Portugal: el Parlamento da luz verde al suicidio asistido

Febrero 11, 2021
Origen: fsspx.news
El parlamento portugués

Aprovechando la reelección del presidente Marcelo Rebelo para un segundo mandato como jefe de estado, el Parlamento portugués aprobó la despenalización de la eutanasia en el país. Una decisión que llega cuando el sistema sanitario está quedándose sin aliento debido a la virulencia de la epidemia de Covid-19, que ha resultado en un número récord de muertes desde principios de 2021.

No se habla de eutanasia sino simplemente de una "anticipación de la muerte médicamente asistida", una manera suave de designar este acto, aprobado el 29 de enero de 2021 en un país al frente del cual acaba de ser reelegido un católico "ferviente", en la persona de Marcelo Rebelo.

La versión final del texto, hecho público el 26 de enero y aprobado tres días después, establece que solo "los ciudadanos nacionales que residan legalmente en territorio nacional", habiendo tomado una decisión "libre e informada", podrán recurrir a la eutanasia. Pero, de hecho, se trata más de un suicidio asistido que de una eutanasia.

Como señala el Instituto Europeo de Bioética (IEB), "la nueva ley no exige que el sufrimiento sea causado por lesión o enfermedad, sino solo que sea concurrente con ellas. Asimismo, no importa si el sufrimiento del paciente es "sosegado" o no: un sufrimiento intolerable pero que podría aliviarse puede allanar el camino para la eutanasia".

Todo se basa, en definitiva, en una valoración subjetiva del paciente que debe ser validada por la profesión médica: esto significa abrir la puerta a todos los abusos, ya que el texto incluso prevé que el sufrimiento psicológico es una de las causas del suicidio asistido.

Pero eso no es todo: la existencia de una enfermedad en fase terminal no es un requisito para que la ley se aplique, estando permitida la eutanasia para personas con "lesiones permanentes de extrema gravedad". Por lo tanto, una persona con una discapacidad grave, física o mental, es elegible para la eutanasia.

La ley prevé también posibles sanciones para los centros de salud que no apliquen las nuevas disposiciones relacionadas con la eutanasia, a pesar de que todavía se reconoce la objeción de conciencia para el personal sanitario. Esto podría plantear problemas formidables para las clínicas y hospitales católicos.

Después de su aprobación, la ley será enviada al jefe de estado, quien será el responsable de promulgarla, y Portugal se convertirá en el cuarto país de la Unión Europea (UE) en proporcionar un marco legal para la eliminación física de los más vulnerables, después de Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos.

El presidente Robelo, sin embargo, tiene la opción de vetar el texto o enviarlo al Tribunal Constitucional para su revisión previa. Pero el veto del jefe de estado podría ser anulado por una segunda votación de los diputados.

La Conferencia Episcopal de Portugal (CEP) expresó "tristeza e indignación" por la aprobación de esta ley que "atenta contra el principio de inviolabilidad de la vida humana consagrado en nuestra ley fundamental".

La CEP llamó a proteger la vida "sobre todo cuando es la más frágil, con todos los medios y en particular con acceso a cuidados paliativos, que la mayoría de la población portuguesa aún no tiene".

Como afirma el IEB, "el 70% de los pacientes portugueses que podrían beneficiarse de los cuidados paliativos no tienen acceso a ellos debido a la falta de personal suficientemente capacitado". Aun cuando es bien sabido que el acceso a una atención adecuada brinda alivio a los pacientes, quienes luego de esto ya no desean recibir la eutanasia.