Occidente al rescate de Ucrania, pero ¿qué Occidente?

Junio 02, 2022
Origen: fsspx.news

Desde el comienzo del conflicto ruso-ucraniano, Occidente, liderado por Estados Unidos, ha acudido en ayuda de Ucrania. Lo paradójico, y un hecho que pocos analistas señalan, es que este Occidente está en plena negación de sí mismo y de sus raíces cristianas. De ahí surge esta pregunta: ¿en nombre de qué principios es Occidente el defensor de Ucrania?

En La Nuova Bussola Quotidiana del 14 de abril de 2022, Riccardo Cascioli recuerda algunas verdades básicas: "Cuando hablamos de Occidente, nos referimos a la civilización cristiana que lo engendró, con todos los valores asociados a ella: el orden natural, el valor de la persona, el carácter sagrado de la vida.

"El odio a sí mismo [de Occidente] está representado por el tercermundismo, el ambientalismo, el indigenismo, la ideología de género, el aborto. Estos son todos los no-valores que hoy en día promueven quienes han usurpado el título de Occidente".

Retomando un artículo de Stefano Fontana, publicado en La Nuova Bussola Quotidiana del 18 de marzo, Capire cos'è l'Occidente [come via per la pace] [Comprender qué es Occidente (como camino hacia la paz)], Riccardo Cascioli insiste en esto enérgicamente. Con justa razón, considera necesaria una buena comprensión de lo que realmente es Occidente, para tener elementos serios de juicio sobre el conflicto ruso-ucraniano:

"Por ejemplo, según Fontana, Occidente 'es una civilización en la que el cristianismo sintetizó y purificó la filosofía griega y el derecho romano'. Esto tiene consecuencias prácticas: primero, el reconocimiento de que hay un Dios creador, para quien el mundo entero es una creación, con el hombre a la cabeza, un hombre que es responsable ante Dios de todo lo que le rodea.

"Esto significa que hay un orden natural que corresponde al plan de Dios para el hombre y para toda la realidad, el cual hemos sido llamados a sostener, incluso con nuestras reglas sociales.

"Esto quiere decir que cada persona tiene un valor en sí misma, que la vida es sagrada e inalienable, y que existen derechos naturales que preceden a los estados y comunidades sociales, y que los estados y comunidades sociales deben garantizar.

"Significa también una concepción lineal de la historia que tiende hacia el último día, el Juicio Final, ya que el hombre siempre es llamado a construir la Jerusalén terrena a imagen de la Jerusalén celestial; de ahí también el valor positivo del trabajo (que en otras sociedades está reservado a los esclavos, los presos y las clases inferiores) y, por tanto, también la concepción del desarrollo.

"Es todo esto lo que ha hecho grande a la civilización occidental a lo largo de los siglos y le ha garantizado la supremacía cultural, económica y política en el mundo, y no la capacidad de usar la fuerza y ​​la violencia como muchos quisieran".

Riccardo Cascioli muestra que, frente a la civilización occidental tradicional, ahora surge el odio de Occidente hacia sí mismo: "el rechazo del cristianismo, la negación de las raíces de nuestra civilización. Como lo señaló Fontana, se trata de un proceso que lleva siglos, pero que sin duda ha madurado completamente en las últimas décadas.

"Es una lectura de la historia en la que todos los males son fruto de la cultura occidental y de la civilización cristiana en particular. Hoy son muchas las corrientes culturales y políticas que interpretan este sentimiento.

"El tercermundismo, por ejemplo, según el cual los países pobres son pobres porque existen países ricos, de modo que incluso las políticas de desarrollo internacional son percibidas en términos de compensación por errores pasados, no en términos de la evolución de los países pobres.

"Ni siquiera se les ocurre pensar que la pobreza es el resultado de factores internos, como las creencias religiosas, la cultura y la corrupción, como debería ser evidente; no, todo es culpa de los países ricos, es decir, de Occidente.

"El fenómeno del ambientalismo, especialmente en su versión del cambio climático, también puede leerse bajo esta luz: son los países industrializados los que contaminan y modifican el clima, y ​​los pobres pagan las consecuencias. Aquí también, por diferente que sea la realidad desde un punto de vista científico y estadístico, Occidente siempre tiene la culpa.

"Y nuevamente: el indigenismo, la exaltación mitológica de los pueblos indígenas que, por supuesto, eran felices antes de la llegada de los colonizadores occidentales; olvidando que las culturas primitivas son todo menos un ejemplo de respeto por las personas y el medio ambiente.

"El fenómeno de la cancel culture, con la destrucción de estatuas, la quema de libros, la suspensión de profesores... es solo el resultado final de la consolidación de esta ideología antioccidental.

"En cuanto al ambientalismo, es interesante señalar cómo la cultura judeocristiana está directamente implicada como responsable de la supuesta crisis ecológica, ya que el énfasis en la centralidad del hombre lo habría llevado a destruir la naturaleza.

"La negación de la civilización cristiana occidental también tiene consecuencias en otros ámbitos: por ejemplo, la ideología de género es la negación del orden natural que Dios estableció en la creación y que es descrito en el Génesis. Así como la negación de la vida –aborto, eutanasia– y la destrucción sistemática de la familia como unidad fundamental de la sociedad.

"Si se trata, por tanto, de un verdadero odio de Occidente hacia sí mismo, surge inmediatamente un problema: hoy, es precisamente la autoridad influyente (leadership) de todo Occidente la que representa y promueve este odio hacia sí mismo.

"No es coincidencia que los líderes europeos hayan prohibido explícitamente el reconocimiento de las raíces cristianas de Europa; el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha hecho de la agenda LGBTQ una prioridad de su política exterior, luego de que sus predecesores demócratas impusieran de manera similar el control de la natalidad a nivel internacional.

"Las agencias de la ONU, bajo la presión de los gobiernos occidentales, promueven el aborto, la anticoncepción, la destrucción de la familia, el ambientalismo, el tercermundismo, el indigenismo. Y podríamos seguir.

"Entonces, ¿cómo podría alguien que ama a Occidente como heredero de la civilización cristiana, del pensamiento griego y del derecho romano, sentirse en sintonía con aquellos que han usurpado el título de Occidente?"

Los "valores" que defiende el Occidente renegado

El autodesprecio de Occidente por la negación de sus raíces cristianas no es una abstracción ideológica, se manifiesta de una forma horriblemente concreta, precisamente en Ucrania. El 12 de abril, Agostino Nobile, colaborador habitual del blog de Marco Tosatti, Stilum Curiæ, escribió:

"La OTAN defiende al país más corrupto de Europa, donde reinan las mafias y las instituciones inmorales. La parte honesta de Ucrania está indefensa. […] Un aspecto vergonzoso, además de las mafias, es sin duda la fábrica de bebés apoyada por el gobierno y las autoridades ucranianas.

En Internet, encontré la página del Centro Mundial de Subrogación. La presentación y el diseño son impecablemente "profesionales", a juzgar por su sombría publicidad:

– El costo de la gestación subrogada en Ucrania es una de las ventajas que más llaman la atención de las parejas que buscan una madre subrogada. Con un alto nivel de calidad de servicio y asistencia, el precio a pagar es mucho más bajo si se opta por la subrogación en Ucrania.

– El costo medio de una gestación subrogada en Ucrania ronda los 35,000 dólares. Esta es una estimación, no depende del programa o de una agencia en particular.

– Para conocer el costo total, solo hay que solicitar una consulta gratuita. Un profesional te informará sobre el costo de la gestación subrogada en Ucrania y elegirá el mejor programa para ti. Otra "gran ventaja" (¡sic!) del costo de la subrogación ucraniana es la posibilidad de pagos a plazos. […] Se puede pagar en 4 cuotas.

Agostino Nobile señala que, en este enfoque comercial, "no se lleva a cabo una investigación específica sobre la honestidad de los compradores. Solo se necesitaría un pequeño porcentaje de sinvergüenzas para experimentar un horror sin fin. Pueden hacer lo que quieran con estos bebés indefensos, incluso exportar los órganos y venderlos al mejor postor".

Y señala: "El Centro de Reproducción Humana BioTexCom, en Kiev, la clínica de subrogación más grande del mundo, no se detiene, ni siquiera durante el conflicto ruso-ucraniano. Su sitio presenta un video donde los recién nacidos son transportados como mercancías".

¿Son estos los "valores" que el renegado Occidente quiere imponer al mundo entero? Agostino Nobile se pregunta por qué Roma guarda silencio sobre este espantoso tráfico de seres humanos, Roma, que debe, siempre y en todas partes, sostener y promover el tesoro intelectual, moral y espiritual del Occidente cristiano.