Myanmar: una Navidad sangrienta para los católicos de la etnia Karen

Enero 11, 2022
Origen: fsspx.news

El 24 de diciembre de 2021, pocas horas antes de la fiesta de Navidad, 35 civiles, todos católicos, fueron quemados vivos en la aldea de Mo So, en el estado de Kayah, al este de Myanmar.

Las imágenes que documentan esta masacre fueron publicadas el 28 de diciembre siguiente por una milicia armada local afiliada a la Fuerza de Defensa de la Nacionalidad Karenni (KNDF), que lucha contra la junta militar en el poder desde el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021.

Estos opositores acusan al Tatmadaw -nombre utilizado por el ejército birmano- de ser el responsable de este acto de barbarie: este último admitió los hechos, argumentando que el objetivo era castigar a los "terroristas".

Sin embargo, los primeros testimonios de los familiares de las víctimas y de un campesino local contradicen la versión del Tatmadaw: ya han sido identificados dos pequeños cuerpos calcinados, el de John, un niño de tres años, y Agatha, una niña de dos, masacrados en compañía de sus padres.

A estos hay que añadir dos trabajadores birmanos que colaboraban con la ONG internacional Save the Children: la tesis de las represalias militares contra presuntos terroristas no tiene sentido... Según la información recibida de fuente fidedigna por la agencia Fides, los soldados dieron permiso a los padres de las víctimas para ingresar a la zona y recuperar los cuerpos, todos calcinados.

El funeral fue un simple rito funerario dirigido por catequistas, sin sacerdote ni misa, ya que el Tatmadaw ni siquiera permitió que el párroco local llegara al pueblo. La mayoría de los civiles asesinados pertenecen a la etnia karenni -o karen- principal etnia de Kayah, de fe católica, en un país que es budista en un 90%.

Clément, un laico católico presente en la ceremonia fúnebre, dijo a Fides: "Todos estamos tristes, asustados, conmocionados. Esto es una verdadera crueldad. Eran personas inocentes que huían de los combates. Este tipo de ataque es atroz e inhumano. Hay una pérdida total de conciencia entre los militares".

Según varias fuentes de información cotejadas por Le Monde, la masacre se produjo después de algunos enfrentamientos, de una hora de duración, entre soldados del régimen y combatientes de la KNDF, cerca del pueblo de Mo So. Según los informes, los soldados arrestaron a varias decenas de aldeanos, les ataron las manos y los metieron en vehículos, que luego incendiaron.

Cuatro miembros de la Guardia Fronteriza, que sin embargo son unidades partidarias del régimen, pero con un componente étnico cercano a los grupos rebeldes, tuvieron el valor de suplicar a los soldados que perdonaran a los civiles, aunque sin éxito: fueron ejecutados de un solo disparo en la cabeza, según informaron los combatientes de la KNDF.

Una masacre que conmocionó a toda la Iglesia en Myanmar: al escuchar la noticia, el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Rangún y principal dignatario católico del país, habló de una "atrocidad desgarradora y horrible", pidiendo un alto al fuego y el fin de la guerra civil.

El asesinato del 24 de diciembre también puso al alto prelado en una posición muy delicada: unas horas antes, el cardenal había sido fotografiado en compañía del general Min Aung Hlaing, jefe de la junta militar, compartiendo un pastel de Navidad, en un intento de establecer un diálogo para lograr la paz.

Estas imágenes fueron ampliamente difundidas por el régimen, en un acto que algunos ven como un intento de desprestigiar al arzobispo de Rangún, una de las últimas voces de oposición al régimen en ser escuchadas.

En otras partes de Myanmar, el eco de la masacre desató una ola de emoción y solidaridad. El Padre Dominc Kung, sacerdote católico de la diócesis de Hakha, al oeste del país, dijo a Fides: "La sangre de estos inocentes asesinados no será derramada en vano, sino que será una fuerza poderosa para el pueblo. Ahora son un apoyo para nuestra gente, orarán por nuestros sufrimientos en el cielo, cerca del Señor".

Y el sacerdote concluyó lanzando un llamamiento urgente a la comunidad internacional: "nuestro sufrimiento está al límite. Imploramos la ayuda de Dios"...