Pánico en Irlanda

Enero 19, 2022
Origen: fsspx.news

La lista de la mayoría de las muertes de sacerdotes y religiosos presentes en suelo irlandés es publicada cada año por la Conferencia Episcopal de Irlanda. En solo tres años murió el 21% del clero: una hemorragia que amenaza la existencia misma de la Iglesia católica.

"El Covid-19 ha acelerado el cambio, y muy rápidamente la estructura tradicional de la Iglesia que nos ha visto crecer literalmente está muriendo. Un gran cambio tendrá lugar y las iglesias cerrarán". La observación del Padre Tim Hazelwood es muy preocupante.

El sacerdote irlandés, incardinado en la diócesis de Cloyne (Irlanda) comentó, a principios del año 2022, las estadísticas sobre el número de sacerdotes y religiosos publicadas por la Asociación de Sacerdotes Católicos (ACP).

Según estas estadísticas, en 2019 fallecieron 174 religiosas y 166 sacerdotes y religiosos.

Otras 191 religiosas fallecieron en 2020, junto con 223 sacerdotes y religiosos. En lo que respecta al 2021, las estadísticas, que finalizaron en septiembre pasado, revelaron que otras 131 religiosas fueron llamadas por Dios, al igual que 131 sacerdotes y religiosos.

En total, el número de muertes, en los últimos tres años, representa aproximadamente el 21% del total de sacerdotes y religiosos presentes en Irlanda: "estas cifras son como una onda expansiva; es muy triste ver que tantas personas han muerto en tan poco tiempo", comentó el Padre John Collins, uno de los líderes de la CPA. 

Estos datos son parciales, porque según The Irish Examiner, hay que sumar al menos otras 76 religiosas, 36 sacerdotes y 5 religiosos, que fallecieron entre el pasado octubre y enero de 2022.

Si en 2014 la Iglesia en Irlanda contaba con 2,067 sacerdotes diocesanos activos, en 2018 ya eran solo 1,800, hace cuatro años...

Aparte de las posibles muertes, se espera que el número de sacerdotes activos continúe disminuyendo: tan solo en la diócesis de Cork y Ross, 11 sacerdotes tienen previsto jubilarse en los próximos tres años.

Sin mencionar a aquellos que tenían planeado terminar su ministerio cuando comenzó la pandemia, y que tuvieron que permanecer en él por uno o dos años más para ayudar a sus cohermanos enfermos o cansados.

"Todos somos conscientes del envejecimiento de la población de sacerdotes, pero solo cuando se miran cuidadosamente las cifras nos damos cuenta de cuán alto es el número de muertos", expresó preocupado el Padre Collins.

En Irlanda, como en otros lugares, el aggiornamento conciliar lucha por mostrar sus frutos, y aunque se tiene conciencia de las dramáticas consecuencias del envejecimiento del clero, por desgracia, el regreso a la Tradición no parece estar incluido en la agenda...