"Los cristianos de otras religiones son dones de Dios": dice el Papa

Febrero 25, 2021
Origen: fsspx.news
El Papa Pío XI

Durante la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero de 2021, el Papa Francisco pidió oraciones por la unidad en la audiencia general del 20 de enero. También habló del "testamento espiritual" dejado por Cristo en la víspera de su Pasión.

Y explicó que la oración por la unidad encuentra su origen en la oración sacerdotal de Jesús (Jn. 17), cuando después de la Última Cena, rezó "al Padre por nosotros, para que fuéramos uno".

"Porque la unidad es ante todo un don, es una gracia que se pide en la oración", dijo Francisco. "La oración es el alma del movimiento ecuménico", continuó, citando el Concilio (cf. Unitatis redintegratio).

El Papa también declaró sin titubear: "Los cristianos de otras religiones, con sus tradiciones, con su historia, son dones de Dios", invitando a la gente a rezar por ellos y, siempre que sea posible, con los cristianos de otras confesiones.

¿Qué es el verdadero ecumenismo católico?

La única unidad que conoce la Iglesia reside en la unidad de la fe, del culto y del gobierno, por la que todos los miembros del Cuerpo Místico están unidos entre sí y a su cabeza: Cristo y su Vicario en la tierra (cf. Mt. 16, 18; Jn. 21, 16-17; Ef. 4, 16).

La Iglesia católica, en su magisterio, condenó las reuniones o iniciativas que no tuvieran como base la unidad de la fe, "bien primordial que une a los discípulos de Cristo" (Pío XI, Carta encíclica Mortalium animos, 6 de enero de 1928. Ver también León XIII, Encíclica Satis cognitum, 29 de junio de 1896).

Sin "una regla única de fe y una creencia común de todos los cristianos" (Mortalium animos), no puede haber unidad de la Iglesia, ni verdadera caridad.

La visión protestante, según la cual la Iglesia se divide en comunidades distintas y particulares, como la organización de las Iglesias ortodoxas, ignora la verdadera naturaleza de la Iglesia, una sociedad sobrenatural fundada por Dios y reconocible por sus cuatro notas: una, santa, católica y apostólica, como afirma el Símbolo de los Apóstoles.

Ninguna de estas notas puede separarse de las demás: "De ello se desprende que la Iglesia, que es verdaderamente católica y se llama católica, debe juntamente brillar por la prerrogativa de la unidad, la santidad y la sucesión apostólica" (Carta Apostolicæ Sedis del Santo Oficio a los obispos de Inglaterra, 16 de septiembre de 1864, DzS 2888).

Por tanto, "la unión de los cristianos no se puede lograr más que promoviendo el regreso de los disidentes a la única y verdadera Iglesia de Cristo, que alguna vez tuvieron la desgracia de abandonar.

El regreso a la única y verdadera Iglesia de Cristo, claramente visible a todos los ojos, destinada por la voluntad de su Autor a permanecer como Él mismo la instituyó para la salvación común de los hombres" (Mortalium animos). Este es el verdadero ecumenismo católico.