Nueva Zelanda: nueva ley para permitir el aborto hasta el quinto mes de gestación

Agosto 14, 2019
Origen: fsspx.news

El 8 de agosto de 2019, el Parlamento de Nueva Zelanda aprobó, en primera lectura, un proyecto de ley presentado por el gobierno para despenalizar el aborto. Si el texto supera todas las etapas del proceso legislativo, las mujeres podrán abortar hasta el quinto mes de embarazo, e incluso después, por consejo médico.

Las explicaciones dadas por los promotores de esta ley son un claro ejemplo de la manipulación del lenguaje. Justificando su proyecto de ley, el Ministro de Justicia de Nueva Zelanda, Andrew Little, dijo el 5 de agosto de 2019: "El aborto es el único procedimiento médico que sigue siendo un delito en Nueva Zelanda. Es hora de que esto cambie". Pero el aborto no es un "procedimiento médico", pues la medicina tiene el propósito de conservar y restaurar la salud.

Otro argumento presentado por Little: "El aborto seguro debe ser tratado y regulado como una cuestión sanitaria; la mujer tiene derecho a elegir lo que le sucede a su cuerpo". Un lema eternamente repetido por los activistas pro-aborto, pero que tiene un defecto grave: ¿una mujer, incluso embarazada, tiene dos cabezas, cuatro manos y cuatro pies, o dos corazones? ¿Este pequeño ser dentro de su vientre es una simple excrecencia que se puede eliminar impunemente? ¿Un tumor del que se puede deshacer?

Hasta ahora, el aborto se considera un delito en el archipiélago, aunque existe un mecanismo jurídico que permite que las mujeres aborten. Para esto se requiere la prescripción de dos médicos que certifiquen la existencia de un peligro físico o mental para la madre y así permitir que se practique el aborto. 

Un proyecto malvado

El proyecto brinda la posibilidad de que las madres puedan realizarse un aborto hasta la vigésima semana, es decir, el quinto mes de gestación, cuando el feto ya está claramente formado: mide más de veinte centímetros y, por lo tanto, los distintos órganos están en pleno desarrollo. Puede escuchar el corazón de su madre. Este plazo hará que la ley de Nueva Zelanda sea una de las más permisivas del mundo, superada solo por los Países Bajos (18 semanas) y el Reino Unido (24 semanas).

Además, el proyecto prevé la creación de zonas de exclusión de 150 metros alrededor de los abortorios, cuyo acceso estará prohibido a los activistas pro-vida: "esto evitará que las personas distribuyan folletos o se acerquen a las mujeres que acudan a estos lugares", informó The New Zealand Herald en su número del 5 de agosto.

Según cifras oficiales, se practicaron alrededor de 13,000 abortos en 2018 en el país, incluidos 57 después de la vigésima semana de embarazo. Esto a pesar de que Nueva Zelanda necesita urgentemente una política pro-natalidad saludable: en 2018 la tasa de fertilidad fue de 1.87 niños por mujer, muy por debajo de los 2.1 niños necesarios para garantizar la renovación de las generaciones.

Al tergiversar un poco más los fundamentos de la ley natural, los parlamentarios de Nueva Zelanda, que aprobaron en primera lectura el proyecto de ley por 94 votos contra 23, abren una caja de Pandora cuyos efectos adversos seguramente tendrán graves consecuencias en las generaciones futuras y sobre la moralidad.