Los obispos de Camerún al frente de la guerra civil

Septiembre 07, 2019
Origen: fsspx.news

El conflicto se intensifica cada vez más en Camerún entre los separatistas de habla inglesa y el gobierno central de Yaundé. La población ha sido la más afectada, y los jóvenes ya no pueden beneficiarse del sistema educativo porque la mayoría de las escuelas han sido cerradas. Varios obispos de habla inglesa han emprendido un nuevo intento de mediación entre los beligerantes.

El 67° sínodo provincial congregado en torno a su arzobispo, y conformado por los cuatro obispos de la región anglófona de Bamenda (Camerún), tuvo lugar del 16 al 23 de agosto de 2019. Al término de su reunión, los prelados publicaron una carta abierta donde piden a los separatistas permitir la reapertura de las escuelas.

Los obispos se preguntan: "Si la crisis [anglófona] continúa durante los próximos diez años o más, ¿los niños tendrán que quedarse en sus casas todo este tiempo?" La carta abierta también señala que es "inaceptable" "tomar a los niños como rehenes, comprometiendo su futuro y usándolos con fines políticos".

Los prelados de la provincia de Bamenda aprovecharon la oportunidad para acusar a los separatistas - algunos de los cuales "han incendiado las escuelas e infligido torturas y mutilaciones... asesinando a quienes se encontraban en el interior de las instituciones escolares"- así como a los representantes del gobierno central que han incumplido su deber de "proteger a los ciudadanos y defender la integridad territorial", ejerciendo "una fuerza exagerada contra civiles inocentes", como es el caso de algunos soldados que "han cometido crímenes horribles contra los niños".

La Iglesia católica, teniendo en cuenta el lugar que ocupa en la sociedad camerunesa y su papel de mediadora, se encuentra al frente de la guerra civil que está minando parte de Camerún.

En 2016, las regiones de habla inglesa del noroeste y sudoeste del país comenzaron a sublevarse, exigiendo un mayor reconocimiento por parte del Estado central.

Ante el rechazo de este último y la posterior represión, algunos de los separatistas tomaron las armas en 2017. Desde entonces, el conflicto se ha descontrolado ocasionando casi 2,000 muertes, según el Centro Internacional de Análisis Geopolítico Crisis Group, y más de 530,000 desplazados, según la ONU.

La situación se agravó aún más con la sentencia a cadena perpetua, el 20 de julio de 2019, del líder de los separatistas de habla inglesa en Camerún, Julius Ayuk Tabe, y de nueve de sus partidarios, por un tribunal militar en Yaundé.