Monseñor Schneider dice: "Sí, hay ambigüedades en Vaticano Segundo."

Agosto 05, 2017
Origen: fsspx.news
Monseñor Athanasius Schneider.

El 26 de julio del 2017, Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astana, en Kazajstán, publicó un artículo en Corrispondenza Romana, sobre "la interpretación de Vaticano II y la actual crisis en la Iglesia". A continuación, presentamos los principales puntos de su escrito.

El obispo auxiliar de Astana comienza su artículo mencionando la crisis sin precedentes que la Iglesia atraviesa y que, citándolo textualmente: "es comparable con la crisis general del siglo IV, cuando el arrianismo contaminó la mayor parte del episcopado."

Ante tal situación, Monseñor Schneider cree que es necesario ver las cosas desde una perspectiva más elevada, con "realismo" sobre la situación, por un lado, pero también con "un espíritu sobrenatural, con un profundo amor por la Iglesia, nuestra madre, quien sufre la Pasión de Cristo debido a esta terrible y general confusión doctrinal, litúrgica y pastoral." Esta perspectiva evita irse a los "dos extremos", explica el prelado: "un rechazo total" de Vaticano II o la "infalibilización", que busca prohibir cualquier debate sobre los puntos polémicos del Concilio.

"La actitud respetuosa", aconsejada por Monseñor Schneider hacia el Concilio "no significa que esté prohibido expresar dudas bien fundamentadas o sugerencias de mejora respetuosas, basadas en la Tradición de la Iglesia y en el Magisterio constante, respecto a determinados temas."

El prelado continúa diciendo que sí existen "ambigüedades" en el Concilio. "Las declaraciones de Vaticano II que son ambiguas, deben leerse e interpretarse según las declaraciones de la Tradición y del Magisterio constante de la Iglesia."

Con este criterio de discernimiento, Monseñor Schneider cree que es posible evocar toda la actualidad del dogma de Cristo Rey; restaurar su "verdadero sentido" a la primacía universal del sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia; e incluso, insistir sobre la "nocividad de todas las religiones no católicas y el peligro que representan para la salvación eterna de las almas." En este mismo orden de ideas, el prelado expresó sus dudas en cuanto al carácter definitivo de la doctrina conciliar sobre la libertad religiosa.

Es en este contexto de esforzarse por corregir el Concilio Vaticano Segundo - una tarea sobrehumana en muchos aspectos - donde Monseñor Schneider toca el tema de la situación canónica de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X: "Una FSSPX, integrada canónica y completamente a la vida de la Iglesia, podría también aportar valiosas contribuciones a este debate - tal y como era el deseo de Monseñor Lefebvre." Y continúa: "la presencia canónica plena de la FSSPX en la vida de la Iglesia de nuestros tiempos podría también ayudar a construir un clima general de debate constructivo" sobre Vaticano II.

En definitiva, el artículo de Monseñor Schneider demuestra ser una contribución particularmente interesante: un obispo "ajeno" al mundo de la Tradición plantea, de forma clara y concisa, y con gran libertad, la polémica cuestión de las ambigüedades del Concilio Vaticano Segundo y de las correcciones que son necesarias.

El papel hipotético que el prelado le atribuye a la Fraternidad en el futuro es bastante interesante: la ve como una ayuda para aclarar las ambigüedades conciliares y para dar mayor honor al sacerdocio y a la liturgia de la Iglesia.

Parece que Monseñor Schneider hace eco de las famosas palabras de Juan Pablo II, pronunciadas frente al Sacro Colegio el 6 de noviembre de 1978: "El Concilio debe comprenderse bajo la luz de la Tradición y con base en las constantes enseñanzas de la Iglesia."

Monseñor Lefebvre, quien aceptó este principio, explicó su significado exacto el 2 de diciembre de 1983, para evitar cualquier interpretación errónea: "Obviamente, esto significa que rechazamos aquellos contrarios a la Tradición, que interpretamos aquellos que son ambiguos a la luz de la Tradición, y que aceptamos aquellos que están en concordancia con la Tradición." La Tradición es como un filtro que separa el trigo de la cizaña.

Concretamente, Monseñor Lefebvre preveía una resolución gradual de la crisis: "El papa podría declarar con autoridad que algunos de los textos de Vaticano II necesitan ser interpretados de un mejor modo a la luz de la Tradición, cambiando algunas frases para hacerlos más fieles al Magisterio de los papas precedentes. Necesita decirse claramente que el error sólo puede ser "tolerado", que no tiene ningún "derecho" y que un estado neutralmente religioso no puede ni debe existir."

En respuesta a lo que un día se convertiría en la "hermenéutica de la continuidad", tan apreciada por Benedicto XVI, es decir, una determinación artificial para incorporar las enseñanzas de Vaticano II a la Tradición constante de la Iglesia, Monseñor explicó: "Existen, desde luego, algunos textos conciliares en concordancia con la Tradición, los cuales no representan ningún problema; Lumen Gentium, por ejemplo, pero también otros documentos, como el que trata sobre la formación sacerdotal y los seminarios. Y luego, están los textos ambiguos, que, sin embargo, pueden ser "interpretados" correctamente de acuerdo con el Magisterio precedente. Y están también aquellos que son una contradicción patente de la Tradición y, por lo mismo, es imposible "incorporarlos", por ejemplo, la declaración sobre la libertad religiosa, el decreto sobre el ecumenismo, el decreto sobre la liturgia. En estos casos, no es posible ningún tipo de acuerdo."