Muerte del Cardenal Dario Castrillón Hoyos

Mayo 29, 2018
Origen: fsspx.news
Cardenal Dario Castrillón Hoyos.

El cardenal Dario Castrillón Hoyos murió en Roma el 18 de mayo de 2018. Al servicio de la Santa Sede desde 1996, el prelado se estableció gradualmente como el interlocutor privilegiado entre el Vaticano y la Fraternidad San Pío X, desde el año 2000 hasta el 2009.

El cardenal Castrillón Hoyos, que inicialmente fue prefecto de la Congregación para el Clero, y, posteriormente, presidente de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, desempeñó un papel muy importante en el cambio de actitud del Vaticano respecto a la liturgia tradicional.

Luego de la peregrinación romana de la Fraternidad San Pío X en el año 2000, Monseñor Castrillón recibió a los obispos consagrados por Monseñor Marcel Lefebvre en 1988, poniendo fin con esto a doce años de ostracismo.

Dos años más tarde, Monseñor Hoyos fue el primer cardenal de la Iglesia que celebró solemnemente la liturgia tradicional en la Basílica Liberiana, haciendo caso omiso de la reticencia de la mayoría de sus colegas.

En esa misma época, mientras que un gran número de obispos continuaban con la lluvia de prohibiciones arbitrarias hacia la obra de Monseñor Lefebvre, Monseñor Castrillón explicó que el acto de las consagraciones de 1988 no fue cismático, y que la Fraternidad se encontraba "dentro de la Iglesia", "lamentando, sin embargo, la falta de una comunión plena y más perfecta, porque sí que existe la comunión"...

Igualmente, el Cardenal Hoyos desempeñó un papel importante junto a Benedicto XVI durante la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum en 2007, y durante el levantamiento de las injustas sanciones contra los obispos de la Fraternidad dos años más tarde, sin vacilar en defender éste último frente a los furiosos medios de comunicación.

El cardenal deseaba que se encontrará una solución canónica para la Fraternidad. Pero esto no pudo ser posible, pues siempre hizo falta un verdadero deseo de recibir la obra de Monseñor Lefebvre tal y como es, porque la Fraternidad no podrá avanzar hacia la restauración de la Iglesia eliminando o aceptando cosas - por ejemplo, reconociendo los errores doctrinales o la legitimidad del nuevo rito.

Sin embargo, sería injusto no ejercer la virtud de la gratitud hacia las acciones realizadas por el prelado colombiano, pues éstas fueron valientes, ya que se enfrentaron a la hostilidad de los progresistas y de los enemigos más encarnizados de la Iglesia.

Descanse en paz.