Myanmar: los cristianos pagan el precio de la guerra civil

Octubre 06, 2021
Origen: fsspx.news
La iglesia del Sagrado Corazón, en Mindat

Una casa parroquial, un convento y un internado sufrieron graves daños debido a la intensificación de los ataques del ejército birmano en Chin, un estado predominantemente cristiano en el noroeste de Myanmar. Los católicos de la vecina India se están movilizando para ayudar a los refugiados.

Los edificios religiosos ubicados dentro de los terrenos de la iglesia del Sagrado Corazón de Mindat (estado de Chin) fueron objeto de intensos ataques de artillería en la noche del 22 al 23 de septiembre de 2021: no hay víctimas que deplorar, porque los fieles se habían refugiado en la Iglesia.

Simultáneamente, el techo del internado, la casa parroquial y el convento sufrieron daños parciales.

Los ataques del Tatmadaw (nombre dado a las fuerzas armadas regulares birmanas) van en aumento en esta zona donde la mayoría cristiana rechaza el golpe de Estado llevado a cabo el 1 de febrero de 2021 por la junta militar.

El 7 de septiembre pasado, el Gobierno de Unidad Nacional (una estructura clandestina en Chin que opone resistencia contra los nuevos líderes de Rangún) incluso declaró un levantamiento general, lo que condujo a una intensificación de los combates.

Este llamamiento encontró una amplia respuesta en este Estado, creado en 1974, cuya etnia chin siempre ha sido vista con desprecio por el pueblo bamar, mayoritario en Myanmar.

Esta razón explica por qué el cristianismo pudo abrirse camino en esta tierra de mayoría budista.

Desde hace varias semanas, en Chin, los bombardeos e inspecciones de iglesias han ido en aumento. Varios sacerdotes han sido arrestados, y civiles cristianos desarmados han sido blanco de las fuerzas de seguridad, que no dudan en profanar los lugares de culto instalando allí sus campamentos.

El resultado: entre ocho y quince mil personas, según diversas fuentes, ya han huido de la región para buscar refugio en la vecina India, más precisamente en el estado de Mizoram, según monseñor Stephen Rotluanga.

El obispo de Aizawl, capital de Mizoram, ha hecho todo lo posible para acoger a los refugiados cristianos en su diócesis.

La reciente publicación, el 6 de septiembre, del budista U Wirathu, un religioso fanático, no augura nada bueno para los católicos de Myanmar: despreciando todas las minorías religiosas birmanas, cristianas o musulmanas, Wirathu no duda en presentarse ante los medios como el "Bin Laden de Birmania".