Moscú dice "niet" a la unificación de la fecha de la Pascua

Abril 28, 2021
Origen: fsspx.news
El metropolitano Hilarión de Volokalmsk

El intento de unificar la fecha de la Pascua en el mundo cristiano para el año 2025 se topó con la negativa del patriarcado "ortodoxo" de Moscú.

FSSPX.Actualidad se hizo eco, el 25 de marzo de 2021, de una iniciativa emanada del Patriarcado de Constantinopla -no adscrito a Roma- apoyada por la Santa Sede, con el fin de lograr una fecha común para la Pascua en 2025, año que conmemora el 1700 aniversario del Concilio de Nicea.

Sin embargo, en una entrevista televisada en abril de 2021, el metropolitano Hilarión de Volokalmsk declaró que una modificación del calendario juliano "no estaba en la agenda de la Iglesia ortodoxa rusa", la cual, según sus propias palabras, "no tiene ninguna intención de cambiar el sistema tradicional según el cual se fija la fecha de la celebración de la Pascua en nuestra Iglesia".

A fin de resolver el rompecabezas que origina esta gran discrepancia generada por la fiesta de Pascua -los "ortodoxos" celebrarán la Resurrección el 2 de mayo de este año- el metropolitano Job de Telmessos propuso utilizar "los datos astronómicos calculados según medios científicos lo más precisos posibles", tomando como base de cálculo "el meridiano de Jerusalén".

Esto equivaldría, por un lado, a reformar el calendario juliano y, por otro, a remitirse a Jerusalén para el cálculo de la fecha de la Pascua: una forma de poner un fin definitivo al nudo gordiano.

Sin embargo, este intento de conciliación fue eliminado de golpe por los rusos: "Estamos ante una pregunta muy simple: ¿quién debe alinearse para cambiar la fecha de la Pascua? Por nuestra parte, no tenemos ninguna intención de cambiar la nuestra".

La iniciativa del número dos de la ortodoxia rusa recuerda un intento similar, con un siglo de diferencia, cuando "el patriarca Tijon, en 1920, emitió un decreto para adoptar el calendario gregoriano: dos semanas después, el decreto fue derogado, por la simple razón de que había sido rechazado por los fieles".

Un resultado predecible, porque la dispersión de las "iglesias" autocéfalas en el mundo griego -sin mencionar el sometimiento político que conlleva su estatus- hace difícil imaginar que la unificación de la fecha de la Pascua ocurra en un futuro cercano, mientras la gracia de la conversión no ilumine las inteligencias ni encienda los corazones.