Reforma de la Orden de Malta: el Papa se toma su tiempo antes de tomar una decisión

Marzo 10, 2022
Origen: fsspx.news

El Papa Francisco se reunió con los representantes de la Orden Soberana y Militar de Malta, y con el cardenal Silvano Tomasi, su delegado especial ante los Caballeros, para discutir las propuestas de reforma constitucional de la Orden, a través de las cuales dos visiones parecen enfrentarse.

El Papa Francisco dedicó nada menos que dos horas de su tiempo a la cuestión de la reforma de una institución nacida en Jerusalén hace novecientos años. Lo único ajeno que sucedió durante la conferencia: el intercambio telefónico entre el soberano pontífice y el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

El resultado de este encuentro se filtró a través de una carta distribuida a los altos funcionarios de la Orden, de la que se hizo eco la prensa religiosa. El presidente de la rama libanesa de los caballeros, Marwan Sehnaoui, quien reemplaza al gran canciller, Albercht von Boeselager en la negociación de las reformas por venir, explicó que cada partido presente presentó al Papa su propia visión de la reforma.

"Tras el intercambio de puntos de vista", añadió Marwan Sehnaoui, "el Santo Padre dijo que no había ninguna urgencia para tomar una decisión final", deseando recabar información adicional antes de una probable segunda sesión de trabajo, al final de la cual tendría que tomar una decisión.

En otra carta dirigida a los Caballeros, el 26 de febrero, el cardenal Silvano Tomasi, delegado especial del Papa ante la Orden, dijo que había presentado a Francisco sus propias propuestas de reforma con el objetivo de "mantener y enmarcar mejor la institución en su característica de orden religiosa laica, y permitir la continuación de su acción caritativa, diplomática y humanitaria, al servicio de la Iglesia".

En el centro de la disputa que surgió hace algunos meses entre el Gran Magisterio de la Orden y los asesores del cardenal Tomasi, estaba la circulación de un proyecto de constitución que habría hecho de la Orden un "sujeto" explícito de la Santa Sede.

Resuelta la cuestión del mantenimiento de la soberanía de la Orden, el principal punto de discusión radica ahora en el papel que jugarán los Caballeros de primera clase, los Fras, que hacen votos religiosos de pobreza, castidad y obediencia, en el gobierno de la Orden en el futuro.

Estos últimos conforman una aristocracia tan estrictamente reclutada que actualmente solo hay 34 caballeros profesos, mientras que los "caballeros y damas" suman 13,500.

Estos laicos, a menudo padres y madres de familia comprometidos, creen que el futuro de la Orden no puede prescindir de estos Caballeros, con el pretexto de que las vocaciones de los "profesos" son muy pocas, y que la gestión de una obra humanitaria extendida por los cinco continentes requiere una experiencia que va más allá de las habilidades de los profesos.

Por parte de la Santa Sede, la preferencia se inclina hacia un refuerzo de la identidad religiosa de la Orden, a través de una ampliación del reclutamiento de los profesos: pero una mayor participación de los religiosos significaría –según la crítica de los laicos– una dependencia más directa de la Santa Sede y, por tanto, una reducción de la soberanía de la Orden.

En el lado laico, cuyas objeciones se hacen eco de la rama alemana de los Caballeros, se propone que los Fras deberían tener un papel más ceremonial en las posiciones de liderazgo más altas de la Orden, con el poder del gobierno cotidiano transferido a la segunda clase de Caballeros.

Una visión que los defensores de un mayor papel de los Fras denuncian como conducente a una institución "católica solo de nombre", donde habría más espacio para el compromiso en temas como la anticoncepción y el aborto. Cabe señalar que la crisis de la Orden dio un giro dramático en 2017, cuando el Gran Canciller von Boeselager fue acusado de permitir la venta de anticonceptivos, algo que siempre ha negado.

Una próxima reunión de trabajo debería tener lugar en Roma a fines de marzo, en presencia de un pontífice romano que está decidido a cortar por sí solo el nudo gordiano.