Muere el Cardenal Etchegaray, acérrimo oponente de Monseñor Lefebvre

Septiembre 09, 2019
Origen: fsspx.news

El cardenal francés Roger Etchegaray, uno de los principales protagonistas de la crisis abierta en la década de 1970 entre el episcopado francés y el fundador de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, murió el 4 de septiembre de 2019, a los 96 años.

Roger Etchegaray nació en Espelette, en el País Vasco, el 25 de septiembre de 1922, a pocos kilómetros de Cambo-les-Bains, donde pasó los últimos días de su vida en la tierra.

Joven levita enviado al seminario francés de Santa Chiara en Roma, fue ordenado sacerdote en 1947. Marcado por el aggiornamento de Vaticano II, participó en el Concilio como experto entre 1962 y 1965. Posteriormente, ascendió pacientemente los peldaños de la escalera de la Conferencia Episcopal de Francia.

Un oponente declarado de la Tradición

Secretario general del episcopado en 1966, obispo auxiliar de París en 1969, arzobispo de Marsella de 1970 a 1984 y presidente de la CEF de 1975 a 1981: en medio del contexto de una Iglesia en Francia sumida en la duda, golpeada con toda la fuerza de la tormenta de la revolución de mayo del 68, incapaz de enfrentar los desafíos de la modernidad, obstinada en la implementación de las reformas conciliares, el prelado vasco se opuso brutalmente a la labor de restauración del sacerdocio católico que Monseñor Marcel Lefebvre había comenzado pacíficamente en 1970.

Ante el creciente número de vocaciones provenientes de Francia que ingresaban al seminario de Ecône, el cual había sido erigido regularmente, no dudó en describir este último como un "seminario salvaje": un sistema lapidario que estaba destinado al fracaso. Seguro de sí mismo, estaba completamente decidido a eliminar de raíz cualquier reacción a la autodestrucción de la Iglesia, hasta el punto de declarar: "en seis meses, el seminario de Ecône ya no existirá". Una profecía que obviamente no fue inspirada por Dios...

Creado cardenal por el Papa Juan Pablo II en 1979, fue uno de los promotores más fervientes de la reunión interreligiosa de Asís en 1986. Ante la afrenta al primer artículo del Credo y al primer Mandamiento de Dios, y frente al riesgo de escándalo, respondió en una conferencia de prensa con la famosa frase: "No hay que esperar una oración común. Pero estaremos juntos en el mismo lugar para rezar". El cardenal manejaba con más destreza los eufemismos que el don de profecía...

Fue presidente del Comité del Gran Jubileo del año 2000 y, en consecuencia, artífice de la "gran disculpa" de Juan Pablo II. Diplomático discreto y activo en los asuntos chinos y rusos, el Alto Prelado fue elegido Vicedecano del Sacro Colegio en 2005. Se retiró permanentemente de la vida pública en 2017.

Una anécdota significativa de la animadversión de Roger Etchegaray hacia la Tradición fue reportada en enero de 2009 por el Padre Jean-Yves Calvez, ex Provincial de la Compañía de Jesús: "Recuerdo haber estado en la misma mesa con él (Juan Pablo II) y con el cardenal Etchegaray, y haber escuchado decir al primero, algún tiempo después de la reunión de Asís: 'En cualquier caso, con eso perdimos a Monseñor Lefebvre". El cardenal Etchegaray le recordó de inmediato que había muchas otras razones por las cuales el arzobispo Lefebvre se había separado. Juan Pablo II lo reconoció, sin dejar de expresar que seguía siendo un hecho muy triste". Este no fue el caso de su interlocutor. Un cuarto de siglo después, el 28 de septiembre de 2012, en las columnas del periódico La Croix, declaró "tener miedo" de un "eventual acercamiento con los lefebvristas".

Último y patético testigo del viejo mundo posconciliar, el Cardenal permaneció convencido, hasta el final, de que Vaticano II seguía siendo "un Concilio que aún no ha madurado todos sus frutos" (sic).

Lo único que queda es rezar por el descanso de su alma.