Los interminables "abusos" de la eutanasia neonatal

Noviembre 25, 2021
Origen: fsspx.news

Abusos entre comillas, porque ¿podemos darle este nombre a lo que ya está inscrito en la ley, y que, bajo la presión de diversos lobbies, terminará siendo aprobado explícitamente después de haber sido practicado con total impunidad?

Un estudio reciente puso de manifiesto la práctica de la eutanasia deliberada en recién nacidos para quienes la profesión médica consideró que "no había esperanza de un futuro soportable". Estas prácticas afectaron al 10% de los recién nacidos (0-1 año) que murieron en Flandes, entre septiembre de 2016 y diciembre de 2017, es decir, 24 bebés.

Esta práctica es ilegal en Bélgica y, sin embargo, ninguna autoridad parece ofenderse. La ley solo autoriza la eutanasia de un menor si este último es capaz de discernir y está consciente en el momento de la solicitud de eutanasia. Lo cual ya es descabellado y aterrador: ¿qué discernimiento se puede esperar de un niño, que necesariamente se encuentra bajo la influencia de quienes lo rodean?

En su tesis que sirvió de base para el estudio en cuestión, Laure Dombrecht, investigadora de la Vrije Universiteit Brussel (VUB), menciona un estudio comparable realizado en 1999-2000. La proporción de eutanasias realizadas en recién nacidos mediante la inyección de sustancias letales aumentó del 7% al 10% desde esta investigación anterior.

El estudio hace una distinción entre lo que denomina "decisiones médicas al final de la vida" que afectaron al 61% de estos bebés, por un lado las decisiones de no iniciar o detener el "tratamiento de soporte vital" (Ej: respirador artificial); y por otro lado, la administración de determinadas sustancias al bebé. Cabe señalar que el término eutanasia no aparece en ninguna parte del artículo.

En cuanto a las intenciones del médico, el estudio distingue tres situaciones:

1. El médico no tiene la intención de provocar o acelerar la muerte del bebé, pero está consciente, aunque no sea ese su objetivo, del efecto potencial de acelerar la muerte (por ejemplo, la decisión de no administrar antibióticos, o la administración de morfina o sedantes).

2. El efecto potencial de una muerte precipitada no es el objetivo principal, pero es contemplado parcialmente por el médico.

3. El médico tiene la intención explícita de causar la muerte (por ejemplo, inyección de un relajante muscular letal).

Si bien el valor ético de la decisión médica es muy diferente dependiendo si se ubica en el primer o segundo punto (muerte no deseada versus muerte deseada), el estudio no presenta una clasificación separada de los casos para estas dos categorías de intención, ni desde el punto de vista de la interrupción del tratamiento, ni de la administración de sustancias.

Tampoco se menciona el criterio de proporcionalidad (en la interrupción del tratamiento o en la dosificación de sustancias), aunque es fundamental para determinar la intención del médico.

Los médicos que practicaron la eutanasia a un recién nacido mediante una inyección letal declararon el 91% de las veces que la principal razón era que no había ninguna esperanza de un "futuro soportable" para el niño. En otras palabras, estos niños tenían una posibilidad real de supervivencia, pero la profesión médica, sin duda con el consentimiento de los padres, consideró que su vida no valía la pena de ser vivida hasta el final.

Entonces, ¿por qué los médicos pueden apartarse del marco legal cuando se trata de niños incapaces de expresarse?

Los autores del estudio cuestionan la necesidad de regular esta "práctica", según el marco paralegal establecido en Holanda a través del Protocolo de Groningen. Tal "supervisión" significaría en realidad la autorización condicional del infanticidio por parte de un médico.