Otoño sangriento para Uganda

Diciembre 02, 2021
Origen: fsspx.news
Parlamento de Uganda

Numerosos ataques terroristas reivindicados por la organización yihadista Estado Islámico (EI) pusieron de luto a la capital de Uganda. Desde hace varios meses, el país predominantemente cristiano se ha convertido en el objetivo del terror islamista.

"En Kampala, la situación es muy tensa, se les ha pedido a los residentes que eviten el centro de la ciudad y que permanezcan en sus casas si es posible. Las fuerzas de seguridad están tratando de recuperar el control de la situación, pero el temor a una intensificación y un baño de sangre va en aumento", declaró la hermana Lilly Driciru, de las Hermanas Misioneras de María Madre de la Iglesia.

El 17 de noviembre de 2021, la religiosa prestó testimonio a la agencia Fides sobre los atentados que ensangrentaron la capital de Uganda el día anterior. Su relato menciona varias explosiones "cerca de la comisaría y el Parlamento".

En efecto, a las 10 a.m. del 16 de noviembre, las cámaras de vigilancia muestran a un hombre que lleva una mochila haciendo estallar una bomba cerca de la estación central de policía. La explosión alcanzó un radio de 30 metros, afectando el portón de entrada a la comisaría.

Tres minutos después, un segundo artefacto explosivo, transportado por dos hombres que se hacían pasar por mototaxis, explotó justo frente al Ministerio de Información en la calle del Parlamento. 

Lo más preocupante, es que el portavoz de la policía, Fred Enanga, afirma que un cuarto atacante también fue arrestado por la policía después de encontrar un artefacto explosivo en su casa.

Porque es el terror lo que utilizan los yihadistas como arma de desestabilización: "hace quince días, la policía interceptó y desactivó 47 bombas y evitó daños incalculables, pero al mismo tiempo, la ciudadanía se pregunta qué está pasando y cómo un ataque tan grave pudo producirse frente a la policía y el Parlamento. El miedo se está extendiendo rápidamente", continuó la hermana Lilly Driciru.

Unos días antes, el 23 de octubre, dos explosiones mataron a una mujer e hirieron a varios pasajeros de un autobús, esta vez en las afueras de la capital.

Estas acciones fueron reivindicadas por el grupo Allied Democratic Forces (ADF), una rama de la organización Estado Islámico, que sería la única responsable de la muerte de varios miles de civiles en la parte oriental de la República Democrática del Congo (RDC).

Desde abril de 2019, algunos ataques del ADF han sido asumidos por el EI, que se refiere al grupo como su "provincia de África Central". En marzo, Estados Unidos lo declaró oficialmente afiliado al EI.

"Cada vez es más evidente que el ADF está volviendo a centrar su atención en Uganda", señaló Kristof Titeca para AFP, especialista de este grupo armado en la Universidad de Amberes (Bélgica), evocando "una mayor influencia de los elementos yihadistas dentro del ADF en los dos últimos años".

Esta es una forma de castigar a Uganda por su participación en la lucha armada de la Unión Africana en Somalia, contra las milicias islamistas de Al-Shabaab.

"Afortunadamente, somos un país cristiano y la gente todavía tiene esperanza y fe, lo que nos da la fuerza para continuar. La fe y la oración son un remanso de paz para nosotros", afirmó serenamente la hermana Lilly Driciru.