Luego de la absolución del Cardenal Pell, los medios se enfrentan a los jueces

Junio 04, 2020
Origen: fsspx.news

Un magistrado australiano ha solicitado el enjuiciamiento de varios periodistas y medios de comunicación acusados ​​de violar una orden que imponía la obligación de secreto durante el juicio del cardenal George Pell. Condenado en 2018 y, posteriormente, en apelación en 2019, el exarzobispo de Melbourne fue absuelto el 7 de abril de 2020 por el Tribunal Superior del país.

El 26 de mayo de 2020, el juez de la Corte Suprema del Estado de Victoria, John Dixon, declaró que diecinueve periodistas y doce empresas pertenecientes al grupo de Robert Murdoch y su competidor Fairfax Media, deberán rendir cuentas por sus acciones ante el tribunal, el próximo 9 de noviembre.

Su presunto delito es haber incumplido la obligación de guardar el secreto en el contexto de un proceso judicial. Las sanciones previstas para el delito de "desacato al tribunal" van desde simples multas, que pueden llegar a ser gravosas, hasta penas de prisión.

La historia se remonta a diciembre de 2018, cuando el cardenal Georges Pell fue declarado culpable de cinco cargos de abuso sexual infantil por un tribunal en Victoria. El alto prelado apeló contra la sentencia, y el Tribunal de Apelaciones de Victoria, después de un nuevo examen del caso, confirmó la decisión presentada en primera instancia. Finalmente, el 7 de abril de 2020, el Tribunal Superior decidió anular las sentencias anteriores, y el cardenal recuperó su libertad, después de pasar más de un año tras las rejas.

Sin embargo, durante el primer juicio en 2018, el Presidente del tribunal publicó una "orden de supresión" que ordenaba a los medios de comunicación guardar silencio total sobre el caso, para evitar que los miembros del jurado de un posible juicio de apelación estuvieran sujetos a la presión de los medios o se vieran influenciados en sus deliberaciones.

Desafiando esta orden, varios medios australianos prefirieron difundir información sobre la evolución del juicio. Ahora la situación ha cambiado por completo, y estos periodistas y medios de comunicación se encuentran en la posición de acusados y han sido convocados para responder por sus acciones, las cuales, en este caso, sí son reales.

No obstante, es poco probable que ellos también tengan que enfrentarse al linchamiento mediático del que fue víctima el exarzobispo de Melbourne desde su acusación hasta su condena y, finalmente, su absolución.