) conmemoraron con gran pompa el centenario de la muerte de Monseñor Constant Prodhomme y del Padre Xavier Guégo, los primeros misioneros franceses en la región.

El centenario de los apóstoles de Laos, preparado con muchos meses de antelación, tuvo lugar el 10 de diciembre de 2020 en la Iglesia de Santa Ana en Nakhon Panom (Tailandia), con la participación de 2,500 fieles. El inicio de las conmemoraciones estuvo marcado por un triduum de misas celebradas en cada diócesis.

Desafortunadamente, los fieles laosianos no pudieron participar en las festividades debido a que era imposible cruzar la frontera natural entre su país y la vecina Tailandia, el río Mekong, a causa de las medidas sanitarias tomadas para contener la epidemia de Covid-19.

Por esta razón, se hizo una transmisión de la ceremonia para que los católicos tailandeses y laosianos que no pudieron asistir pudieran seguir el evento. La conmemoración del 10 de diciembre presentó una oportunidad para recordar la historia de los primeros misioneros.

Antes de la llegada de Constant Prodhomme y de Xavier Guégo, ya se había producido un primer intento de evangelización en el Reino del Millón de Elefantes, en el siglo XVII, cuando un jesuita italiano, el Padre de Leria, residió en Vientiane de 1642 a 1647. Las Misiones Extranjeras de París (MEP) enviaron misioneros desde Siam, pero fue un fracaso total.

Fue hasta mediados del siglo XIX, con el auge de las misiones en Cochinchina o Tonkín, que se volvió a considerar la evangelización de Laos. En 1881, dos religiosos, Constant Prodhomme (1849-1920) y François Guégo (1855-1918) fueron enviados desde Bangkok para establecer misiones en el noreste de la actual Tailandia, Isan, donde la población pertenece a la etnia Lao.

El apostolado de los dos sacerdotes fue muy fructífero: en 1900, la misión de Laos contaba con 9,000 cristianos.

Fue entonces que se solicitó a Roma la erección de un nuevo vicariato separado del de Bangkok. Así nació el vicariato de Nong Seng, una aldea a tres kilómetros al norte de Nakhon Phanom en el Mekong y de fácil acceso desde los lados siamés y laosiano. Constant Prodhomme se convirtió en el segundo vicario apostólico y accedió al episcopado en 1913.

Más tardes, vinieron los años de la gran guerra, años de terribles pruebas para la misión en Laos. Se movilizaron dieciséis misioneros. Muchas plazas quedarían privadas de pastores. Monseñor Prodhomme y el Padre Guégo tuvieron que centuplicar sus esfuerzos para hacer frente a las necesidades de los cristianos del vicariato.

Ambos dejaron la vida en esta dura labor. El Padre Guégo fue el primero en caer, abatido en 1918 por una peste pulmonar. Su muerte afectó en gran manera a Monseñor Prodhomme quien, agotado por los viajes apostólicos, se uniría a su hermano en el apostolado y amigo dos años después.

En el cementerio de Nongseng descansan los dos fundadores de la Misión de Laos: Monseñor Constant Prodhomme y el Padre François-Xavier Guégo, que permanecen unidos en su último sueño.

Durante casi cuarenta años estos dos religiosos de las Misiones Extranjeras de París (MEP) vivieron la misma vida apostólica, compartieron los mismos trabajos, vivieron los mismos sufrimientos, unieron sus esfuerzos y sus dolores, con la mirada fija en un mismo ideal y el mismo objetivo a alcanzar: la conquista de Laos para el Evangelio.

A pesar de las vicisitudes de la historia -y en particular de la persecución religiosa organizada por los comunistas en el poder desde 1975- en 2020, se estima en 50,000 o 60,000 el número de católicos en el país, es decir, menos del 1% de la población.