Muerte del P. Marziac, ferviente predicador de los Ejercicios de San Ignacio (1)

Enero 16, 2022
Origen: fsspx.news
Catedral de Estrasburgo

Según algunas notas autobiográficas.

Jean-Jacques Marziac nació en Estrasburgo, el 2 de julio de 1924, en la fiesta de la Visitación de la Santísima Virgen María. Y, como él mismo solía decir, todas las grandes etapas de su vida estuvieron marcadas por Nuestra Señora. Fue bautizado el 3 de agosto.

El 24 de mayo de 1936, fiesta de Nuestra Señora Auxiliadora, hizo la primera comunión en el Colegio Saint-Clément, dirigido por los padres jesuitas en Metz.

Hizo su promesa scout, con uno de sus hermanos, el 17 de agosto de 1941. Esta promesa influyó en toda su existencia, como él mismo lo reconoció: "El gran campamento de los rovers/scouts franceses en Puy-en-Velay, en agosto de 1942, marcó toda mi vida. Yo era el líder del equipo, y el Padre Doncoeur, un jesuita, nos dio un sermón de al menos media hora sobre "el más hermoso, el más alto de los servicios, el de entregarse a Dios como sacerdote".

"Hay frases que todavía hoy recuerdo: 'Pregúntate como San Pablo, patrono de los rovers/scouts: Señor, ¿qué quieres que yo haga?' Me conmovió este sermón, y no fui el único..."

Al año siguiente, respondió al llamado del Maestro: "Fue durante el campamento-escuela preparatorio para convertirse en líder de tropa o de clan, durante la Semana Santa de 1943, que escuché no en mis oídos, sino en el corazón el 'Ven, sígueme', acompañado de un gran consuelo interior, durante el Vía Crucis del Viernes Santo.

"Entré al seminario de vocaciones tardías de las Misiones Africanas en septiembre de 1944 para completar mi educación secundaria, especialmente en latín. En septiembre de 1947 ingresé al Noviciado que, en aquel entonces, duraba dos años.

"Tomé la sotana el 16 de noviembre de 1947 en la solemnidad de San Pedro Claver, jesuita, gran convertidor de los africanos, trabajadores en América. Ese mismo día, monseñor Lefebvre fue hecho obispo en Dakar. No es coincidencia".

El descubrimiento de los Ejercicios de San Ignacio

Luego vinieron los cinco años de formación en el seminario de las Misiones Africanas de Lyon y el descubrimiento decisivo de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. El Padre Marziac confiesa con toda sencillez:

"Como yo era un poco turbulento, pero sin tener mal genio, y además insuficientemente metafísico, mi director espiritual me aconsejó, casi me obligó, a ir a un retiro con los Padres de Chabeuil, como se les decía entonces. ¡Este retiro fue transformador para mí! Por tres razones:

1 – Tuvo lugar en Les Mées en Basses-Alpes. El 28 de septiembre de 1951, éramos 55 ejercitantes, incluidos unos quince sacerdotes y seminaristas, profesores, agricultores, todas las profesiones. Para todos la misma enseñanza magistral. Sin confesión durante dos días.

2 – El silencio completo durante todo el retiro, excepto en la comida del Hijo Pródigo donde hubo testimonios de conversiones, iluminación excepcional para muchos, mientras que en el seminario había un momento de recreación después de las comidas...

3 – Durante las comidas, se leía en la mesa "La Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo" del Padre Théotime de Saint-Just. Fue una revelación para mí, todavía demasiado imbuido de esta laicidad oficial del Estado, con su liberalismo, y poco ilustrado en los cursos del seminario..."

La crisis en la Iglesia

Durante sus años de formación, el joven Jean-Jacques Marziac tuvo que hacer frente a la crisis doctrinal que ya sacudía a la Iglesia: "Los Padres de Chabeuil y los hombres de la Cité Catholique eran inoportunos demasiado activos para la "nueva teología" que entonces se enseñaba en el escolasticado jesuita de Fourvière en Lyon, especialmente con el Padre Henri de Lubac.

"Yo mismo era seminarista en el Seminario Mayor de las Misiones Africanas de Lyon, cuando apareció la encíclica Humani generis de Pío XII, el 12 de agosto de 1950. Tan pronto como comenzó el año escolar en septiembre, el profesor de dogma comentó la encíclica explicándonos muy claramente que iba dirigida al Padre de Lubac, así como a Maurice Blondel.

"Las obras del Padre de Lubac fueron prohibidas. Hubo un revuelo en todos los seminarios de Francia. Además, los seminaristas de la Facultad Católica de Lyon, antiguos ejercitantes de Chabeuil, se habían atrevido a criticar abiertamente las teorías de la "nueva teología".

"Hubo entonces una verdadera conspiración contra los hijos del Padre Vallet y el movimiento de la Cité catholique. […] Jean Ousset siguió los Ejercicios de San Ignacio todos los años con los hijos espirituales del Padre Vallet, fue él quien fundó la Cité Catholique y la revista Verbe".

Cuatro meses después de su subdiaconado, Jean-Jacques Marziac hizo su segundo retiro de San Ignacio, el 24 de septiembre de 1953. Entonces escribió: "Este retiro me confirmó en el poder de los Ejercicios y en mi deseo de convertirme en un santo misionero en medio de las dificultades que se avecinaban..."

Todas sus dudas se disiparon, sobre todo gracias a la "meditación de los dos estandartes", puesta en práctica ahí mismo por el movimiento de la Cité catholique.

El 11 de febrero de 1954, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, Jean-Jacques Marziac fue ordenado sacerdote. Confiesa haber experimentado "una alegría inmensa e inspiradora". Y señala con precisión que el 13 de febrero, celebró su segunda misa en Notre-Dame de Fourvière; el 15 de febrero, su cuarta misa en el lugar del martirio de San Potino; el 16 de febrero, su quinta misa en la tumba del Santo Cura de Ars; el 25 de julio de 1954, en la fiesta de Santiago, su segundo santo patrono, una misa en la gruta de Lourdes.

Del 16 de agosto al 17 de septiembre de 1954, hizo su primer retiro de treinta días en Chabeuil. El sacerdote reconoce con gratitud: "Había sido ordenado unos meses antes, fue el mejor retiro de mi vida... Al término del retiro, el Padre Barrielle, director de la obra de retiros en Francia, me entregó el "Souvenir de famille", una gran impresión de 42 páginas. Allí está contenido todo lo que hay que saber para impartir los Ejercicios de San Ignacio de 30 días y de 5 días, según el espíritu y método del Padre Vallet. Pero cuando el Padre Barrielle lo puso en mis manos, agregó: "¡Hijo! Te vas a África... Aquí están estos Ejercicios que tendrás que impartir allí... Te lo encargo... ¡Ánimo! Mantenme informado..." El Padre Barrielle fue mi director espiritual durante 30 años".

Continuará...