Los Papas conciliares y el paganismo

Septiembre 07, 2022
Origen: fsspx.news
El Papa Francisco con el chamán Raymond Gros-Louis durante un “ritual de purificación” en Canadá

Durante su reciente viaje a Canadá, el Papa Francisco participó en ritos paganos y portó un tocado de plumas indias, creando gran revuelo. Tal actitud está ciertamente en línea con las doctrinas de Laudato si' y el Sínodo sobre la Amazonía, pero también tiene claros precedentes en las doctrinas modernistas y las actitudes de los pontífices posconciliares.

Ya en 1907, San Pío X predijo en su encíclica Pascendi que el modernismo conduciría lógicamente a una forma de panteísmo. Desde el documento conciliar Nostra aetate, hemos asistido a la manifestación cada vez más abierta de esta doctrina.

Ya sea que lo divino se manifieste de algún modo en todas las religiones, o que "Cristo" represente la unión de Dios con todo el género humano (como sostienen Gaudium et spes y Juan Pablo II en Redemptor hominis), ¿se puede seguir diciendo que Cristo representa la unión de lo divino con toda la creación?

En la encíclica Laudato si' de 2017 hay muchos elementos en este sentido: "El Padre es la fuente última de todo, fundamento amoroso y comunicativo de cuanto existe. El Hijo, que lo refleja, y a través del cual todo ha sido creado, se unió a esta tierra cuando se formó en el seno de María. El Espíritu, lazo infinito de amor, está íntimamente presente en el corazón del universo animando y suscitando nuevos caminos" (n. 238).

"Para la experiencia cristiana, todas las criaturas del universo material encuentran su verdadero sentido en el Verbo encarnado, porque el Hijo de Dios ha incorporado en su persona parte del universo material, donde ha introducido un germen de transformación definitiva" (n. 235).

"Cristo ha asumido en sí este mundo material y ahora, resucitado, habita en lo íntimo de cada ser, rodeándolo con su cariño y penetrándolo con su luz" (n. 221).

Todas las religiones son iguales, pero el paganismo mucho más

Desde tal perspectiva, si, para el modernista, todas las religiones son expresiones válidas de la inmanencia vital de lo divino en el hombre, el paganismo es su expresión más válida. El Papa Francisco ya había ilustrado este principio a su manera.

En su sermón del 7 de octubre de 2019, preguntó: "¿Qué diferencia hay entre llevar plumas en la cabeza y el 'tricornio' que usan algunos oficiales de nuestros dicasterios?" En su habitual lenguaje brutal, el Papa expresó la idea de la indiferencia de las diversas expresiones religiosas, de todas las manifestaciones del sentido universal de lo divino inherente al hombre.

Este comentario es la manifestación de un pensamiento elaborado, expresado muchas veces, en términos más apropiados, por el ecumenismo moderno. Pero si, para hablar del cosmos como divinidad, el cristianismo debe hacer el esfuerzo de utilizar la imagen de la Encarnación y tomarla como paradigma de otra cosa, como Teilhard y Laudato si', los antiguos paganismos no necesitan tales saltos.

De ahí el repetido elogio de la cultura aborigen contenido en Laudato si' (cf. nn. 146 y 179), por su unión ejemplar con el cosmos divino, y de ahí la imagen idílica de la cultura amerindia presentada por el Sínodo sobre la Amazonía.

El Instrumentum laboris (IL) de este Sínodo presenta la vida en unión con el "bioma" de los indios como un modelo absoluto: no solo porque respetan la naturaleza, sino porque viven una concepción espiritual que les permite encajar en el todo.

El elogio de tal concepción es muy explícito y repetido: en el n. 104 se sugiere "recuperar los mitos y actualizar ritos y celebraciones comunitarias que contribuyan significativamente al proceso de conversión ecológica".

En efecto, "los rituales y ceremonias indígenas son esenciales para la salud integral pues integran los diferentes ciclos de la vida humana y de la naturaleza. Crean armonía y equilibrio entre los seres humanos y el cosmos. Protegen la vida contra los males que pueden ser provocados tanto por seres humanos como por otros seres vivos. Ayudan a curar las enfermedades que perjudican el medio ambiente, la vida humana y otros seres vivos" (n. 87).

Parecería difícil decir más claramente que la armonía con el cosmos es el resultado de la concepción espiritual de los indígenas y sus rituales; pero el texto va mucho más allá. En el n. 75 se lee: "En las familias palpita la experiencia cósmica. […] En definitiva, es en la familia donde aprendemos a vivir en armonía: entre los pueblos, entre las generaciones, con la naturaleza, en diálogo con los espíritus".

Dios mismo, entendido como el sentido de lo divino inherente al hombre y al cosmos, está obrando en todo esto, incluso se encarna en ello (a la manera teilhardiana): "Es una gran oportunidad para que la Iglesia pueda descubrir la presencia encarnada y activa de Dios: en las más diversas manifestaciones de la creación; en la espiritualidad de los pueblos originarios; en las expresiones de la religiosidad popular; en las diferentes organizaciones populares que resisten a los grandes proyectos; y en la propuesta de una economía productiva, sostenible y solidaria que respeta la naturaleza" (IL n. 33).

La Iglesia tiene precisamente el papel de "descubrir" esta presencia de Dios e insertarla en sus propias instituciones y dogmas, porque Dios se revela precisamente en esta presencia panteísta y sobre todo en la espiritualidad del paganismo, tan revelador de lo que piensan los modernistas de Dios.

Los pontífices cristianos y los ritos paganos

A la luz de este breve relato, la participación de los Papas modernos en ritos paganos genuinos ya no puede sorprender. No estamos hablando aquí de los ritos autorizados y organizados por los Papas en encuentros ecuménicos del tipo Asís, sino de aquellos en los que han participado personalmente.

De todos es conocida la veneración a la Pachamama por parte del soberano pontífice y los integrantes del Sínodo sobre la Amazonía en 2019; pocos saben, sin embargo, que en el verano de 2017, con motivo del aniversario de las relaciones diplomáticas con Japón, tuvo lugar en el Vaticano una función de teatro nō, con el drama clásico Hagoromo al que se asoció un elemento llamado Okina, un ritual sintoísta en el que los actores interpretan a deidades que bailan por la paz y la prosperidad.

El intérprete del Okina debe purificarse antes de comenzar. Entre las ofrendas presentadas en el altar figuran el Menbako, un cofre que contiene las máscaras utilizadas para el espectáculo y el sake utilizado para el Okina. Se trata pues de un verdadero ritual pagano que tuvo lugar en los palacios apostólicos, en la colina vaticana purificada por el martirio de San Pedro, obra de Constantino y San Silvestre, hace muchos siglos.

En julio de 2022, en el cuarto día de su reciente viaje a Canadá, como parte de la ceremonia de bienvenida programada, un chamán de la nación Huron-Wendat realizó una "purificación ritual (smudging) en las cuatro direcciones" frente al Papa, utilizando hierba dulce y plumas de animales para esparcir el humo sagrado quemado en honor a Manitou, el gran espíritu.

El pontífice recibió una pluma de pavo y hierba dulce, luego fue invitado a participar en un "círculo espiritual", desde el cual "se podía visualizar un fuego sagrado". El curandero agregó que "el fuego sagrado une todo lo que existe en la creación".

"Honraremos a la tierra, al viento, al agua y al fuego", dijo el nativo en términos esotéricos clásicos. "Vamos a honrar el aspecto mineral, el aspecto vegetal y el aspecto humano".

Para "abrir las cuatro direcciones", el chamán silbó cuatro veces en un instrumento de hueso mientras pronunciaba fórmulas especiales de invocación. Al llegar a la "Puerta Occidental", dijo: "Le pido al ancestro occidental que nos conceda acceso al círculo sagrado de los espíritus para estar con nosotros, para estar unidos y ser más fuertes juntos".

Se pidió a todos los presentes que colocaran sus manos sobre sus corazones. Las imágenes de video muestran al Papa, junto con obispos y cardenales, todos realizando la orden ceremonial pagana que se les dio.

En 1984, Juan Pablo II, en Canadá, ya había participado en la misma ceremonia que el Papa Francisco: pero en aquel entonces le dieron una pluma de águila bañada en esencias raras y en sangre, en recuerdo del intento de asesinato, entonces reciente, para dispersar el humo. Un relato de este ritual, bastante similar al celebrado con el Papa Francisco, se publicó en La Croix del 8/9 de septiembre de 1984.

La cantidad de rituales paganos en los que participó Juan Pablo II no puede catalogarse aquí en su totalidad: en términos de gravedad y extensión, solo mencionamos aquí la oración en el Bosque Sagrado de Togo, con la invocación de espíritus por parte de un hechicero, y un ritual de purificación con la participación activa del Pontífice difunto (ver L'Osservatore Romano del 11 de agosto de 1985).

En 1986, en la India, el Papa fue recibido con el canto de himnos védicos (por tanto, paganos y abiertamente panteístas) y numerosas ceremonias de carácter muy claramente hindú, incluso mezcladas con la celebración de la misa.

Finalmente, en una nota pintoresca, el primer Papa en usar el tocado de plumas indias fue Pablo VI, durante una audiencia en Castel Gandolfo en septiembre de 1974.

No hay nada nuevo bajo el sol del modernismo papal...